
La Aduana frenó un envío de materiales para las papeleras
Eran dos naves de hormigón armado
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La Aduana impidió ayer la exportación a Uruguay de dos naves de hormigón destinadas a una de las dos fábricas de papel cuya construcción frente a la costa de Entre Ríos causó un conflicto bilateral todavía irresuelto.
La decisión se sostuvo en "normas no económicas" relacionadas con la falta de estudios sobre contaminación, indicó el director nacional de Aduanas, Ricardo Echegaray. Es decir, tuvo que ver directamente con el diferendo político. Agregó que se detuvo el envío "dado el contexto que existe", en alusión a las quejas argentinas por la falta de informes ambientales sobre el impacto que la obra tendría en el río Uruguay.
Además, la Aduana informó en un comunicado que el exportador incumplía con parte de la documentación requerida por la normativa vigente. La carga iba a salir por Gualeguaychú, pero fue controlada previamente en San Pedro.
El cargamento, de la empresa Pretensados Argentinos SA, valuado en 2.750.000 dólares, iba destinado a la firma Botnia, de capitales finlandeses, que construye en Fray Bentos una de las dos plantas cuestionadas por el gobierno de Néstor Kirchner.
El despachante de aduanas Martín Lara, encargado de la operación, pidió al administrador de la Aduana de San Pedro "dejar sin efecto" su solicitud de exportación "por motivos públicamente conocidos relacionados a la construcción de las papeleras en Uruguay".
La carga que salía con destino a Uruguay era una estructura de instalación de turbinas y otra de línea de fibra, según informó la Aduana.
"Dado el contexto que existe y porque no nos ha cerrado el análisis técnico-legal que estamos haciendo y faltan elementos técnicos para la autorización final de esta exportación se ha determinado suspender el trámite y someterlo a un estudio pormenorizado", dijo el subdirector de Aduana Interior, Esteban Mengarelli.
Exportación escalonada
Respecto de las fallas administrativas, el funcionario explicó que este tipo de envíos deben hacerse de manera escalonada. "No se puede hacer de una sola vez, es un envío que involucra una gran cantidad de camiones", indicó.
El conflicto por las papeleras llevó a los gobiernos de la Argentina y de Uruguay a un momento de fuerte tensión diplomática. Hace quince días, los dos países llamaron a consultas a sus respectivos embajadores. Fue a raíz de unas declaraciones en las que el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, sugirió que las autoridades uruguayas habían recibido "incentivos" para la instalación de las fábricas.
Busti negó haber aludido a un caso de corrupción y el asunto se dio por superado después de que la Cancillería argentina aclaró en un comunicado que "el único incentivo" del gobierno uruguayo es "la legítima defensa de los intereses nacionales".
Según datos de las empresas encargadas de la obra, la construcción de las papeleras en Fray Bentos supone inversiones por un total de 1800 millones de dólares, una de las más altas que ha recibido Uruguay en toda su historia.




