La tensión entre los moderados y el ala dura del Frente de Todos por ahora no afecta la convivencia

Fuente: Archivo
Los sectores internos están comprometidos con el liderazgo de Fernández; Grabois, el único díscolo
Gabriel Sued
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9 de septiembre de 2019  

Las diferencias entre el ala moderada y el ala dura del Frente de Todos, que volvieron a quedar expuestas esta semana con la propuesta de Juan Grabois de avanzar con una reforma agraria, no son vistas por el momento con preocupación por Alberto Fernández y su equipo de colaboradores más cercanos.

En las oficinas del candidato en la calle México no cayeron bien las declaraciones del dirigente de la Central de Trabajadores de la Economía Popular ( CTEP). Consideran que son inoportunas, porque van a contramano del objetivo de transmitir prudencia y llevar tranquilidad sobre un eventual gobierno del Frente de Todos. Pero sostienen que son tensiones aceptables en un espacio amplio y diverso, y en la construcción de un liderazgo diferente. La convivencia a futuro entre los sectores más moderados y otros identificados con reformas más profundas tampoco es hoy motivo de inquietud. "Estamos de luna de miel", celebró un dirigente del Movimiento Evita, para describir el clima interno. En una y otra vereda coinciden en que las dificultades que afrontará el próximo gobierno operarán como un paraguas para atenuar las diferencias y cohesionar el espacio, al menos en la primera mitad de la gestión.

Lejos de estar generando tensiones, La Cámpora está compenetrada con el objetivo de ganar las elecciones y de construir una mayoría amplia que le dé fortaleza al próximo gobierno. Máximo Kirchner y dirigentes de la conducción, como Eduardo "Wado" de Pedro, forman parte de la centralidad del nuevo espacio y trabajan codo a codo con Fernández y Sergio Massa.

Hasta el Cuervo Andrés Larroque, secretario general de La Cámpora y referente de ala dura de la organización, se acopló sin inconvenientes al nuevo escenario. "Sabemos que esta etapa la conduce el ala moderada. Lo peor que le puede pasar a Cristina es pelearse con Alberto. Nosotros no vamos a ser motivo de ningún conflicto", dicen en el entorno de Larroque.

Con ese foco resuelto, las tensiones internas del Frente de Todos hoy las encarna Grabois, jefe del Frente Patria Grande, sin una jefatura política. El dirigente de la CTEP se encargó, de todos modos, de despegar a Fernández y a Cristina de su propuesta para discutir la propiedad de las tierras productivas. Cerca del candidato presidencial evitaron responder en público y hacer reproches en privado. Pero celebraron el tuit que publicó el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.

"Con el respeto que me merece Juan Grabois en su militancia social, y aun coincidiendo en la necesidad de ayudar a que muchos campesinos tengan su tierra, el camino que está proponiendo no es el adecuado. Además, conocedor del pensamiento de Alberto Fernández, él jamás propondría algo así. Debemos actuar desde la política con mucha seriedad, para reencauzar nuestra patria y revertir este desastre económico y social, y casualmente este tipo de planteos terminan siendo funcionales al modelo de exclusión que lo ha causado", dijo el mandatario.

En la CTEP hay miradas diversas. Algunos dirigentes respaldan las palabras de Grabois y destacan que la reforma agraria es una bandera histórica de los movimientos populares. "Juan expresa lo que muchos pensamos. No debería generar tensiones", dijo uno de ellos a LA NACION. Otros cuestionan su estilo, que tildan de "individualista".

Grabois evita las tensiones con Fernández, pero advierte que "hay algunos que quieren ser más albertistas que Alberto" y avisa que seguirá diciendo lo que piensa. "Creo en el pensamiento crítico y en la autonomía de los movimientos populares. No soy candidato, no soy funcionario, mi influencia es escasa en cuestiones estructurales, pero así como yo hablo con argumentos y explicaciones, quiero que me respondan con argumentos y explicaciones", dijo a LA NACION.

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