
Leyendas y misterios de la casa donde Menem pasa sus días
El predio de la quinta perteneció al ex presidente Alvear y al periodista Botana Gostanian no figura oficialmente como su dueño Cuando allí estaba la residencia de Botana pasaron como invitados Neruda y García Lorca Investiga Anticorrupción
1 minuto de lectura'
Una lona verde la cubre ahora de las miradas indiscretas, pero la quinta de Don Torcuato donde Carlos Menem eligió pasar sus días de preso tuvo siempre debilidad por los misterios que rodean al poder.
El primero de ellos es a quién pertenece. Pese a que la habita desde hace más de 30 años, Armando Gostanian no declara a Karavan -así se llama- como propia. El dato surge de la declaración jurada de bienes que el amigo de Menem entregó al abandonar su cargo como titular de la Casa de Moneda. Allí blanqueó un patrimonio abultado, más de 11 millones de pesos, pero no figura la quinta. Tampoco está a nombre de su mujer, Susana Djebalian.
Gostanian declaró tener dos departamentos en Punta del Este y uno en la ciudad de Buenos Aires, además de un Mercedes-Benz de 1989 y acciones en inmobiliarias y en empresas gastronómicas por más de 11 millones de pesos.
El detalle de que Karavan no estuviese a su nombre llamó la atención de los investigadores de la Oficina Anticorrupción, que comenzaron a indagar sobre el tema. Una de las hipótesis que se manejan es que esté registrada como perteneciente a alguna de las trece sociedades en las que Gostanian tiene participación accionaria. Según la estimación de una inmobiliaria de la zona, la quinta tiene un valor de alrededor de un millón de pesos.
La indefinición sobre su propiedad se suma a la historia de intrigas que rodea a esta quinta de 6000 metros cuadrados que se construyó en terrenos comprados al ex presidente Marcelo T. de Alvear y estuvo a punto de ser expropiada por Juan Domingo Perón.
Karavan surgió gracias a la generosidad de Natalio Botana, el fundador del diario Crítica, que se la regaló a su hijo Elvio por su casamiento en 1937. Ocupó parte del predio que Botana le había comprado a Alvear para erigir su residencia en Don Torcuato, que se llamaba Villa Los Granados y que sí fue expropiada por Perón y luego demolida.
Historias de escritores
Antes del peronismo, Natalio Botana era un hombre poderoso y amigo de los lujos. Su diario combinaba el sensacionalismo con las plumas de escritores como Roberto Arlt y Jorge Luis Borges. Algunos de los hombres más lúcidos y famosos de aquellos años solían congregarse a comer asados y a mirar películas en el microcine de Villa Los Granados.
En sus memorias, Pablo Neruda dedica varios párrafos a una cena en lo de Botana en la que también estuvo Federico García Lorca. Parece que lo más interesante ocurrió tras los postres, cuando ambos poetas se escaparon al jardín acompañados por una colega "alta, rubia y vaporosa", según recuerda Neruda, que enseguida entró en confianza.
"Ya comenzaba a desvestirla -cuenta el poeta chileno- cuando advertí los ojos de Federico que nos miraban." La curiosidad indiscreta de su amigo rompió el clima y todo terminó en nada. Pero la historia abonó más la fama de la quinta.
En su momento, Karavan y Villa Los Granados fueron dos quintas extremadamente lujosas. La de Botana padre tenía un bar en el subsuelo con un mural pintado por el artista mexicano David Alfaro Siqueiros. Y ambas contaban con colecciones de animales exóticos, incluyendo un león cachorro, llamas, alpacas, ciervos, un cóndor y 48 clases de faisanes.
Pero una de las quintas se demolió y la que ocupa Menem guarda un triste recuerdo de su pasado esplendoroso. Por empezar, la avenida Alvear se convirtió en la ruta 202 y con ella llegaron los colectivos que perturban la tranquilidad del jardín donde el ex presidente Menem se sienta a leer biografías de próceres históricos. Además, la zona no tiene agua corriente ni cloacas, lo cual ya generó inconvenientes en el inicio de la estada del ex mandatario.
Natalio "Punto" Botana -hijo de Elvio y nieto del fundador de Crítica- pasó sus primeros años en Karavan y todavía vive en Don Torcuato. "Está azorado por la cantidad de prensa que rodea a su antigua casa", comentan quienes lo frecuentan. Y no es el único vecino de la zona sorprendido por la fama adquirida por el barrio en estos últimos días.
Repercusiones
Desde su fundación en 1927 por Alvear, entonces presidente, Don Torcuato se mantuvo alejado del ajetreo de Buenos Aires. Hoy tiene alrededor de 10.000 habitantes y la mixtura típica del conurbano bonaerense: las residencias acomodadas de la clase media-alta conviven con villas de emergencia. Hasta el momento, la presencia del ex presidente preso no ha alterado el espíritu pacífico de los vecinos de Don Torcuato. Las reacciones, en favor y en contra, son más bien limitadas.
Aunque supo ser un barrio de quintas, desde hace unos años que la mayoría de los residentes es estable. Gostanian es, en ese sentido, una excepción. Susana Mitchell, que vive a unas cuadras de la casa de Gostanian y escribió la historia de la localidad, recuerda que hasta la llegada de Menem la quinta lucía como abandonada. "Incluso se alquilaba durante el verano", dice. En el barrio recuerdan al ex titular de la Casa de Moneda como un hombre reservado que no se dejaba ver por el barrio.
En cuanto a la versión de que habría túneles secretos, todos los que conocen la quinta dicen que es falsa. Una de las vecinas se sonrió ante la consulta y sugirió que en realidad donde habría que prestar atención es en el aeropuerto de Don Torcuato.
Desde allí se fugó Lino Oviedo, el golpista paraguayo que supo tejer buenas relaciones con Menem.
Un planteo internacional
CORDOBA.- Por encargo de los abogados de Carlos Menem, el penalista cordobés Juan Carlos Vega analiza desde hace ocho días si es pertinente plantear el caso del ex presidente en una instancia judicial supranacional. De esa manera, los defensores de Menem en la causa por la asociación ilícita para el contrabando de armas preparan todo lo necesario para llegar a una instancia superior, en el caso de que los recursos de apelación no prosperen ni siquiera en la Corte Suprema.
"Por tres vías distintas me han solicitado que analice si es factible aplicar la legislación y la jurisdicción supranacional en este caso", dijo el abogado, que se especializa en la defensa de los derechos humanos en tribunales internacionales. "Mi tarea no es defender la inocencia de Menem, sino la legalidad del proceso que se le sigue. Es decir, determinar hasta qué punto este proceso es legal", precisó.




