Llega la misión del FMI y los bonistas piden conocer un plan económico

El ministro de Economía, Martín Guzmán, y la titular del FMI, Kristalina Georgieva
El ministro de Economía, Martín Guzmán, y la titular del FMI, Kristalina Georgieva Fuente: Archivo
El miércoles desembarcarán los enviados del Fondo por primera vez desde el cambio de gobierno; los acreedores privados reclaman acceder a los "números finos"
Rafael Mathus Ruiz
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9 de febrero de 2020  

WASHINGTON.- Tras los apoyos y guiños que el gobierno de Alberto Fernández recogió en Europa y Estados Unidos, el proceso de reestructuración de la deuda ingresará en una semana clave en la cual los inversores aguardan más detalles del plan económico del Gobierno. Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) viajará a Buenos Aires, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, presentará los lineamientos de su plan para la deuda en el Congreso.

La última vez que el Fondo envió un equipo de funcionarios a Buenos Aires fue en agosto del año anterior, luego de las primarias presidenciales que marcaron el principio del fin del gobierno de Mauricio Macri. Esa misión fue encabezada por Roberto Cardarelli, quien unos meses antes, en mayo, había realizado la última revisión oficial del programa argentino, que luego quedó en el limbo. "Lo peor ya pasó", dijo en ese momento Cardarelli.

El contexto de la misión que ahora liderará el venezolano Luis Cubeddu, sucesor de Cardarelli, no podría ser más diferente. Ya no están Macri ni su equipo económico, ni Christine Lagarde, David Lipton -se irá a fin de mes- ni el propio Cardarelli, actores principales del histórico acuerdo stand-by por US$57.000 millones cerrado en 2018, que ahora renegocia el gobierno de Fernández. Al frente del FMI está Kristalina Georgieva, y el programa argentino quedó en manos de Cubeddu.

En Estados Unidos, los inversores aún elevan el mismo reclamo: quieren ver un plan económico. La gira de Fernández por Europa; el seminario en el Vaticano auspiciado por el Papa, donde se vieron Georgieva y Guzmán, y el primer contacto del embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, con el presidente norteamericano, Donald Trump, dejaron guiños y señales de apoyo al gobierno nacional.

Pero entre los inversores aún parece predominar el escepticismo, sobre todo ante la ausencia, todavía, de números finos, en particular, el sendero de ajuste fiscal al que se comprometerá el Gobierno, y el perfil de crecimiento y de inflación que aspira a lograr en los próximos años.

"Todo fue política, tienen que hacer los números", fue una de las frases recogidas.

Desde el Gobierno dan vuelta el planteo: el argumento oficial es que primero hay que cerrar la reestructuración de la deuda. Todos creen que, al final, el Gobierno mostrará sus cartas.

La misión del Fondo permitirá acelerar las negociaciones en busca de un nuevo acuerdo para refinanciar los pagos del programa que dejó Macri. La cena de Guzmán y Georgieva en Roma, que se extendió por dos horas y media, ofreció las mismas señales auspiciosas que ha dejado cada contacto del Fondo con el gobierno de Fernández. En ese encuentro estuvieron también Sergio Chodos, representante del Cono Sur ante el board del FMI, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz.

Guzmán aparece al frente de la negociación de la deuda, pero Argüello, en Washington, y Beliz, desde Buenos Aires, se perfilan como figuras claves en la relación con la Casa Blanca, y, por ende, en el éxito de la operación. En Washington, Argüello coordinará el equipo de funcionarios y representantes argentinos en el Fondo, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.

Estados Unidos es el único país con poder de veto en el board del FMI, y el respaldo político de la Casa Blanca y del resto de los países del G-7 puede incluso ayudar a saltar obstáculos técnicos que aparezcan para cerrar un nuevo acuerdo.

Argüello ya tomó contacto con Cubeddu y con Mauricio Claver-Carone, el funcionario de mayor rango para América Latina en el Consejo de Seguridad de la Casa Blanca.

La agenda de EE.UU.

Venezuela, Bolivia e Irán aparecen en la lista de temas en la mira del gobierno de Trump. Claver-Carone es uno de los arquitectos de la política para Venezuela. Esta semana, Trump le dio un fortísimo respaldo a Juan Guaidó: lo llevó al Congreso como invitado para el discurso del Estado de la Unión, donde recibió una ovación de pie de demócratas y republicanos. Luego, lo recibió en el Salón Oval. La política de la Casa Blanca hacia la región aparece ineludiblemente atada a Florida, hogar de los cubanos que huyeron del régimen de Fidel Castro: Trump irá este año por la reelección, y Florida es un estado decisivo.

Los inversores seguirán cada detalle de las novedades que ofrezca esta semana el Gobierno, sobre todo en la presentación de Guzmán en el Congreso.

Entre las principales incógnitas están las metas fiscales, de inflación y de crecimiento que se planteará el gobierno nacional para los próximos años; qué firmas estarán involucradas en la operación de reestructuración de deuda, y, desde ya, qué "lineamientos" desplegará Guzmán ante los legisladores para alcanzar la ansiada "sustentabilidad" de la deuda.

Pocos parecen creer que el timeline que puso sobre la mesa el Ministerio de Economía sea viable, a menos que el punto de partida sea una propuesta muy atractiva para los bonistas.

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