
La Cámara ordenó investigar "los vuelos de la muerte"
El tribunal abrió dos causas para determinar la responsabilidad de ex represores
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La Cámara Federal en pleno ordenó abrir una causa penal para investigar a los responsables de los denominados "vuelos de la muerte", uno de los métodos de exterminio utilizados durante la última dictadura para eliminar a miles de desaparecidos.
El tribunal de alzada porteño, igual que las demás cámaras federales del país, hasta ahora llevaba adelante uno de los llamados juicios de la verdad, que pretenden establecer lo que ocurrió durante la dictadura y el destino de los desaparecidos, pero que no tienen consecuencias penales.
Sin embargo, luego de declarar el año último la nulidad e inconstitucionalidad de las leyes de punto final y de obediencia debida, la Cámara parece haber adoptado una nueva postura: cualquier violación a los derechos humanos sobre la que haya testimonios o pruebas que incriminen a algún ex represor deberá ser investigada, más allá de que sus eventuales responsables hayan sido beneficiados con las leyes exculpatorias sancionadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
La Corte Suprema será quien determine la posición definitiva de los tribunales argentinos, al confirmar o revocar los fallos que señalan que las normas que permitieron que no fueran juzgados más de 1000 ex represores son contrarias a la Constitución y al derecho internacional.
Según consta en dos resoluciones a las que tuvo acceso LA NACION, los camaristas Luisa Riva Aramayo, Raúl Vigliani, Gabriel Cavallo, Horacio Cattani y Martín Irurzun (Eduardo Luraschi está con licencia) decidieron hacer dos denuncias por casos de violaciones a los derechos humanos que llegaron a su conocimiento en el llamado juicio de la verdad. Tras el sorteo de rigor, una causa quedó a cargo del juez federal Jorge Urso y otra, en manos de su par Juan José Galeano.
Una de las presentaciones permitirá investigar por primera vez en la Argentina los llamados "vuelos de la muerte", así denominados por sobrevivientes del centro clandestino de detención que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Según esos testimonios, algunos detenidos eran sacados de sus celdas y les decían que iban a ir a hacer "un vuelo", pero nunca volvían.
En España, por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, que investiga la desaparición de 600 ciudadanos españoles en la Argentina, sigue detenido el autoinculpado marino Adolfo Scilingo. El fue el primer ex marino en confesar públicamente que intervino en los "vuelos de la muerte". Antes de fin de año enfrentará en Madrid un juicio oral y público.
La denuncia de los camaristas se originó en una declaración que prestó en el juzgado federal N° 9 un testigo, José Luis Bernabei, que dijo conocer a una persona llamada Emir Sesul Hess, quien le comentó que "en su condición de piloto de aviación naval y ex integrante de la Armada Argentina había participado como integrante de la escuadrilla de "pilotos de la muerte"". Según Bernabei, Hess "detalló cómo arrojaban personas a las aguas del Río de la Plata de los aviones.
Entonces, el juez Galeano decidió elevar el testimonio a la Cámara para el juicio de la verdad. Pero los camaristas resolvieron ahora que "las referencias acompañadas por el magistrado contienen elementos suficientes para iniciar una acción penal en la que pueda desarrollarse una investigación más amplia y determinar la posible responsabilidad de eventuales imputados en ella".
La segunda denuncia se originó en un testimonio girado por la Cámara Federal de La Plata, que el miércoles retomará las audiencias en el juicio de la verdad.
María Elena Vázquez declaró que fue arrestada en su casa de La Plata, el 8 de octubre de 1976, por un grupo de personas que decían "pertenecer al Ejército argentino y vestían uniformes acordes con la institución, a excepción de quien comandaba el grupo, al que aludían como "teniente"".
Vázquez relató que fue trasladada a una cárcel clandestina "y allí fue sometida a la aplicación de corriente eléctrica hasta desmayarse". Explicó que antes del amanecer del día siguiente al secuestro la dejaron en libertad "al advertir sus captores que se habían equivocado de persona".
La testigo dijo que "por una circunstancia azarosa", años más tarde pudo identificar a quien "le infligió las torturas durante su cautiverio". Aseguró que su nombre era Horacio Víctor Trabucco, que ahora podría ser detenido, igual que Hess y otros ex represores.
Tres magistrados
Riva Aramayo
- Junto con sus pares, la titular de la Cámara Federal presentó dos denuncias de violaciones a los derechos humanos para que se responsabilice a los ex represores identificados.
Galeano
- El juez federal había elevado a la Cámara, para el juicio de la verdad, un testimonio sobre los llamados "vuelos de la muerte". Quedó a cargo de una de las denuncias.
Urso
- Tras el sorteo de rigor, el juez federal que el año pasado encarceló a Carlos Menem fue designado para instruir una de las investigaciones que ordenó abrir la Cámara.



