La gira de Macri: un viaje para ratificar el credo oficialista antes de la batalla final

El Presidente volvió a Buenos Aires tras su recorrida por Asia
El Presidente volvió a Buenos Aires tras su recorrida por Asia Crédito: Presidencia
Santiago Dapelo
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23 de febrero de 2019  

HANOI.- La gira por Asia sirvió para reconfirmar dogmas y establecer la hoja de ruta, aunque sea en sus trazos más gruesos, con la que Mauricio Macri encarará los ocho meses que restan para la batalla electoral. El dato más significativo es que despejó todas las dudas: él será el protagonista de la elección. Atrás quedaron meses de especulaciones sobre la posibilidad de ceder ese lugar a María Eugenia Vidal en caso de no lograr revertir la caída de su imagen.

Ya se decidió y no habrá encuestas ni análisis que modifiquen su objetivo de ir por la reelección. "Este proceso está recién en el principio, no puedo abandonar algo que he iniciado", resaltó en la entrevista con LA NACION. El viaje tuvo un efecto catalizador: repuso baterías.

El rumbo económico tampoco sufrirá alteraciones. En plena recesión, con alta inflación, una fuerte caída de la actividad industrial y el consumo, con crecimiento de la pobreza y el desempleo, Macri sabe que su mayor desafío será convencer a los argentinos de que no hay alternativas fáciles y de que es necesario atravesar el desierto para llegar al oasis.

Las referencias a que las decisiones que tomó en 2018 evitaron una crisis como la de 2001 y la comparación con la Venezuela de Nicolás Maduro serán parte del repertorio de las espadas mediáticas del oficialismo para despertar la memoria emotiva de los olvidadizos.

"Si no hubiésemos reaccionado a la velocidad que lo hicimos, hubiésemos terminado como en 2001", alertó el Presidente sobre los riesgos de volver al pasado. La guerra contra el populismo, como define la Casa Rosada al gobierno de Cristina Kirchner , actuará como un mantra para la feligresía macrista.

Ya no habrá matices a la hora de definir al peronismo. Si bien acepta que será la expresidenta su principal rival, el freno al decreto de necesidad y urgencia que habilitó la extinción de dominio, y logró unir al kirchnerismo y al denominado peronismo racional, le dio el argumento que necesitaba.

Como pocas veces, el Presidente reaccionó con mucha bronca. Los acusó de tener "vocación por retener privilegios y abusos a cualquier costo". A partir de ahora todos irán a la misma bolsa. Habrá que seguir con atención la reacción del PJ. Quizás el reto de Macri ayude a tender puentes en el PJ para avanzar con el dilema sobre la unidad.

También ratificó que, en el exterior, principalmente entre los actores de mayor volumen, como el primer ministro de la India, Narendra Modi, Macri es respetado y su programa de gobierno, particularmente por las medidas que tomó para "normalizar la economía", son resaltadas como el camino para lograr un crecimiento sostenido.

Pero eso no fue todo lo que arrojó la semana que visitó la India, Vietnam y Abu Dhabi. El viaje también marcó la despedida de una de las piezas claves del macrismo en el último lustro, Emilio Monzó. El objetivo del presidente de la Cámara de Diputados era hablar con Macri sobre su "exilio" a Madrid. El planteo fue irse cuanto antes. Aún resta saber qué le respondió Macri.

El pedido de Monzó dejó expuesta la debilidad del ala política del macrismo. Si finalmente el titular de la Cámara baja recala en España -algunos se entusiasman con recrear una especie de Guardia de Hierro amarilla-, será un golpe para los integrantes de esa cofradía. De hecho, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, podría emigrar a Washington a la presidencia del BID, y Nicolás Massot evalúa un retiro académico. Triunfo para el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

También hubo un claro mensaje para el radicalismo, que levantó las banderas de las PASO tras el contundente triunfo en La Pampa. Fue el diputado Martín Lousteau el encargado de mostrar que el centenario partido tiene voluntad de competir en la interna. Macri, enojado, lo ninguneó y avisó que será la mesa nacional de Cambiemos la que termine de fijar las reglas de juego. Convenientemente para el Presidente, esa mesa la lidera Peña.

Macri volvió a Buenos Aires revitalizado. Listo para entregarse a una de las actividades de la política que menos le gusta: la campaña electoral.

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