La ciudad que exige entrar en la Patagonia

Carmen de Patagones, en el límite sur de Buenos Aires, quiere aprovechar el debate por la unificación
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23 de junio de 2002  

CARMEN DE PATAGONES.- El presidente Eduardo Duhalde está entusiasmado con la proyectada unificación de las provincias patagónicas. ¿Tanto como para aceptar que uno de los principales distritos de su querida provincia de Buenos Aires pertenece en verdad a ella?

El partido de Patagones se alzó en octubre pasado ante la virtual eliminación del subsidio provincial que cubre el 50% de la tarifa eléctrica que pagan sus habitantes. Pero los reclamos no fueron escuchados y hace una semana una multisectorial que va de la Sociedad Rural a los desocupados de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) tomó la intendencia de esta ciudad para exigir que se reconozca al distrito como parte de la Patagonia, como le pidieron a los gobernadores de Río Negro, Pablo Verani, y de Neuquén, Jorge Sobisch, esta semana, cuando se reunieron en Viedma para firmar su compromiso de unificar las provincias patagónicas.

Para los gobernadores patagónicos, implica el compromiso de lidiar con la provincia de Buenos Aires. Para ésta supone agrandar su déficit fiscal en alrededor de un millón y medio de pesos por año. Y para la Nación, la posibilidad de que en algún momento se ponga en discusión si este ex fortín, que defendió a la Patagonia de malones e invasiones extranjeras, no pertenece realmente a la región más austral del continente americano.

Carmen de Patagones está a 930 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Fue fundada el 22 de abril de 1779. Separada de Viedma por los 400 metros del Río Negro, Carmen de Patagones fue el fortín que aguantó los malones indígenas y el intento de invasión brasileña de 1827, que rechazó a sangre y fuego. Ex capital del territorio patagónico, Buenos Aires se la apropió en 1886 para asegurarse la llegada al río Negro.

Desde entonces, ha peleado su reconocimiento como zona patagónica. En su primera gestión como gobernador bonaerense, Duhalde lo declaró zona patagónica bonaerense después de que le sugirieran que, de lo contrario, acabaría por pedir el pase a Río Negro.

El reconocimiento ratificó algunos derechos: bonificación salarial del 40% por región, subsidio nacional en la tarifa de gas y subsidio provincial en la tarifa eléctrica, que existe desde 1984 pero que, como no fue incluido en el contrato de privatización con la empresa Edes, debe ser renovado cada seis meses mediante resoluciones provinciales que en varias ocasiones se demoraron.

Recuerdos de campaña

"Duhalde conoce muy bien el distrito y su historia", dice a LA NACION Fabián Firma Paz, coordinador general de la intendencia de Carmen de Patagones, y concejales de la oposición coinciden. No puede olvidarlo: productores de la localidad de Stroeder cruzaron un tractor sobre las vías que llevaban al Tren de la Esperanza con que hacía campaña para la presidencia en 1999 para exigirle que mantuviera el subsidio.

Esa candidatura perjudicó a Patagones de un modo indirecto. Los gobernadores de las provincias patagónicas se resistían a reconocer al partido como parte de la región para no permitir que la Buenos Aires del presidenciable Duhalde tuviera protagonismo allí.

"Siempre ha habido inconvenientes", recuerda Firma Paz. "En la mayoría de los casos no han tomado estado público porque se solucionaba con una mediación política", explica.

Pero "ahora ya no es tan sencillo", confiesa. En el segundo semestre de 2001, la provincia no emitió la resolución que ratificaba el subsidio. Edes, que cubre buena parte del sur de la provincia, anunció que cobraría la tarifa plena. Se convocó a una asamblea pública de vecinos e instituciones el 10 de octubre, unos días antes de las elecciones, a la que fueron unas 700 personas, recuerda Elvio Mendioroz, titular de la Fundación Uñopatún.

Roberto Grioli, responsable comercial de Edes, indica que el gobierno provincial no pagó el subsidio del segundo semestre de 2001, equivalente a un millón de pesos (el subsidio anual completo es de alrededor de un millón y medio, con variaciones estacionales) y la empresa lo financió a la espera de una solución.

"En años anteriores hemos tenido retrasos en la publicación de dicho régimen legal, con lo cual nuestra compañía se da una notificación y una comunicación permanente con la provincia -apunta-. Siempre fuimos flexibles a la situación."

Pero cuando en el primer semestre de este año tampoco hubo subsidio parecía claro que la provincia iba a eliminarlo definitivamente. Llegado ese punto, Edes envió las facturas con la tarifa completa.

Elba Delbare, una pensionada con tres hijos, dice a LA NACION que no supo qué hacer cuando le llegó la boleta. "Cobro 100 pesos y pagué 110 de luz. Ahora me llegaron 70 pesos. Durante el día corto la luz, charlo con el vecino, me pongo a coser o a bordar. Tengo que acostar a mis chicos sin comer", se lamenta. Un hombre que no se identifica, a su lado, cuenta que su hijo es barrendero municipal y cobra 150 pesos. Le llegaron 100 de luz. "Es imposible vivir así", comenta.

¿Por qué son tan altas las tarifas? Grioli dice que son similares a las que paga cualquiera de los 141.000 clientes de Edes. "El consumo que tiene el cliente (de Patagones) está por encima de la media, un poco por el hecho de que estuvieron habituados a una tarifa subsidiada", sugiere.

Llegado este punto, a fines de abril en las asambleas de la multisectorial "se empezaron a plantear medidas de acción directa", apunta la concejal de Alternativa para una República de Iguales (ARI) y docente Miriam López Osornio, que, con el resto de sus pares, se sumó al movimiento popular.

El gobierno bonaerense ofreció conceder el subsidio sólo a indigentes, lo que fue rechazado por el Concejo Deliberante. La Multisectorial decidió el 13 de junio tomar la intendencia. Seis personas se presentaron en el despacho de Curetti, que tuvo que irse a trabajar a otro lado. "El intendente coincide con el reclamo, pero no puede coincidir con la toma", aclara Firma Paz.

Pero rechazó las ofertas de la Gendarmería de desalojar el lugar, que ahora está permanentemente abierto y cruzado por carteles que dicen "tomado por el pueblo de Patagones", y se puso al frente del reclamo.

La Multisectorial definió para entonces tres objetivos: obtener el subsidio para el segundo semestre de este año, el dictamen de una ley provincial que reemplace de una vez y para siempre a las resoluciones periódicas y una audiencia con Duhalde para que haya un reconocimiento nacional de Patagones como parte de la Patagonia.

Una comisión de la Multisectorial se reunió con Sobisch y Verani el miércoles último, cuando se encontraron en Viedma para firmar el "Tratado para la integración de la Patagonia". Esta vez, los gobernadores se vieron presos de su propio discurso: no podían pedir la reunión de la región sin reconocer que Patagones tiene derecho a revindicar su pertenencia a ella.

Ironía

Era la suprema ironía: mientras los habitantes de Viedma se resisten a la unificación patagónica porque temen perder la condición de capital, sus vecinos de Carmen de Patagones ven en ella la oportunidad para ser revindicados de una vez y para siempre.

En un momento tenso, Mendioroz les preguntó por qué habían maltratado a Patagones, según cuenta. El partido sólo está admitido en el Parlamento patagónico como adherente sin voz ni voto.

El intendente Curetti y una comitiva de la Multisectorial se reunieron anteayer en La Plata con dos ministros bonaerenses para obtener el subsidio inmediato y la aprobación de la ley. Un vocero del gobierno bonaerense indicó a LA NACION que Solá "le prestó especial atención al tema" y que "podría haber una respuesta que satisfaga el reclamo".

Queda por saber qué hará Duhalde.

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