
La empresa sueca mantiene el silencio, pero hace aclaraciones
Fuentes de la compañía dijeron que los detenidos fueron despedidos el año pasado
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En Skanska Argentina siguen sin hacer declaraciones y por el momento se limitaron a aclarar que todas las detenciones corresponden a ex ejecutivos de la compañía.
"No fuimos informados oficialmente, pero tenemos entendido que los detenidos son los ex ejecutivos que fueron despedidos de la compañía a mediados del año pasado, cuando una auditoría interna descubrió que se manejaban facturas truchas", dijeron fuentes de la empresa.
De todas formas, la incursión de Skanska en nuestro país está muy lejos de haber sido un buen negocio para los suecos, aun desde antes de que se desatara la crisis por las denuncias de corrupción en la ampliación de los gasoductos de TGN y TGS.
La firma multinacional puso un pie en el país en enero de 1999, cuando el país ingresaba en la feroz recesión que iba a culminar en el estallido del plan de convertibilidad y el 1 a 1. En ese momento, los suecos se alzaron con el 100 por ciento de las acciones de Sade, la constructora del grupo Perez Companc, por la que pagaron 60 millones de dólares.
No bien se concretó la operación, la compañía anunció su intención de ingresar en nuevos negocios, que incluían el desarrollo de proyectos inmobiliarios y la construcción de viviendas. Los primeros pasos en este sentido los dieron con la compra de una parcela en el dique 1 de Puerto Madero y de un terreno en la estratégica esquina de Güemes y Coronel Díaz, en Barrio Norte.
Sin embargo, la crisis de 2001 los obligó a cambiar de planes y, poco tiempo después, Skanska Argentina se desprendió de los dos predios, sin poder aprovechar la revalorización que registraron en los últimos dos años zonas muy buscadas por los inversores inmobiliarios, como Puerto Madero y Barrio Norte.
La venta de estos terrenos fue acompañada por una decisión de la casa matriz de concentrarse en la búsqueda de clientes en la región. Desde Buenos Aires, la empresa empezó a supervisar todas las operaciones en América del Sur, con el foco puesto principalmente en los mercados de Brasil y Chile, aprovechando el know-how que tiene la compañía en el gerenciamiento de obras en todo el mundo.
Primera línea
Skanska es la tercera constructora internacional y la segunda europea. La compañía de origen sueco tiene más de 110 años y 70.000 empleados, distribuidos en más de 20 países. Sus ventas anuales rondan los 20.000 millones de dólares y sus principales mercados son Suecia, Reino Unido, Estados Unidos y Dinamarca.
En el orden mundial, Skanska tiene una presencia diversificada en prácticamente todos los negocios ligados a la construcción. En la Argentina, está muy concentrada en el rubro petróleo y gas como producto del pasado de Sade, cuyo principal cliente hasta la llegada de los suecos era Pecom (la petrolera de grupo Perez Companc).
Hoy, la empresa cuenta con una plantilla de 3500 empleados y está presidida por Hernán Morano, un argentino que hasta el año pasado estaba dirigiendo la filial del grupo en Chile y que fue llamado para hacerse cargo de la subsidiaria local cuando fue despedida la anterior cúpula en medio de las acusaciones de corrupción.
Bajo la nueva conducción, Skanska Argentina se concentró en el sector privado y en la firma hoy aseguran que no tienen ningún contrato en marcha con el Estado nacional ni las provincias.
Entre sus principales clientes en el país se encuentran prácticamente todas las grandes petroleras que operan localmente, encabezadas por Repsol YPF. Sin embargo, la suerte sigue sin aparecer para la filial argentina del gigante sueco, ya que en uno de los mejores momentos de la industria petrolera la empresa quedó involucrada en el mayor escándalo por corrupción que roza a la administración de Néstor Kirchner.






