Kirchner ve un eje con Brasil y Venezuela
Por Alejandro Di Lazzaro Enviado especial
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VIENA.– El entretejido del poder es como el juego de los palillos chinos: una decisión tomada sin convicción puede arruinar todo, pero una jugada con demasiado ímpetu también puede arruinarlo. Es decir, un movimiento en falso y todo se desacomoda. Como pasa ahora en América latina. Por eso, el presidente Néstor Kirchner cree que serán la Argentina, Brasil y Venezuela los ejes centrales que sostengan el Mercosur.
La fuerza de las economías y la confianza de las potencias extranjeras son los pilares. Kirchner edifica sobre el reconocimiento que recibió de los líderes europeos por la recuperación económica que muestra la Argentina, el despliegue y la variedad de la producción brasileña, y la enjundia que el petróleo le da a la economía venezolana.
Bolivia todavía no es confiable, cree, y no contempla a Uruguay. Pero sube la apuesta: “Chile tiene que entrar en la negociación del gas" (sobre lo que se informa por separado).
Tan claro está que no incluye a Uruguay que suele decir: "Es una economía pequeña, no tiene poder de negociación. Hay que ser flexibles y dejarlo firmar un tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos para que exporte carne ¿qué otro producto puede exportar?".
Y mira hacia adelante en busca de madurez regional: "Hay que preparar un Mercosur para cuando haya gobiernos de signos distintos en los países. Hoy Bolivia nos obliga, porque es un caso distinto".
La reunión de Iguazú, antes de esta IV Cumbre de Presidentes de la Unión Europea, América latina y el Caribe, que finalizó ayer aquí, fue muy dura. El correctivo se le aplicó, aquella vez, a Evo Morales.
Alerta europeo
La destemplada demostración de fuerza del líder boliviano puso en alerta a la comunidad europea y a sus empresarios con inversiones en la región, así como al propio presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, que debió soportar un vendaval interno en un año electoral.
Es obvio que Kirchner, tanto como Hugo Chávez, tuvieron motivos para preocuparse. El presidente bolivariano, porque llegaba a la cumbre de Iguazú luego de una dura advertencia en San Pablo, cuando el propio presidente argentino y Lula le "pidieron" que no influyera más sobre su colega de Bolivia.
Cuando el temblor no se había apaciguado, Morales decide nacionalizar el petróleo, que explotan en el Altiplano españoles y brasileños. Y, como si fuera poco, utiliza el ejército para vigilar las plantas.
La broma del jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sirve para entender una parte del conflicto. "Evo no nacionalizó el petróleo, lo indigenizó", dijo el socialista durante la reunión bilateral con Kirchner, que tuvo lugar anteayer en esta ciudad.
En España creen que Morales toma decisiones que pretenden mostrar reivindicaciones personales y para el grupo del que surgió.
La radiografía del líder cocalero que se hace cerca del presidente argentino completa el cuadro. No es soberbio, dicen. Es un buen paso. "Evo asimila bien, tiene convicciones y no tiene complejos en expresarlas: en Iguazú nos dijo que él era castrista. Que se guiaba por los preceptos de Fidel Castro ", contó Kirchner cuando surgió el tema.
Aquella tarde, Lula le retrucó que en Cuba no había democracia. Morales se tomó su tiempo y dio una larga explicación sobre cómo se eligen, manzana por manzana, los representantes en la isla. Dijo que él lo había visto.
Chávez respiró. El parecía no ser el ideólogo que exacerbaba los ánimos para las decisiones de Evo; le podrían haber ahorrado un reto.
Comprensión
Kirchner cree que este tipo de demostraciones reflejan la falta de experiencia para gobernar que tiene por ahora el líder boliviano, pero no lo critica, sino que se muestra comprensivo: "Hay que entender que a Bolivia la saquearon, pero nadie quiere invertir en un país inseguro. Si Evo se radicaliza, quiebra la alianza de poder".
¿Las razones que da Kirchner? Morales ganó con el 54 por ciento gracias al apoyo de la clase media, pero hay un 30 por ciento de gente que piensa como Gonzalo Sánchez de Lozada (el ex presidente de centroderecha depuesto que ahora vive en Estados Unidos) y si se radicaliza puede quebrar la alianza. Su margen de maniobra es escueto.
Con todos estos nuevos actores en el Mercosur que oscilan entre uno y otro extremo, Kirchner es el moderado. Por eso Europa lo elige como contrapeso.
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