
Magariños, otra vez candidato a liderar un ente internacional
El ex funcionario menemista podrá postularse para su reelección, en Viena
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El ritmo frenético de Domingo Cavallo volvió a apurar los tiempos de la diplomacia: por instrucciones de Economía, la Cancillería presentó la candidatura argentina a la dirección general de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), un trámite que la jefatura del Palacio San Martín se resistía a efectuar.
Los intentos de Carlos Magariños, actual director general de la Onudi y desde el viernes último candidato a su reelección, habían sido vanos durante los últimos meses y hasta la asunción de Cavallo al frente del Ministerio de Economía.
Con una frecuencia casi semanal, Magariños había enviado en los últimos seis meses cartas al canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini; a su segundo, el secretario de Comercio y Relaciones Exteriores, Horacio Chighizola; al subsecretario de Coordinación de la Cancillería, Sergio Pena; al jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y a su predecesor, Rodolfo Terragno, y, como último recurso, al propio presidente Fernando de la Rúa, alertando de que expiraban los tiempos para saldar la deuda con la Onudi y postularse así a una reelección.
A De la Rúa, incluso, le adelantó que renunciaría en junio próximo si no obtenía el respaldo oficial que había perdido junto con la retirada de Guido Di Tella de la Cancillería.
Pero todos esos intentos escritos, a los que tuvo acceso La Nacion, parecieron fallidos. Ni siquiera lograron una audiencia, con excepción del caso de Terragno. Hasta que Cavallo juró otra vez como ministro y Magariños volvió a tomar un avión desde Viena, donde funciona la Onudi, hasta Buenos Aires.
Los plazos para presentar postulaciones vencerán indefectiblemente el 19 del actual y, antes de cualquier campaña proselitista, la Argentina debe pagar poco menos de 1,2 millón de dólares de los 3,5 millones que suma la deuda mantenida con la Onudi.
Consciente de ello, Cavallo dialogó el jueves último con Magariños y le aseguró que volvería a ser candidato. Pero en el mismo momento de tal aseveración, en la Cancillería negaban a La Nacion que fuera a postularse otra vez a Magariños, un ex funcionario del equipo del ministro de Economía, cuando éste reportaba a Carlos Menem.
Cavallo cumplió con su palabra. Y encomendó al secretario de Industria, Carlos Sánchez, que redactara una carta dirigida a la Cancillería, reclamando que se formalizara la postulación de Magariños con la promesa de saldar desde el Palacio de Hacienda la mora de hasta 1,2 millón de dólares.
La premura tiene su explicación en el pasado y en los vínculos personales de Sánchez y de Cavallo. Magariños fue secretario de Industria al mismo tiempo que Sánchez era secretario de Comercio e Inversiones, a las órdenes de Cavallo.
"Estoy feliz, y sobre todo muy agradecido a Cavallo y a Sánchez por todo el apoyo que me brindaron y porque, en medio de la grave situación económica de la Argentina y de todos los problemas que deben resolver, ellos dos se tomaron un minuto para preocuparse por mi candidatura y por la imagen exterior del país", dijo Magariños a La Nacion. Habían pasado entonces menos de 30 minutos desde que su candidatura fue presentada en Viena.
Allí, fue el embajador en Austria, Gustavo Figueroa, el que se encargó del trámite. Eran las 17.20 del viernes último en Viena cuando Figueroa recibió un cable firmado por Chighizola pidiendo que se realizara la presentación. Faltaban sólo minutos para que la embajada argentina cerrara sus puertas, pero el pedido emitido desde la Cancillería se concretó.
"La orden fue dada por la Cancillería, que explicó que lo hacía por instrucciones del secretario Carlos Sánchez, quien se había comprometido a saldar parte de la deuda antes de las elecciones de la Onudi. Se destacó, además, que esa orden era urgente", explicó a La Nacion un diplomático destinado en Viena.
"Cavallo, que es parte del Gobierno, me dijo que tenía todo su apoyo, que se había enterado de la deuda y de mi urgencia leyendo La Nacion y que él se encargaría", contó Magariños.
El flamante candidato repetía una y otra vez que se sentía feliz. Aunque dejó espacio para las dudas: "La demora en presentar la candidatura argentina perjudicará mi campaña, ya que arrancó tres meses después que los demás candidatos", admitió.
Orden firmada
El viernes último, Rodríguez Giavarini y Cavallo se reunieron a solas en el despacho del primero. La excusa oficial fue dialogar sobre el curso de las negociaciones entre el Mercosur y el ALCA. Sobre el final, y fuera de agenda, ambos ministros abordaron la situación de la Onudi.
Otra vez, el titular del Palacio de Hacienda prometió al jefe de la diplomacia que la deuda que imposibilitaba a Magariños será cancelada desde la Secretaría de Industria, afirmó a La Nacion un funcionario que supo de las conversaciones sostenidas en el piso 13 de la Cancillería. Rodríguez Giavarini siempre sostuvo que era esa secretaría la que debía efectuar tal erogación.
La oficialización de la candidatura de Magariños fue firmada por Chighizola y no por Rodríguez Giavarini. El hecho tiene al menos dos detalles curiosos: Chighizola fue quien reclamó por carta a Magariños el dinero con el que este último planeaba cancelar un tercio de la deuda argentina para así poder postularse. Esos fondos habían sido remitidos por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en diciembre de 1999. Chighizola pidió el giro del dinero sólo tres días después de que La Nacion publicó, el 5 de febrero último, que Magariños saldaría la mora con ese fondo de la PNUD, que la Cancillería jamás había mencionado hasta la carta de reclamo de Chighizola, a la que La Nacion tuvo acceso.
A la vez, es casualmente Magariños el que fue señalado por muchos cavallistas como el eventual reemplazante, en la Cancillería, de Chighizola, quien ya aclaró que no planea renunciar. Una movida que no se concretó y que provocó el primer roce entre el canciller y el ministro de Economía, quien ya apuró dos viajes internacionales y sorprendió la rutina diplomática.
Con Magariños otra vez en Viena, ya no hay sombras sobre el segundo despacho en el orden de importancia y responsabilidades de la Cancillería. Aunque es muy cierto que si un tercio de los 3,5 millones de pesos adeudados no es saldado antes de la elección en la Onudi, el 19 de junio próximo, la Argentina tendrá candidato, pero no tendrá derecho a votarlo ni a que lo voten.


