
La nueva vida de Borocotó no tiene remedio
El diputado nacional electo de Pro está totalmente aislado, rodeado de guardaespaldas y hasta sufrió una crisis familiar
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Había salido de la reunión con Néstor Kirchner con una sonrisa de oreja a oreja. La conferencia de prensa -con el cartel "Presidencia de la Nación" detrás de él- lo había llenado de orgullo. "Me trataron como a un ministro", sintió entonces.
Pero la realidad destrozó su sueño: a partir de ese momento, Eduardo Lorenzo Borocotó vivió los peores 10 días de su vida política: aislado por sus pares de la Legislatura, que le retiraron el saludo; recluido y con contactos públicos limitados; denunciado en la Justicia; vapuleado por dirigentes políticos de todo signo; insultado por familiares de las víctimas de Cromagnon, y custodiado para evitar que las agresiones pasaran de verbales a físicas.
Desde que decidió saltar del macrismo al kirchnerismo, el mediático pediatra cortó casi todo contacto con el mundo exterior. Sólo fue a la Legislatura para las sesiones del jueves 10 y del lunes 14 (en las que se decidió iniciar el juicio político a Aníbal Ibarra), faltó a la reunión de bloque y no dio otras señales de vida ni siquiera a las dos empleadas administrativas de su despacho. No fue el sábado 12 a su programa en Radio América (se habría recluido en su casa de campo). Apagó su celular y no quiso atender a los medios hasta el miércoles 16, en coincidencia con los elogios públicos que recibió de parte del Presidente.
LA NACION reconstruyó los últimos días de Borocotó con el testimonio de siete dirigentes y legisladores que tuvieron con él un estrecho vínculo durante la campaña o que se sentaron a su lado en las dos sesiones legislativas. Todos dijeron estar "sorprendidos y dolidos" por la inesperada maniobra, y las siete frases fueron idénticas: "Está totalmente aislado".
La pesadilla comenzó la mañana siguiente al anuncio en la Casa Rosada cuando un grupo de padres de Cromagnon protestaron frente a su casa de Villa Devoto. El episodio derivó en una pequeña "crisis familiar", contó una de las fuentes. Su esposa y su hija no podían creer que estaban viviendo esa situación, que provocó algunas quejas de vecinos y por la cual el propio Borocotó -según la fuente-tuvo que salir de su casa por uno de los techos y esconderse rápidamente en un auto.
La otra pata familiar es su hijo, Alejandro Lorenzo, principal promotor del acuerdo con Kirchner y uno de sus posibles beneficiarios: por su voltereta política, el diputado electo por Propuesta Republicana (Pro) recibiría no sólo la presidencia de la Comisión de Salud, sino también un puesto para su Alejandro en el Gobierno.
Alejandro Lorenzo no se separó ni un momento de su padre. Fue casi su único interlocutor en la Legislatura y lo siguió a los canales de TV que visitó para defender su posición, tras el respaldo presidencial. Su rol de asesor privilegiado despertó enconos entre los legisladores. Era el único que podía estar en las reuniones de la Comisión de Salud de la Legislatura, presidida por Borocotó y hoy casi paralizada.
"Alejandro no me deja hablar ni con los medios", le dijo Borocotó, antes de la suspensión de Ibarra, a uno de los legisladores, que le había propuesto que explicara en el recinto cuál sería su voto. Cuando intentó acercarse a los familiares de Cromagnon, fue recibido con una lluvia de vasitos y elementos descartables.
Aturdido
Sus pares lo vieron retraído, aturdido, "apichonado", preocupado: "Nena, no me pueden sacar la banca, ¿no?", le preguntó a Sandra Bergenfeld, legisladora y abogada, sentada a su lado.
Su hijo no fue el único que lo acompañó. También fueron dos guardaespaldas de gran tamaño, vestidos de civil, que esperaron en las escaleras, a pocos metros de su banca.
En el recinto varios le retiraron el saludo. "En un momento me quiso decir algo -contó Jorge Enríquez, que se sentó en otra banca contigua-. Levanté la mano e hice un gesto como de que no quería hablar."
También varios de los dirigentes y militantes que trabajaron con él codo a codo en la campaña (hace sólo un mes) dejaron de tratarlo. "Tendría que tomar conciencia y renunciar a la banca para mantener limpio su apellido", dijo Cristian Ritondo, que le diseñó la campaña, la más costosa de Pro después de la de Macri.
Los kirchneristas tampoco lo abrazaron inmediatamente. Kirchner lo calificó de persona "absolutamente digna", pero sus legisladores aún recelan de un hombre que fue compañero de fórmula del ex comisario Luis Patti (para gobernador de Buenos Aires) y que considera que el sida se propaga a causa de la homosexualidad "y otras perversiones de ese tipo".
En todo caso, nada indica que Borocotó será extrañado en la Legislatura cuando abandone su banca el 10 de diciembre. Tampoco él extrañará el cargo. Varias veces expresó su descontento con el funcionamiento de la institución y los números así lo demuestran: es el legislador que menos proyectos presentó este año. Sólo 13 iniciativas llevan su firma (en su mayoría proyectos de declaración o de modificación de leyes; no hay ningún proyecto de ley propio), cuando el promedio de proyectos presentados por legislador es de 87.
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