
"Lo que impedí fue un estallido social"
De ese modo, el vicepresidente rechazó la acusación de que es "una máquina de impedir"
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El vicepresidente Julio Cobos escuchó anoche las nuevas críticas que le dedicó Néstor Kirchner entre la sorpresa y el fastidio, y hoy se reunirá con los suyos para intercambiar impresiones sobre la embestida oficial.
La persona que más conoce al vicepresidente contó a LA NACION que Cobos no tenía ánimo de volver a responderle al ex presidente. "Esto no le hace bien al país y no es bueno seguir con esta escalada de declaraciones", le dijo a uno de sus allegados.
En realidad, durante la tarde, Cobos ya le había replicado a Kirchner con dureza por las críticas de anteayer, cuando lo acusó de ser "una máquina de impedir".
"Lo único que impedí fue un estallido social, porque el país estaba al borde de la crispación", se defendió el vicepresidente. Y agregó que su voto contra las retenciones móviles al campo impidió "que el Gobierno quizá tuviera que irse" del poder, por la crisis que hubiera desatado la medida.
Esa fue la frase que provocó la ira de Kirchner, que en el acto de relanzamiento de la Concertación Plural dijo que las palabras de Cobos confirmaban "el ánimo destituyente" de aquellos días y le exigió explicaciones.
Antes de esa nueva embestida, Cobos también había rechazado la afirmación de Kirchner sobre que el día en que vuelvan a verse, el mendocino "tendrá que bajar los ojos".
"No sólo puedo mirarlo a Kirchner a los ojos sino también al resto de los argentinos. Yo no he cambiado, ni decepcionado, ni traicionado nada", desafió el vicepresidente en una entrevista con el diario Río Negro .
Cobos le aconsejó al titular del PJ "que escuche más a su esposa Cristina Kirchner en sus últimos mensajes pidiendo diálogo, prudencia y mesura" y dijo que si la Presidenta lo invitara a retomar el diálogo "estaría ahí a las 7 de la mañana".
Sorprendidos por la ofensiva de Kirchner, cerca del vicepresidente argumentaban anoche que el mendocino apoyó, en líneas generales, el fin de la "tablita" de Machinea, la estatización de Aerolíneas y del sistema previsional, la movilidad jubilatoria y los anuncios sobre la deuda.
"Cuando la Presidenta anunció el pago al Club de París aplaudí, con los holdout s apoyé, cuando salió la estatización de Aerolíneas Argentinas dije que había que hacer alguna modificación, con el blanqueo de capitales prendimos una luz amarilla... ¿Eso es impedir?", se quejó Cobos.
Desde el oficialismo, el ministro de Justicia, Aníbal Fernández también se refirió al tema, al afirmar que "nadie le está pidiendo a Cobos que se vaya" del Gobierno. "Será que no tuvo la vocación o creyó que esto era un trampolín para después jugar una posición propia", analizó Fernández sobre su distanciamiento.
La tropa de Cobos no se quedó callada y el jefe de su bancada en Diputados, Daniel Katz, afirmó a LA NACION que "nadie puede pensar que Cobos tenga la fuerza legal o política de detener algo del Gobierno". También dijo que "es un vicepresidente a plazo fijo" porque cerca de 2011 deberá dejar su cargo para participar activamente de la campaña opositora, aunque aclaró que lo afirmaba a título personal.
Otro cobista, el senador Pablo Verani, le respondió a Kirchner que "buscar la unidad no significa buscar la obediencia", y recordó que si bien la opinión de Cobos fue distinta en algunos temas, "ha acompañado en otros".




