
La honestidad festeja hoy cuarenta años
Los valores y los logros del gobierno de Illia son reconocidos por varias generaciones de argentinos
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"Hace años el Ejército me ordenó desalojarlo. Usted me repitió que mis hijos me lo iban a reprochar. Cuánta razón tenía." Esas fueron las palabras que el general Luis César Perlinger, uno de los militares que sacaron a Arturo Umberto Illia de la Casa de Gobierno el 28 de junio de 1966, le escribió al ex presidente 16 años más tarde.
Apenas llegó a tiempo para reconfortar al dirigente radical, que murió al año siguiente, poco antes de ver restablecida la democracia. Sin embargo, ésa no fue la primera ni la última reivindicación de la figura de Illia y de su tarea de gobierno, que con el tiempo fue cobrando una dimensión que en los tormentosos años 60 muchos, lamentablemente, no reconocieron.
Había nacido en Pergamino el 4 de agosto de 1900, y luego de recibido de médico en la Universidad de Buenos Aires se fue a trabajar a Cruz del Eje, Córdoba, donde los vecinos le regalaron la única y humilde casa que poseyó.
Afiliado a la UCR desde estudiante, en su ordenada carrera política fue senador provincial, vicegobernador de Córdoba y diputado nacional. En 1962 fue elegido gobernador cordobés, pero no pudo asumir porque se anularon las elecciones en todo el país.
El 12 de octubre de 1963, hace hoy exactamente 40 años, llegó a la presidencia de la Nación con poco más del 25 por ciento de los votos.
Con Juan Domingo Perón en el exilio, los justicialistas y el poderoso sindicalismo rechazaban su gobierno, igual que algunos grupos militares, a los que se sumó una campaña mediática implacable contra su figura.
A pesar de la complicada situación en la que asumió, durante su gobierno no claudicó ante la presión de diferentes grupos de poder.
Así, anuló los contratos petroleros suscriptos por Arturo Frondizi; puso precios fijos para los medicamentos, limitando las ganancias de los laboratorios; logró una resolución de la ONU para tratar el reclamo argentino por las Malvinas, y negó el apoyo a Estados Unidos durante la intervención a República Dominicana.
En su gestión, la industria creció el 18,9% en 1964 y 13,8% en 1965, redujo el déficit presupuestario de $ 4063 millones a $ 2778, aumentó el gasto en educación y salud a un 24% del presupuesto nacional y redujo la deuda externa de 3390 millones de dólares a 2650. Cuando dejó el gobierno, la desocupación era del 5,2%.
Además, dispuso el diseño e inicio de la planta atómica Atucha y los emprendimientos de Cabra Corral y de Salto Grande, y destrabó la construcción del complejo hidroeléctrico de El Chocón-Cerros Colorados.
Austeridad
El ex mandatario radical, que cuando asumió tenía una casa, un automóvil y una cuenta bancaria, se presentó ante el escribano general de gobierno, un día después de su derrocamiento, para certificar que sólo le había quedado la casa. En cambio, había usado menos del 10% de los 240 millones de pesos de entonces que tenía asignados como gastos reservados.
Dos meses después de dejar la presidencia, aunque la actividad política estaba prohibida, lo invitaron a una cena en la Costanera. Era su primera salida después del golpe, según contó a LA NACION Juan Octavio Gauna, director general de la Subsecretaría del Interior durante su gobierno.
"Yo lo fui a buscar en mi auto, pero lo dejamos a una cuadra, porque no había lugar. Empezamos a caminar hacia el restaurante y la gente que estaba comiendo en las mesas puestas en la calle comenzó un aplauso cerrado que duró todo el trayecto. Lo aplaudieron de pie."
Seguramente era la misma gente que tiempo antes se rió por la ocurrencia de la oposición de soltar tortugas en la Plaza de Mayo para tachar a Illia de lento y apocado.




