
Kirchner va a EE.UU. distanciado de Lula
En Nueva York tiene previsto reunirse con Fox, no con él; está decepcionado por la falta de apoyo para el acuerdo con el FMI
1 minuto de lectura'

En la agenda de Néstor Kirchner durante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no figura una cita con Lula, sino una cita con Vicente Fox.
Nada de malo habría en ello si Brasil y México no fueran rivales desde siempre en pos del liderazgo de América latina y no estuvieran en las antípodas, hoy por hoy, en un tema puntual y crucial: la reforma del Consejo de Seguridad con tal de que sea más eficiente.
Uno, México, ocupa una banca no permanente en ese ámbito hasta fin de año y el otro, Brasil, es el favorito para reemplazarlo. La diferencia de fondo, definida de ese modo por el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, radica en que Lula, al igual que su antecesor Fernando Henrique Cardoso, aboga por una banca permanente para Brasil en nombre de América latina.
El renovado impulso de Lula, bendecido por el presidente de Chile, Ricardo Lagos, durante una visita reciente a Brasilia, no cayó bien en el gobierno de Kirchner.
A tal punto que la canciller chilena, Soledad Alvear, habló por la mañana con su par argentino, Rafael Bielsa, para decirle que nada de eso iba a suceder y, por la tarde, el respaldo de Lagos significó otra cosa. Del malestar se enteró en un santiamén, vía Cancillería, el embajador de Chile en Buenos Aires, José Gabriel Valdés, cuyo destino anterior ha sido la ONU, justamente.
En Nueva York, Kirchner fijará la posición argentina. Sin apartarse, en general, de la tradición: que la banca sea para la región. Es decir que sea rotativa. Con un agregado en esta ocasión: que sea para bloques regionales, como el Mercosur y sus asociados. O, incluso, el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
"Cuantos más seamos, mejor", aventuró una fuente oficial argentina.
Porque te quiero te aporreo
En lo inmediato, no obstante ello, Bielsa transmitirá a Amorim una propuesta alternativa: que en los próximos dos períodos la banca sea argentina y brasileña en forma simultánea. Traducción: que la ocupe el embajador de Brasil y responda a los intereses de ambos países, y viceversa.
El malestar de Kirchner con Lula, sin embargo, corre por otro carril: en Cancún, durante la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el canciller de Brasil, Celso Amorim, se acercó a Bielsa para decirle que iba a llamar por teléfono a la vicedirectora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Krueger, con tal de expresar el apoyo de su gobierno al acuerdo con la Argentina.
"¿Todavía no firmaron?", preguntó Amorim. La respuesta de Bielsa, según confiaron a LA NACION fuentes gubernamentales argentinas, lejos estuvo de ser cortés: "No, todavía no, pero con ayudas como la que hemos recibido del presidente Fox seguramente vamos a arreglar".
El mensaje era la decepción de Kirchner con el silencio de Lula. Era, a su vez, la gota desbordaría el vaso.
Socio del silencio
El silencio de Lula en un momento trascendente, como el acuerdo con el FMI, no iba a pasar inadvertido para Kirchner, comprometido su gobierno, y su plataforma, con la llamada coordinación diplomática con Brasil.
Que, en principio, podría hacer agua. Sobre todo, dijeron las fuentes, si Lula insiste en "cortarse solo", procurando que Brasil esté a la altura de los grandes.
Lo dijo el viernes, en el acto de egresados del Instituto Río Branco (escuela de diplomáticos). Era el Día del Diplomático, pero no reparó en ello: reveló su "decisión política de insertar a Brasil en el mundo como un país grande y respetado" y rechazó toda posibilidad de que sea considerado "un paisito del Tercer Mundo (¿como la Argentina?) que sólo sabe jugar fútbol y festejar el carnaval".
Nada de malo habría en ello, tampoco, si en el gobierno de Kirchner no hubieran tomado esa decisión, o acaso su anuncio, como un tiro directo al corazón: ya en la campaña electoral, Lula debió aclarar que no se refería a la Argentina en esos términos.
Cerca del despacho de Kirchner, algunos interpretaron las palabras de Lula como una agresión: "Brasil puede sacarse todas fotos que quiera con el Grupo de los Siete (los países más industrializados del mundo) en tanto no atente contra los intereses argentinos", dijo a LA NACION una de las fuentes, colérica. Tan colérica, quizá, como el mismísimo Kirchner.
El mero acercamiento de Kirchner a Fox en Nueva York, en vías de firmar un acuerdo bilateral de libre comercio, representa, para Lula, algo así como un reto. Por más que el presidente de Brasil tenga previsto ir el jueves y el viernes a México, de modo de limar asperezas y, según la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, "profundizar el diálogo político".
El diálogo político, en el cual Brasil se propone liderar América del Sur y relegar a México al eje Puebla-Panamá, no pasa por su mejor momento. Ni pasa por su mejor momento la relación entre Lula y Kirchner, como insistieron las fuentes.
Prueba de ello es que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara alta, Aloisio Mercadante, negó de buenas a primeras "resquemores y diferencias con la Argentina", ponderando el acuerdo con el FMI.
¿Visita empañada?
Un poco tarde, en realidad, según afirmaron las fuentes argentinas, como hará saber Kirchner a Lula en Nueva York en el primer encuentro casual que tengan.
En principio, según las fuentes, la visita de Lula a la Argentina, entre el 16 y el 17 del me próximo, podría ser no tan rutilante como se espera.
Al parecer, el primer día habría sido el elegido por el presidente argentino para que Eduardo Duhalde asuma la presidencia de la Comisión de la Representación Permanente del Mercosur, empañando un poco la presencia del visitante.
Y para el día el siguiente, sobre el cual pende la posibilidad de que haya un acto por el Día de la Lealtad, caro a presidentes de raigambre popular, Kirchner ya habría bajado el pulgar para un acto conjunto en un estadio de fútbol. Cuestiones de agenda, podría aducir.
Integración con Chile
Representantes de las cancillerías de la Argentina y Chile se reunirán mañana en la ciudad trasandina de Punta Arenas con objeto de avanzar en aspectos de integración bilateral entre ambos países.
Así lo confirmó el embajador argentino en Santiago, Carlos Abihaggle, que dijo esperar que se adopten definiciones concretas sobre temas de integración en el nuevo encuentro del Comité de Frontera que se realizará a partir de mañana.
Abihaggle destacó que una de las medidas más importantes ya acordada, y que comenzará a regir a partir del próximo año, será la libre circulación de personas.
"Los dos presidentes (Néstor Kirchner y Ricardo Lagos) firmaron un convenio de libre circulación de personas que va a regir a partir del primero de enero de 2004", explicó el diplomático.
Mediante el acuerdo, los ciudadanos argentinos y chilenos van a poder entrar y salir libremente de esos territorios, con la única condición de exhibir su documento de identidad previamente.
El embajador sostuvo, además, que se impulsará la instrumentación de un sistema integrado de informática para el control de cargas, para así agilizar el cruce de mercaderías entre ambas fronteras.
1
2La nueva trama de lavado de dinero que involucra a los hermanos Calvete con el narcotráfico en Paraguay
3Milei celebró que quedó en el podio de un ranking de líderes mundiales del diario británico The Telegraph
- 4
Javier Milei difundió un mensaje de Año Nuevo y aseguró que el Gobierno “cumplió todas sus promesas de campaña”


