
Las coimas condimentaron el menú en la comida de Conciencia
En la cena de la entidad, el Presidente estuvo adusto y serio; desaire de peronistas
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La tradicional "noche ciudadana" de Conciencia, anteayer, en la sede de la Sociedad Rural, estuvo signada por el escándalo de los sobornos en el Senado, un comentario unánime en todas las mesas y en los discursos, que mostraron un clima de preocupación generalizada entre los dirigentes empresariales, políticos y funcionarios presentes.
Incluso, el presidente Fernando de la Rúa optó por aclarar que cualquier funcionario que se apartara de la línea ética sería puesto sin contemplaciones a disposición de la Justicia. Lo hizo luego de una larga introducción sobre la noche de Conciencia dedicada a la propuesta de "Hagamos ya la Argentina posible".
Sus referencias al Senado las tenía prolijamente anotadas en un papel que contenía un texto previamente acordado con el vicepresidente Carlos Alvarez, redactado y pronunciado antes en la Casa Rosada.
En sintonía con la atmósfera adversa a la corrupción, despertó interés superlativo la encuesta instantánea que organizó la consultora D´Alessio-Harris. Allí se supo que el 74% de los presentes, dirigentes de primera línea, cree que la prioridad de una eventual reforma política pasa por la eliminación de la lista sábana como sistema electoral.
Cerca de 700 invitados se pronunciaban con sólo pulsar un botón en sus mesas sobre preguntas con opciones cerradas. El mismo Eduardo D´Alessio explicó que la supresión de la "sábana" tiene un nivel de popularidad del 46%, según un sondeo previo realizada entre ciudadanos de todas las extracciones.
Sobresalió el rictus serio y adusto, aunque sereno, del presidente De la Rúa; el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique, mantuvo una expresión agria y seca con los periodistas. El jefe del Estado tomó con poco humor cada referencia al escándalo del Senado del animador, el periodista Ariel Paluch. "Hoy somos todos senadores. Aquí estamos, cenando...", dijo éste, entre otras ironías. En este punto, De la Rúa no pudo evitar un gesto de auténtica contrariedad.
Banqueros con Santibañes
La contracara del Presidente era el jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), Fernando de Santibañes, que ocupó una mesa de banqueros con Eduardo Escasany (Banco Galicia) a la cabeza. El jefe de inteligencia procuró en todo momento lucir despreocupado, como si fuera dueño de una situación que en realidad lo tiene como uno de los principales sospechados.
Es que el Presidente no podía defraudarlo. Subrayó que "por primera vez se abrieron las cuentas de la SIDE" por el caso de las coimas.
Los otros dos ministros del gabinete que asistieron, Ricardo Gil Lavedra (Justicia) y Héctor Lombardo (Salud), no se mostraron particularmente afectados. Del núcleo del poder asistieron también el viceministro del Interior, Carlos Becerra; el secretario de Turismo, Hernán Lombardi, y Fernando de la Rúa (h.), más conocido como Aíto. En su discurso, De la Rúa dejó muy explícita su intención de rescatar su vínculo con el Frepaso y con su líder, el vicepresidente Carlos Alvarez -lo nombró tres veces-, uno de los grandes ausentes de la velada de la noche del miércoles. También elogió al otro frepasista destacado, el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, que lo miraba impávido desde su mesa.
En tanto, Domingo Cavallo comentó que el escándalo del Senado no gravita en lo económico. "La economía -decía- marcha por otro lado; mal, pero por otro lado." Resultó una noche de "grandes ausentes", sobre todo de los peronistas. Carlos Menem desistió de concurrir a último momento. El jefe del PJ evitó un encuentro con De la Rúa; se sintió relegado a un segundo plano y evitó producir remolinos periodísticos por el caso de los sobornos.
También faltaron los gobernadores peronistas Carlos Ruckauf (Buenos Aires), Carlos Reutemann (Santa Fe) y José Manuel De la Sota (Córdoba). Pudo entenderse quizá que el vicegobernador bonaerense, Felipe Solá, representó a Ruckauf. Nadie pudo saber el contenido de su extenso diálogo con la primera dama, Inés Pertiné.
Reorganización
Aquellos desaires obligaron a los organizadores a reagrupar a los comensales de las mesas por las que los empresarios pagaron buenas sumas.
La de De la Rúa costó 15.000 pesos; las de Alvarez y de Ibarra, 10.000; la de Menem y las de los gobernadores peronistas, 7000; la de la vicejefa del gobierno porteño, Cecilia Felgueras, y la de Cavallo, 4000. La recaudación final de Conciencia rondó los 120.000 pesos por todo concepto.
Ninguno de los contratiempos ensombreció el entusiasmo de la presidenta de Conciencia, Silvia Rueda de Uranga. Reclamó soluciones para el caso de los sobornos. "Lo que está ocurriendo en el Senado -dijo- habla de nuestras carencias. Es una situación que a todos nos duele. Por esto es necesario trabajar para desterrar definitivamente las prácticas condenables". Lo más duro de la noche corrió por cuenta de el animador Paluch cuando dijo: "Hoy estamos todos asqueados de la política".
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