
La esposa del "Che" y la esperanza de un cambio
1 minuto de lectura'
LA HABANA (De una enviada especial).- Aleida March sonríe y dice que no le gusta hablar con los medios. Es la última mujer de Ernesto Che Guevara y, como tantos otros cubanos, guarda alguna esperanza en Barack Obama. "Niña, ni Jesucristo sabe lo que va a pasar? ojalá cumpla y haga un cambio", dice la mujer a LA NACION.
Está sentada en el nuevo centro de estudios de la vida del "Che" que se inaugurará pronto en el Nuevo Vedado. Allí, frente a la casa donde vivió el revolucionario argentino durante tres años, y donde nació Camilo, el mayor de sus hijos varones, Aleida reflexiona tímidamente sobre el futuro de la isla el día en que asumía Obama en los Estados Unidos.
Esta ciudad mira con algo de simpatía al primer presidente negro, que ya prometió levantar las restricciones a los viajes y a las remesas impuestas en 2004 por George W. Bush.
Pero La Habana no parece dispuesta aún a alejarse de sus recelos hacia el "país enemigo". Los carteles hablan por sí solos. "Sirvan estas banderas como respuesta a la torpe soberbia del gobierno de Estados Unidos", dice una placa en "la tribuna antiimperialista", el paseo construido en 2006 para tapar la oficina comercial norteamericana. A los vecinos se les ocurrió iluminar el edificio con enormes letras rojas por donde van pasando noticias que llegan del otro lado del mar. En respuesta, el gobierno cubano instaló 136 mástiles que tapan las novedades. Caminar por esa vereda es un desafío nada recomendable. Una decena de policías vendrá a obligar al desprevenido a salir de allí: tienen la orden de que nadie pase cerca del edificio de la representación estadounidense.




