Los piqueteros rompieron la tregua con una protesta

Automóviles y colectivos quedaron atrapados por los cortes de calles
Automóviles y colectivos quedaron atrapados por los cortes de calles Crédito: Fernando Massobrio
Los manifestantes exigieron la aprobación de leyes de emergencia y un aumento de la cantidad de beneficios; durante más de cuatro horas estuvo colapsado el tránsito en la ciudad alrededor de la avenida 9 de Julio
Damián Ariel Frydman
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14 de febrero de 2019  

Un centro porteño colapsado fue escenario de la primera pulseada del año entre el Gobierno y los piqueteros, que rompieron el diálogo que caracterizó el año pasado las negociaciones con el Ministerio de Desarrollo Social .

Los movimientos sociales se movilizaron frente a dicho ministerio l y llegaron a cortar por completo el tránsito de la avenida 9 de Julio.

La jornada de protesta, que se desarrolló en todo el país, fue impulsada por el triunvirato piquetero integrado por Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que hasta el año pasado mantenían buen diálogo con el Gobierno. Desde el Ministerio de Desarrollo Social criticaron la decisión, pero aseguraron que los grupos igual serán recibidos en las futuras rondas de negociaciones. Los principales puntos reclamados por las organizaciones piqueteras fueron: la aprobación de las leyes de emergencia alimentaria, agricultura familiar e infraestructura social, entre otras. Además exigen el presupuesto para la ley de urbanización de barrios populares. Y piden un aumento de los montos de los planes sociales para que sean iguales al salario mínimo, vital y móvil y la convocatoria a una reunión con la ministra Carolina Stanley .

En el Gobierno, en cambio, consideran que el foco de interés de las agrupaciones es aumentar la cantidad de planes y apuntan a la pérdida de poder que significó la eliminación de los intermediarios.

El colapso del centro porteño empezó cerca de las 9 de la mañana cuando las organizaciones empezaron a juntarse en San Juan y 9 de Julio, en la zona del Congreso, y en Córdoba y 9 de Julio. Los cortes de calles no solo afectaron la movilidad de los automovilistas. También el recorrido del metrobús se vio entorpecido por las columnas de manifestantes.

A las 11, ya todas las organizaciones estaban en Avenida de Mayo y 9 de Julio, a dos cuadras del Ministerio de Desarrollo Social, donde a las 12 empezó el acto. Tan solo una bandera venezolana y una imagen de la Virgen hacían de escenografía del escenario montado en la intersección de Avenida de Mayo y 9 de Julio, donde se congregaron los dirigentes piqueteros. Allí cerraron la jornada de protesta con discursos de cada uno de los referentes.

Todos los dirigentes intentaron contestar las declaraciones de la ministra Stanley en las que acusó a los movimientos sociales de tener una actitud "extorsiva" y vinculada a la política partidaria. "No vinimos a extorsionar a nadie, venimos a reclamar un aumento en las asignaciones", exclamó Edgardo Castro, referente de la CTEP. Por su parte, Daniel Menéndez, de Somos-Barrios de Pie, agregó: "El Gobierno reconoce que va a haber más pobreza, pero no nos convocan". Además del triunvirato piquetero, que aportó en número las mayores columnas, se movilizaron también el Frente Popular Darío Santillán y el Frente de Organizaciones en Lucha. También sectores sindicales apoyaron la jornada. En el acto estuvieron presentes Juan Carlos Schmid , de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, y Hugo Godoy, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado. Quienes aportaron una pequeña delegación fueron los bancarios, que forman parte de la Corriente Federal de Trabajadores.

La movilización contó con poco apoyo político. Estuvieron presentes tan solo algunos dirigentes de la órbita kirchnerista, como Juan Grabois y el diputado nacional por el Movimiento Evita Leonardo Grosso.

Como telón de fondo de esta movilización existe una disputa con la gestión de Cambiemos: desde 2015, la cartera de Stanley, mediante la eliminación de intermediarios, les restó poder a las organizaciones. Actualmente existen, entre el total de los beneficiarios de los planes Hacemos Futuro y Salario Social, 360.000 beneficiarios en todo el país. Las organizaciones que se movilizaron hoy concentran casi 60.000 de esas asignaciones. El resto se distribuye entre municipios, gobiernos provinciales, ONG y credos religiosos. También las elecciones unen a los convocantes. Todos bregan por un frente opositor a Mauricio Macri como el que propone Cristina Kirchner .

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