La nueva rutina de Manuel Adorni: bajo perfil, poca actividad en redes y excluido de algunas reuniones de gestión
En el entorno del jefe de Gabinete buscan relativizar el impacto por el caso de presunto enriquecimiento ilícito y afirman que no se alteró el vínculo con los hermanos Milei; sin embargo, el funcionario está cada vez más relegado y con menos apoyo
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Manuel Adorni suele llegar a la Casa Rosada en la mayoría de los casos alrededor de las 8, un horario ideal para esquivar fotógrafos y cámaras. Siempre lleva carpetas bajo el brazo. Bajo fuego mediático y en la mira de la oposición en el Congreso, que analiza por estas horas someterlo a una interpelación, paso previo a una eventual moción de censura que podría dejarlo sin cargo, el jefe de Gabinete vive sus horas más complicadas en el Gobierno, con un deliberado bajo perfil y algo más relegado de la gestión. Disminuyeron sus reuniones públicas y acciones políticas en comparación con las que sostenía antes de iniciado el escándalo político y judicial en torno a su crecimiento patrimonial, que es investigado por la Justicia.
Quienes comparten la cotidianeidad del jefe de Gabinete –recluido en su despacho de la planta baja, donde esta tarde recibe al ministro de Salud, Mario Lugones- afirmaron que las reuniones con sus pares del gabinete son “frecuentes”, aunque muchas veces no haya un registro visual o escrito de esos encuentros. Adorini sostiene intercambios diarios con el secretario de Prensa y Comunicación, Javier Lanari, el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y también –según dijeron cerca suyo– con el Presidente y la secretaria general de la Presidencia. “Habla con todos, está concentrado en la gestión”, remarcaron desde uno de los despachos importantes de Balcarce 50.
En el Gobierno, sin embargo, reconocieron que el contacto entre el ministro coordinador con los gobernadores y dirigentes del espacio libertario se redujo de modo notable en las últimas semanas. “A veces pasa a saludar cuando estamos con (Diego) Santilli”, afirmó a LA NACION uno de los mandatarios provinciales que visitó la Casa Rosada en los últimos días, como lo hizo hoy el gobernador de Chaco, Leandro Zdero. Desde otra provincia de buena sintonía con Balcarce 50, aseguraron que el jefe de gabinete dejó de participar en los encuentros. “De política hablamos con Lule (Eduardo Menem, subsecretario de gestión institucional), y con Santilli más de gestión”, precisaron.
El perfil del jefe de Gabinete en las redes sociales y su canal de whatsApp también se modificó: ya no utiliza el sarcasmo que fue su marca registrada, y se remite a publicar informaciones y datos, por lo general favorables al Gobierno. Solo el latiguillo “fin” sobrevive al cambio de tono, mientras las conferencias de prensa- la última fue el 4 de mayo- quedaron espaciadas hasta nuevo aviso a pesar de que el miércoles pasado, en la entrevista en LN+, dijo que volvería en el corto plazo a abrir ese espacio de intercambio.
“Nos vamos a ver seguido”, prometió el jefe de gabinete ese día, y aunque volvió 72 horas después, lo hizo para presentar a los ministros Luis “Toto” Caputo (Economía) y Alejandra Monteoliva (Seguridad), y desde entonces no volvió a la sala de conferencias, ubicado en el segundo piso de la sala.
Cerca del jefe de Gabinete afirmaron que la relación con los hermanos Miles “es la de siempre”, en un intento de relativizar algún cambio por su situación patrimonial que afectó la dinámica y la imagen de la gestión. Dieron como ejemplo que el próximo sábado el jefe de Gabinete estará junto al Presidente en el acto oficial por el Día de la Bandera, en el monumento histórico ubicado en Rosario, a orillas del río Paraná. Su participación en la agenda internacional se canceló desde aquel viaje al Argentina Week de Nueva York, a principios de marzo, que derivó en las investigaciones judiciales sobre su patrimonio. A ese viaje, Adorni fue con su esposa, Bettina Angeletti.
Cerca del jefe de Gabinete, que esta semana no tendrá reunión de mesa política ni de gabinete, rechazaron de modo terminante que Karina Milei, hoy por hoy su principal protectora política, le esté buscando una salida elegante –embajada en el extranjero-y que sigue firme en su puesto. Sin embargo, en el oficialismo circulan los nombres de los ministros Sandra Pettovello (Capital Humano), Pablo Quirno (Canciller) y el propio Santilli como eventuales reemplazos. Además, no hubo mensajes de apoyo público de ningún ministro.
Como él mismo lo reconoció en la última entrevista con LN+, Adorni destina parte de su agenda a consultar a su abogado, el penalista Matías Ledesma, que forma parte del equipo de abogados creado por su padre, Guillermo Ledesma, uno de los miembros de la Cámara Federal porteña que en 1985 juzgó y condenó a integrantes de las tres primeras Juntas Militares que gobernaron el país entre 1976 y 1983. Con sus abogados, Adorni terminó de presentar su declaración jurada el miércoles pasado, horas antes de afirmar en la entrevista televisiva que había ahorrado medio millón de dólares sin declararlos al fisco durante años.
El proyecto libertario de gobernar la ciudad de Buenos Aires, una de las metas de Karina Milei, tampoco lo tiene como protagonista. “Nunca quise ser candidato, ese fue otro invento de ustedes”, dijo el jefe de gabinete en la entrevista por LN+, poco más de un año después de aquel triunfo en las elecciones legislativas de mayo de 2025, que encendió las especulaciones sobre una eventual candidatura a jefe de gobierno porteño, hoy desechadas de plano entre los aliados de Milei.
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