
Los que murieron por investigar el contrabando
Hay una serie de asesinatos relacionados con la Aduana
1 minuto de lectura'
"Frente a la droga me paro. Estoy juntando documentación y no me callaré."
El brigadier (R) Rodolfo Echegoyen, administrador nacional de Aduanas, soltó la frase por teléfono mientras hablaba con su hermano Juan José.
Terminaba 1990 y fueron las últimas palabras que Juan José le escuchó, porque poco después, el aviador retirado renunció a la jefatura de la Aduana, puesto que le había conseguido el magnate postal Alfredo Yabrán. El 13 de diciembre de 1990, su cuerpo apareció en una oficina con un balazo en la cabeza.
El primer caso que puso la lupa sobre la Aduana se presentó como suicidio, pero peritajes realizados a instancias de sus familiares ahondaron las sospechas de un homicidio.
El hecho tuvo lugar cuando, por decisión del presidente Carlos Menem, al frente de la Aduana de Ezeiza se encontraba el sirio Ibrahim-al-Ibrahim, ex marido de Amira Yoma, ex cuñada de Menem. Al-Ibrahim no hablaba español y terminó prófugo de la Justicia acusado de lavado de dinero en el "Yomagate". Ingresaba dólares en valijas Samsonite junto con otros menemistas.
El año siguiente, el diputado Franco Caviglia denunció la existencia de una "Aduana paralela", que permitía "el narcotráfico, el tráfico de armas y el contrabando", en el aeropuerto de Ezeiza.
Allí, el depósito fiscal de Edcadassa, atribuido a Yabrán, fue el sitio por donde pasó el oro contrabandeado a los Estados Unidos, en 1994, y las armas contrabandeadas a Ecuador, en 1995.
Antes, en 1992, el titular de la Aduana, Gustavo Parino, despidió sin sumario a cerca de setenta agentes. Todos quedaron sospechados de corrupción sin pruebas y, por ese motivo, varios iniciaron juicios.
En diciembre del año siguiente, la Aduana puso en marcha el sistema informático María para registrar y controlar todas las importaciones y exportaciones.
El sistema prácticamente debutó con los principales escándalos de la década menemista, que en 1994 alcanzaron su pico en materia de contrabando con los envíos ilegales de armas a Croacia, y los de oro, a Estados Unidos.
Fue el año, 1994, en que al subcomisario Jorge Omar Gutiérrez lo asesinaron de un balazo en la nuca en un vagón de tren, cuando regresaba a su casa en Quilmes. Gutiérrez investigaba un posible contrabando de droga vinculado con un depósito aduanero en Avellaneda.
Nueve años después, el comisario retirado Jorge Piazza fue ejecutado en Quilmes, también con un balazo en la cabeza. Tenía que declarar en la investigación de la muerte de su camarada Gutiérrez. Sus familiares estaban convencidos de que el asesinato de Piazza se relacionaba estrechamente con el de Gutiérrez.
El 29 del mes pasado, el asesinato del aduanero Gabino Sánchez, en Misiones, también con un tiro en la cabeza, se sumó a la lista trágica.
1
2Desde el balcón: Cristina ignora las aspiraciones de Kicillof y solo alienta los reclamos por su liberación
- 3
Espert seguirá bajo investigación por lavado y tiene todos sus bienes congelados, pese al alegato de Milei
- 4
Preocupación en el Gobierno por la escalada de la interna en medio de la crisis por el caso Adorni



