Las puertas de La Salada, custodiadas por Gendarmería
Un cordón de seguridad impedía el paso de los puesteros que se agruparon en la puerta con incertidumbre por saber qué pasará hoy
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Las puertas de la feria Punta Mogotes, la más grande el complejo La Salada, están siendo custodiadas por efectivos de gendarmería mientras se realiza allí dentro los allanamientos en las áreas administrativas del predio. Un cordón de seguridad impedía el paso de los puesteros que se agruparon en la puerta con incertidumbre por saber qué pasará hoy, noche de feria. La Salada abre todos los sábados, miércoles y viernes por la noche y la actividad se extiende hasta el otro día a la mañana.

En la ribera del Riachuelo, frente al predio, aún quedaban esqueletos de los puestos que ganan las veredas y las calles. Muchos de ellos fueron levantados por la policía durante la mañana, como parte de los operativos. Entre las calles internas del barrio, que se conoce como La Salada, la imagen es similar: cientos de esqueletos vacíos, con miles de cintas de tela colgando, a la espera de la mercadería que debería venderse esta noche.
"Acá nadie me pidió nada nunca. Tengo una hija discapacitada y siempre pude trabajar tranquila. Es una necesidad que tenemos, la única entrada de dinero", dijo Susana mientras aguardaba por más información sobre lo que sucederá en el día.

"Tengo mi puesto que da a la calle, pero es mío, no es de nadie más, vendo lo que puedo. Pero sí, acá se cobran 400 o 500 pesos por día para tener el permiso y trabajar", dijo una mujer que pidió no ser identificada "por las mafias" que controlan el lugar.
"No sabemos qué pasará. Esperamos que abra porque del movimiento de gente dependemos todos", agregó. Su puesto da a calle, entre la feria Mogotes y Urkupiña.
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