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Macri ratificó a Cristina como rival y estrenó la épica de la campaña

Sergio Suppo
Sergio Suppo LA NACION
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1 de marzo de 2019  • 13:03

En el peor momento de la crisis social y económica, Mauricio Macri rompió el silencio para mostrar las herramientas con las que buscará la reelección. El Presidente le plantó cara a la adversidad lejos de su estilo de comunicación, con una flamante vehemencia desde la que pretendió darle un sentido histórico a su paso por el poder.

"Soy el primero en saber lo que fueron estos meses, cuánto dolor, cuánta angustia", dijo en los segundos finales de su mensaje de una hora, durante la que fue aplaudido unas 40 veces por las bancadas oficialistas, y largamente abucheado y cuestionado desde la fracción kirchnerista. Macri fue a buscarlos y los encontró como reflejo de sus palabras. Es lo que esperaba.

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No era un discurso más para Macri, y no lo fue. Y tampoco un mensaje de rutina con los que el presidente de turno se presenta cada año para abrir las sesiones ordinarias del Congreso. Antes que Macri, apenas tres presidentes habían llegado al último año de su mandato con la decisión tomada de buscar su reelección consecutiva: Juan Domingo Perón, en 1951; Carlos Menem, en 1995, y Cristina Kirchner , en 2011. Macri es, además, el primer dirigente ajeno al peronismo en intentar extender su mandato estando en el poder.

Con un tono de voz creciente y palabras elegidas para emocionar a su clientela electoral, Macri remató su discurso con la manifiesta intención de darle sentido y proyección a una gestión sin logros económicos a la vista. "Esta es la generación que con valentía decidió hacer los cambios que esperaban y necesitaban", señaló.

Énfasis y discurso para abrir la campaña electoral y quebrar la ausencia de comunicación del Gobierno en medio de indicadores sociales y económicos que alimentan desde hace meses los sueños de regreso al poder del kirchnerismo. Esa misma crisis dispara las expectativas en toda la oposición peronista y abre grietas entre los socios partidarios de Cambiemos.

Remediar la orfandad de partidarios dispersos, desconcertados y hasta enojados fue, claramente, uno de los objetivos del Presidente en el Congreso.

Las palabras con las que Macri cruzó con frecuencia el hoy con el ayer y trazó diferencias con el kirchnerismo expresaron además su clara opción por Cristina Kirchner como rival en la pelea electoral que se avecina. Elegir adversario es un viejo recurso político reutilizado por los asesores del Presidente en nombre de la modernización de la política.

Ausente Cristina, una vez más, las ruidosas réplicas de la bancada que lidera la expresidenta jugaron a favor del plan de Macri para contrastar su oferta política y electoral con ella. "Sus insultos hablan de ustedes, no de mí", les retrucó varias veces, fuera de un libreto premeditadamente cargado de apelaciones sentimentales.

Macri navegó durante toda esa hora intensa en el recinto de la Cámara de Diputados con la idea de que su administración sentó las bases para un cambio profundo que, como tal, viene suponiendo esfuerzos y tiempos prolongados.

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Sobre el giro abrupto que supuso la corrida cambiaria y la fuerte devaluación del peso con la que se abrió la crisis, en abril del año pasado, en una frase ofreció tres causas: "Salida de fondos de los mercados emergentes, la sequía (que afectó la cosecha) y los cuadernos (la causa de corrupción que a su criterio frenó decisiones empresarias). Eso nos agarró a mitad de camino", dijo el Presidente al evocar que en dos años y medio la economía había comenzado a recuperarse.

No hubo, como luego le reclamaron opositores de distintos pelajes, ninguna palabra sobre los errores cometidos por su administración que agigantaron esos factores externos e imprevistos.

A cada paso, Macri lanzó mensajes de contraste con su rival preferida. En esa línea se destacaron las alusiones sobre el ahorro del 40% en contratos de obras públicas respecto de los sobreprecios en la era kirchnerista, la condecoración al venezolano Nicolás Maduro durante la segunda presidencia de Cristina y la reciente negativa del peronismo a avalar en el Congreso su decreto de necesidad y urgencia sobre la extinción de dominio de los bienes incautados en causas de corrupción.

Macri calentó el recinto de Diputados con párrafos de arenga de candidato para sembrar la expectativa de que el mal momento de hoy es el tramo amargo de camino más largo. La elevada temperatura política con la que Macri cerró su discurso es todo un anticipo de la intensidad que promete la larga campaña electoral que acaba de inaugurar.

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