
Las empresas piden una pacificación
Los hombres de negocios temen que la violencia afecte no sólo las inversiones, sino las instituciones
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La escalada de violencia, piquetera o de otro origen, ha llegado a un punto tal que los empresarios están animándose a rechazarla con nombre y apellido y pedir una pacificación del país. Prevalece el consenso de que esta situación aleja las inversiones necesarias para que la economía siga creciendo y hasta puede dañar las instituciones de la República, pero muchos admiten que ignoran la solución.
"Es muy preocupante", lamentó el presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Mario Vicens. "La economía se recupera mucho, pero la permanencia de esta situación de violencia puede afectar el ritmo. No habría un buen ambiente para la inversión", advirtió el ex secretario de Hacienda.
El titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, calificó el panorama de "espantoso, sobre todo en momentos en que el Presidente está afuera, tratando de mejorar la imagen del país y de generar corrientes de inversión". De la Vega opinó que "la acción piquetera ya no es un reclamo social sino acciones políticas de dirigentes que no creen en las instituciones de la República".
"Entiendo que el Gobierno tiene una situación comprometida para no tener víctimas y no judicializar el tema, pero acá hay un problema no sólo contra los negocios sino sobre todo contra el país y su gente", señaló el vicepresidente primero de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez. El vicepresidente segundo de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Monir Madcur, no se atrevió a pronosticar que la violencia de las últimas semanas constituya sólo una ola o una tendencia creciente, porque consideró que detrás existe "un profundo contenido político". Madcur también alertó que no sólo se comprometen las inversiones, sino también las instituciones.
"Una de las cosas que deberíamos hacer en el país es pacificarlo", sugirió el titular de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Mario Llambías. "El principal problema es que no hay justicia", dijo Ricardo Grether, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Poner coto
Méndez admitió que no sabe cómo solucionar el problema: "El Gobierno debe ponerle coto y los ciudadanos, aportar comprensión". Madcur opinó que "desde lo social está atacándose bien el problema con los planes Jefes, pero el tema es poner orden y autoridad, no tener miedo a ser firme y duro, sin excesos". Predijo que de lo contrario "se generarán reacciones de la población afectada para frenar a los otros, y esto traerá más violencia".
"Es difícil encontrar el equilibrio entre aplicar la ley a rajatabla y no provocar situaciones más violentas", describió Vicens. "Todo esto debe hacer pensar a la clase dirigente en la necesidad de encontrar caminos que permitan superar estas acciones", propuso De la Vega. Llambías dijo que "hay que atacar el desempleo, reconvertir los planes sociales y reforzar la educación y el peso de la autoridad."





