La interpretación de la crisis en Bolivia acentúa la grieta en Macri y Fernández

Para el kirchnerismo, la renuncia de Evo Morales se trata de un "golpe de Estado", pero para el macrismo se abrió un proceso de "transición"
Para el kirchnerismo, la renuncia de Evo Morales se trata de un "golpe de Estado", pero para el macrismo se abrió un proceso de "transición"
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11 de noviembre de 2019  • 11:09

La renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia dejó expuesto, una vez más, el antagonismo entre el macrismo y el kirchnerismo frente a los hechos de política regional.

Alberto Fernández y la administración de Mauricio Macri manifestaron en las últimas horas diferencias sobre lo que creen que está ocurriendo en el país vecino. Mientras el presidente electo fue contundente anoche en condenar un "golpe de Estado" en Bolivia, el Estado argentino no se expresó en esos términos, y la Cancillería difundió un comunicado en el que llamó a la "paz social" y destacó la "importancia de encaminar este periodo de transición que se ha abierto por las vías institucionales que establece la Constitución de ese país".

"En Bolivia se ha consumado un golpe de Estado producto del accionar conjunto de civiles violentos, el personal policial autoacuartelado y la pasividad del ejército. Es un golpe perpetrado contra el presidente @evoespueblo, que había convocado a un nuevo proceso electoral", escribió Fernández ayer en Twitter. "Defenderemos firmemente la democracia en toda América Latina. Después de este quiebre institucional, Bolivia debe volver cuanto antes al sendero de la democracia a través del voto popular y sin proscripciones", agregó.

Apartado de esa postura, el gobierno argentino evitó hablar de golpe. "Para nuestro Gobierno no hay un golpe", dijo hoy el embajador argentino en Bolivia, Normando Álvarez García.

Esta mañana, el presidente Macri fue escueto en la Casa Rosada al afirmar que "todos" están "preocupados por Bolivia".

Cristina Kirchner, vicepresidenta electa, también dejó clara su postura a través de twitter.

Las diferencias también se evidenciaron en los máximos referentes diplomáticos de los espacios. Mientras el canciller Jorge Faurie habló ayer de "transición" y dijo que valora la "libertad de pensamiento" sobre los que hablan de golpe, Felipe Solá -posible canciller de Fernández- responsabilizó a las fuerzas armadas y policiales bolivianas, y a la oposición por la seguridad de Morales.

Los sucesos que llevaron a la renuncia de Morales también profundizaron la grieta entre la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y su sucesor, Axel Kicillof.

El gobernador electo repudió con firmeza "el golpe de estado" en ese país, mientras la gobernadora en ejercicio mantuvo silencio sobre los sucesos y no se expresó para manifestarse sobre la crisis en Bolivia.

En cambio, Kicillof expresó en Twitter su "absoluto repudio y condena al golpe de estado en Bolivia. Solidaridad y apoyo para @evoespueblo y el pueblo boliviano".

El exministro de Economía copió un mensaje de Morales. "Denuncio ante el mundo y pueblo boliviano que un oficial de la policía anunció públicamente que tiene instrucción de ejecutar una orden de aprehensión ilegal en contra de mi persona; asimismo, grupos violentos asaltaron mi domicilio. Los golpistas destruyen el Estado de Derecho", dice el tuit.

Ajenas a estos sucesos, Vidal -que hoy estará en Lanús- no se expresó ni en Twitter, ni en otra red o medio de comunicación por los episodios que conmovieron a Bolivia.

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