Los vaivenes del gobierno de Milei sobre el tema Malvinas: de la “nueva relación” acuerdista de Mondino a los reclamos de Quirno
El Presidente sostiene que logró que la ONU obligue a Gran Bretaña a buscar un acuerdo, pero la exhortación del Comité de Descolonización a una “solución negociada” se da todos los años, sin cambios, desde 1965
6 minutos de lectura'

Fanático de Mick Jagger y, sobre todo, de Margaret Thatcher, Javier Milei eligió hablar de su admiración por el cantante de los Rolling Stones y por la ex primera ministra británica en su primera charla con el exmandatario inglés David Cameron. Milei acababa de ganar la presidencia. No hubo en ese diálogo menciones al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y Cameron dijo que los dos países podrían “lograr mucho trabajando juntos”.
Participó como testigo Diana Mondino, que después fue la primera canciller de Milei y promovió que no se discutiera la soberanía, en pos de conseguir otros acuerdos.
La política de acercamiento del gobierno libertario a Gran Bretaña fue constante, y en los primeros meses de su gobierno consiguió mejorar los vínculos bilaterales sin avance alguno que se conozca en el reclamo por la soberanía de las islas.
A la par de distintos incidentes diplomáticos, vinculados a movimientos de tropas y logística británica en las islas, el vínculo empezó a tener vaivenes.

También se modificó el discurso presidencial: esta mañana, en una entrevista por radio El Observador luego del triunfo argentino sobre Inglaterra, Milei afirmó que “nunca en la historia argentina se han hecho tantos avances diplomáticos para recuperar las Malvinas”. Y afirmó: “Hemos negociado que la ONU obligue a Inglaterra a sentarse a negociar”, sostuvo, aunque la exhortación del Comité de Descolonización de la ONU a una “solución negociada” del diferendo se da todos los años, sin cambios, desde 1965.
El acercamiento de Mondino
Durante la gestión de Mondino se dieron los primeros pasos de lo que la propia canciller llamó una “nueva relación” con Gran Bretaña. De una reunión con su entonces par David Lammy salió un informal “acuerdo comercial” con el gobierno laborista que preveía incluir el retorno de los vuelos a las islas vía Córdoba, un chárter con familiares para visitar el cementerio de Darwin y la finalización del trabajo de reconocimiento de restos de caídos vía la Cruz Roja, que se había “cerrado” bajo la gestión del primer ministro Rishi Sunak, con David Cameron como canciller.
“La idea es no discutir soberanía, sino otros temas de mucha importancia. Ese es el paraguas”, decía la propia Mondino, eyectada de su cargo a fines de 2024 por el voto argentino en contra del embargo a Cuba, y reemplazada por Gerardo Werthein. El acercamiento comercial fue duramente criticado por el kirchnerismo y la vicepresidenta Victoria Villarruel, que a partir de allí se pararían (cada uno con su estilo) en las antípodas de la política del gobierno sobre Malvinas.

A la vez, Milei verbalizaba –como lo hizo en su discurso del 2 de abril de 2024- su intención de “convencer” a los habitantes de las islas -en su inmensa mayoría británicos o hijos de británicos, además de su destacamento militar- de “que quieran ser argentinos” a través de convertir a la Argentina en una potencia mundial. La idea predominante era la de “generar confianza” con el Reino Unido, como paso previo para el avance diplomático.
Con Werthein en lugar de Mondino, el vínculo comercial y económico se afianzó. Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), entre febrero 2025 y febrero 2026, las exportaciones argentinas se incrementaron poco más del 9 por ciento, y las importaciones un 16 por ciento. No hubo progresos en el núcleo central del vínculo: el reclamo diplomático argentino para recuperar las islas, donde se desarrolló el conflicto bélico, entre abril y junio de 1982, y en el que murieron 649 soldados argentinos.
En diciembre pasado, ya sin Werthein en la Cancillería y con su sucesor, Pablo Quirno, dando sus primeros pasos, Milei le expresó al también británico The Telegraph que estaban abiertas las conversaciones con Gran Bretaña para levantar el embargo británico, que le impide a la Argentina comprar armamento que contenga algún componente de ese país, sin renunciar al reclamo de soberanía. Una información que Gran Bretaña no confirmó, mientras sostenía que lleva adelante una política de “revisión caso por caso” de las licencias de exportación de bienes de uso militar, más flexible que en años anteriores.

En el mismo sentido conciliador en materia comercial, Quirno afirmó a LA NACION en diciembre pasado que el Mercosur debería acordar un tratado de libre comercio con Gran Bretaña, aunque varios incidentes lo llevaron a presentar protestas ante las autoridades británicas.
Las denuncias de Quirno
El mes pasado, Quirno denunció en las Naciones Unidas la “militarización” y “explotación unilateral de los recursos naturales” de las Islas Malvinas por parte del Reino Unido, en especial la pesca e hidrocarburos. Tenía en mente el proyecto conjunto Sea Lion, de una empresa británica y otra israelí, para la explotación petrolera en Malvinas. Luego de la denuncia del gobierno de Tierra del Fuego, que encabeza el opositor Gustavo Melella, la Casa Rosada se sumó al reclamo y endureció sus posturas en relación con la soberanía de las islas. El canciller de Israel, Gideon Saar, lamentó el incidente, que involucró a la empresa israelí Navitas, aunque desde Gran Bretaña no hubo comentarios.
“La Argentina nunca prestó consentimiento a esa ocupación y mantuvo una protesta constante, pacífica y fundada en el derecho”, dijo Quirno, con un discurso endurecido que distó bastante de la postura del Gobierno en los primeros meses de gestión. El lunes pasado, Quirno elevó una nota formal de protesta a la Embajada del Reino Unido para expresar el “más enérgico rechazo a la realización de los movimientos del buque HMS Medway,- ilegalmente destacado en las Islas Malvinas-, que no fueron debidamente notificados de conformidad con los acuerdos y declaraciones bilaterales vigentes, y que involucraron el tránsito por el Mar Territorial argentino”, según reza el comunicado oficial.
Las sucesivas quejas argentinas enfriaron el vínculo bilateral. Luis María Kreckler, propuesto por Werthein como embajador en el Reino Unido, nunca llegó a Londres, y el puesto sigue siendo ocupado por la embajadora Mariana Plaza. Mientras tanto, el viaje de Milei a Gran Bretaña, anunciado para “abril o mayo” de este año, se postergó en principio para “el último trimestre” de este año.

“Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos, es válido y lícito que se quieran expresar”, dijo hoy Milei en relación a la bandera con la frase “las Malvinas son argentinas”, que mostraron los jugadores argentinos luego del triunfo de ayer.
De todos modos, instó a la “negociación”, y a dejar de lado “slogans baratos o frases hechas”, en alusión al mote de “piratas usurpadores” que Villarruel dedicó a Gran Bretaña antes del partido de ayer. Un delgado equilibrio en un vínculo signado por idas y vueltas, que 44 años después de la guerra sigue lejos de desembocar en una victoria diplomática.


