Los aires de cambio llegan a la Cancillería

(0)
29 de octubre de 2000  

  • La Cancillería se sumó a los aires de cambio que en este mes soplaron en el Gobierno. Dio por concluidas las funciones del embajador en Alemania, Andrés Pesci Bourel , y del cónsul general en Nueva York, embajador Guillermo McGough , los que, de acuerdo con las normas, tendrán 45 días para retornar al país. Por ahora son dos casos. En ambos, la decisión se venía postergando desde el año último. Los dos estaban excedidos en su permanencia, en distintos destinos, en el exterior. Los usos y costumbres indican un tope de 4 a 6 años y Pesci Bourel, por ejemplo, llevaba más de 10. No es la primera vez que se registra esta situación, que no transgrede normas; sólo usos arraigados. Durante casi todo el gobierno de Menem la actual encargada de los temas del Atlántico Sur (Malvinas), Susana Ruiz Cerutti , fue embajadora en Suiza y luego en Canadá. Pero había una explicación. Al renunciar Dante Caputo como canciller de Alfonsín , ella lo reemplazó. Menem no podía tenerla en el país en funciones subalternas. Hoy está en la Cancillería y, si sus funciones no tienen rango ministerial, el tema que se le encomendó como diplomática de carrera y jurista de prestigio es el más importante de la política exterior argentina.
  • * * *

  • Instrucciones anteriores a la notificación del término de funciones encomendaron a Pesci Bourel mudarse de Bonn a Berlín, donde la Argentina posee una residencia, e instalar el consulado en la ex capital y la embajada en la actual. El cambio de sede tuvo que haberse hecho en enero último, pero se postergó por razones económicas. Fuentes diplomáticas y políticas aseguran que su reemplazante será el embajador Enrique Candioti , actual secretario de Relaciones Exteriores, número tres de la Cancillería, profesional de formación europea -como una vez lo definió el canciller Nicanor Costa Méndez- que habla alemán con fluidez. De concretarse la designación, se comenta que el reemplazante de Candioti será uno de dos diplomáticos que ocupan subsecretarías, cuyos nombres no quiso revelar el allegado al canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, que habló con La Nación .
  • * * *

  • La residencia del embajador argentino en Berlín fue recibida en compensación por el terreno otorgado, a su vez, por la embajada destruida en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, pero luego Alemania resolvió darle otro uso. El ex embajador en ese país, Carlos Keller Sarmiento, a quien le tocó intervenir en el trámite, mandó hacer una valuación del terreno y de la casa, tarea que arrojó una diferencia (mayor valor del terreno) de un millón de marcos (hace tres años, unos 800.000 dólares). El gobierno alemán entregó la casa y esa suma, que fue depositada en un banco y está devengando intereses. La residencia fue la vivienda del comandante en jefe de las fuerzas norteamericanas de ocupación tras la guerra.
  • * * *

  • Todavía se desarrollan manifestaciones de las Semanas Noruegas, organizadas por la embajada del país nórdico, que comprendieron arte (danza, muestras de pintura, fotografías, cristalería) y gastronomía, lo que sigue hasta fin de mes en el restaurante Katrine. Dijo el embajador Sissel B. Breie , sobre el espectáculo de danza "Tributo del arte al fútbol", que se presentó en el teatro Margarita Xirgu, que nada mejor que "un espectáculo con fútbol para Buenos Aires, ciudad tan apasionada por la cultura y el fútbol a la vez".
  • * * *

  • * No sólo el consejero político de la embajada norteamericana Michael Matera está casado con una argentina, la economista Silvina Vatnick , como se dijo en esta sección el 8 del actual. También el cónsul general Robert T. Raymer eligió a la cordobesa Mariel Magrini por esposa. De todos modos, no son los únicos funcionarios de la representación de los Estados Unidos que practican la integración continental, por lo menos en el ámbito familiar. El embajador James Walsh está casado con una canadiense y el consejero de Informaciones Guy Burton, con una chilena.
  • Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.