
La pelea que esconde la elección
Hoy también se dirimirá la antigua rivalidad de Menem y Duhalde en el peronismo
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El peronismo definirá hoy algo más que un probable futuro presidente. Con la pelea electoral comenzará a construirse un nuevo liderazgo en el PJ que provocará un cimbronazo de consecuencias impredecibles para un partido atrapado en la pelea Menem-Duhalde.
Por primera vez en su historia, el PJ irá hoy a las urnas quebrado en tres por no haber podido resolver puertas adentro su propio conflicto, el más severo: no tener una conducción partidaria reconocida por todos.
Esa carencia hizo imposible evitar la ruptura del PJ que se evidenciará hoy en las urnas. La mala convivencia entre los hombres más poderosos del peronismo, Eduardo Duhalde y Carlos Menem, terminó por estallar.
El PJ no pudo definir su disputa interna y la llevó, en cierto modo, al escenario nacional. Y no pudo porque Duhalde y Menem no resolvieron en elecciones internas un conflicto que arrastran desde que el ex presidente buscó forzar la Constitución para obtener su segunda reelección y Duhalde, que era candidato, no le perdonó tamaña ofensiva para quedarse en el poder.
Duhalde no se medirá en las urnas. Pero es como si estuviera porque puso la estructura del PJ bonaerense y su gobierno a trabajar en favor de su candidato, el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner.
Kirchner es, en definitiva, el que librará con el ex presidente la batalla electoral que Duhalde nunca pudo dar.
El Presidente sólo admite, a pocas horas de las elecciones, que fue un "error" que el peronismo no hubiera consagrado un candidato. "Yo quise, ellos no se animaron", dice. Menem sostiene lo mismo: "Duhalde anuló las elecciones internas porque sabía que conmigo perdían, él y los otros".
Un ministro del Gobierno dijo a LA NACION que lo que se hizo para evitar la pelea Menem-Duhalde en una elección interna no cree que pueda repetirse. "Yo, por lo menos, nunca más hago lo que hice para que no tuviéramos internas", agregó.
Y después de disputas partidarias en distintos ámbitos, no hubo elecciones internas, y Menem, Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá quedaron consagrados candidatos. Pero de distintos frentes electorales, porque hasta se pelearon por el uso de los símbolos partidarios, y la jueza María Romilda Servini de Cubría les impidió a los tres hacerlo.
La solución fue que cada uno presentara un frente distinto, sin el sello del PJ. Los símbolos partidarios fueron las postreras migajas por las que se pelearon los tres peronistas. En las últimas semanas de la campaña se dieron cuenta de que la pelea interna llevada a la elección general comenzaba a tener la peor consecuencia para todos: la paridad en las encuestas.
A eso se sumó el fenómeno inesperado de Ricardo López Murphy, que pasó de ser casi ignorado en la campaña a convertirse en su eje y a encarnar el peor temor: ¿el peronismo podría quedarse fuera del poder?
Eso aterra a cualquier dirigente del PJ, que sobre todo busca cómo conservar su lugar de poder.
Rencores y futuro
Sólo en reserva algunos dirigentes del peronismo comenzaron a analizar cómo se resolverá el ballottage si la pelea se da entre dos dirigentes del PJ. Esa situación demoraría 15 días más el conflicto peronista que se esconde detrás de la elección.
Los duhaldistas y los menemistas acérrimos descreen de algún tipo de acuerdo entre ambos sectores si uno queda fuera del poder. Pero los operadores más racionales sostienen que que después del resultado del 18 de mayo próximo habrá que negociar la convivencia política.
Duhalde asegura que no tiene rencores con Menem. "Yo no lo odio", suele decir. Asegura que lo que lo diferencia de él es su modo de entender la política. "Menem es capaz de forzar la Constitución y desconocer que lo hizo ", es otra de sus frases, con las que grafica la obsesión por el poder que tiene el ex presidente.
Menem habla de Duhalde sólo para descalificarlo sobre cómo encaró su gestión de gobierno. Y en la campaña definió a Kirchner como un "títere" del Presidente. Además, dice que siempre le tuvo miedo y por eso nunca se animó a competir con él.
Esa pelea nunca se concretará. El Presidente asegura que después de que entregue la banda, el 25 de mayo, terminará su carrera política, por lo menos en el primer nivel del poder. Y Menem, si es que consigue por tercera vez la presidencia, prometió no volver a intentarlo nunca más.
Por eso hoy es la única vez en que se enfrentarán de alguna manera en las urnas, sin haber podido hacerlo en el ámbito partidario. Habrá un ganador y entonces el PJ quedará frente al desafió de intentar reconstruirse o perpetuar su ruptura.




