
Malvinas: hay cinco zonas de campos minados
Se trata de minas colocadas por tropas argentinas para detener el avance inglés
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El gobierno británico detectó cinco campos minados, sembrados por las tropas argentinas en las islas Malvinas durante la guerra de 1982, según surge de mapas reservados confeccionados por la Dirección de Estudios Geográficos del Ministerio de Defensa del Reino Unido, a los que accedió La Nación .
Las fuerzas argentinas colocaron esas minas "para frenar el avance británico hacia zonas consideradas estratégicas", como la capital y el aeropuerto, y sobre la costa, "como defensa a los desembarcos", explicó una fuente de nuestro país vinculada con esas tareas. El relevamiento que hizo Gran Bretaña de todo el territorio malvinense está actualizado hasta 1994 y fue supervisado por los ingenieros reales de las fuerzas armadas del Reino Unido. Los mapas señalan en tres zonas, roja, azul y verde, en ese orden, la mayor o menor peligrosidad de las diferentes áreas del archipiélago, conforme la cantidad de minas existentes.
Las zonas verdes (en líneas trazadas de derecha a izquierda) "fueron chequeadas por los ingenieros reales y se cree que son seguras", explican estos documentos. En las azules (de izquierda a derecha) "no existen evidencias de que las áreas contengan campos minados o trampas cazabobos. Sin embargo, pueden contener bombas sin explotar, municiones, misiles, etcétera".
De las partes en rojo (en cuadriculado, o plenas) "se conoce que contienen minas y trampas cazabobos e incluye a todos los campos minados que tienen como límite la línea costera".
La cancillería argentina propicia, como estrategia para restablecer los vínculos con los isleños, ofrecer a Gran Bretaña la limpieza de esos terrenos. El ofrecimiento argentino, que nunca se hizo público de parte de los hombres de Guido Di Tella, no sería bienvenido por el Foreign Office, que se ajusta a lo que disponen los convenios internacionales sobre desminado, que establecen que el país al que pertenece el territorio afectado debe hacerse cargo de los trabajos. "Salta a la vista que si los argentinos asumen la tarea de limpiar de minas las Malvinas sientan un precedente para el reclamo", dijo a La Nación una fuente diplomática británica con sede en Buenos Aires. El área que incluye a Puerto Argentino (Stanley, para los ingleses) es la más peligrosa por la cantidad de campos minados que rodean la ciudad y el aeropuerto. La playa, al norte de la pista, conocida como Yorke Bay, es completamente inaccesible. Lo mismo ocurre con otros puntos al sur de la ciudad.
"Debe tomarse especial cuidado en las playas y ríos adyacentes a las áreas rojas", indica el ministerio británico. Es que también se encuentran minas fuera de las zonas marcadas como peligrosas. Se señala también que para atravesar el río ubicado al norte de la ciudad debe utilizarse el paso llamado Drunken Rock (piedra borracha).
"El terreno de tundra del suelo malvinense se ha convertido en uno de los mayores inconvenientes para solucionar el problema", dijo a La Nación uno de los especialistas militares argentinos en el tema. "El trabajo de desminado podría hacerse por medio de sondas que detectan el artefacto enterrado. Sin embargo, será difícil porque la mayoría de las minas son plásticas", dijo la fuente.
Las fuerzas armadas británicas calculan que existen alrededor de 13.000 minas en el lugar. La limpieza de los suelos no ha sido únicamente un problema económico -los trabajos son muy costosos por el altísimo riesgo-; los militares británicos sufrieron varios accidentes, pues se toparon con minas donde supuestamente no las había.
Los mapas separan, por una parte, las zonas minadas en Puerto Argentino y las áreas limpias o seguras. En forma separada, se muestran los campos minados de Darwin y Pradera del Ganso; el área de Puerto Fitz Roy, Puerto Howard y la bahía del Zorro. La playa junto al asentamiento de Puerto Howard no está vallada, pero una indicación prohíbe caminar por allí.
Advertencia
"Todas las islas Falklands (Malvinas) pueden contener materiales peligrosos y municiones. No toque nada sospechoso. Deje una marca en el lugar y avise al Centro de Operaciones y Servicios Conjuntos", indican los mapas.
El Senado argentino ratificó, el jueves último, la adhesión del país al Tratado de Ottawa, firmado en Canadá en 1997. La decisión determina que nuestro país queda obligado a la destrucción de las minas antipersonales que tenga en su territorio en el plazo de cuatro años. El compromiso asumido por el gobierno argentino tiene dos caras: un gesto hacia la comunidad internacional en un aspecto sensible del derecho humanitario y una medida destinada a la cuestión Malvinas, ya que sólo resultaría aplicable para esa porción del territorio. La frontera con Chile contiene minas, pero del lado chileno.
Es por ello que la obligación de desminar que impuso la ratificación del Tratado de Ottawa quedó inserta en la estrategia general de la Cancillería. Hugo Collman, ex combatiente que integró la Compañía de Ingenieros 10 Mecanizada, colocó durante el conflicto minas y trampas "cazabobos" en Monte London. "Hicimos un reconocimiento del terreno y, enseguida, comenzamos a armar el campo minado a poca profundidad", dijo a La Nación .
Los británicos levantaron rápidamente las minas que habían instalado. "Sabían dónde estaban", dijo a La Nación una fuente de la Cancillería. Tras la rendición, militares ingleses intentaron obtener información sobre la ubicación de las áreas minadas. Los argentinos no proveyeron mapas.
El rencor latente de los isleños
Las pocas veces que hace mucho calor en las islas Malvinas -unos 25 grados-, los isleños se acuerdan de los argentinos con particular rencor. El motivo es que la playa más cercana a la capital está minada desde 1982.
Es una linda playa, de arena bien blanca y mar azul, en una conjunción de colores que uno no imaginaría encontrar en esas latitudes. Antes de la guerra, los pobladores de Puerto Argentino la visitaban en sus ratos libres.
En 1982, pudo haber sido una vía de acceso de los soldados británicos y, por eso, fue minada.
Las tropas argentinas dejaron una gran cantidad de minas antipersonales y antitanque en las islas. Se dice que hay entre 18.000 y 26.000, especialmente alrededor de Puerto Argentino, Goose Green, Port Howard y Fox Bay. Pudieron retirarse 4300. Hay un total de 120 campos minados, que cubren una superficie de 32 kilómetros cuadrados. Todos han sido cercados.
Hoy, hablar del tema le cambia la cara al más amable de los malvinenses. No perdonan ese perenne recuerdo de lo que llaman "la invasión".
El desminado es tan costoso como peligroso, aun para los expertos. Además, en muchos casos, es técnicamente imposible garantizar una limpieza del ciento por ciento.
Según explicaron a La Nación algunos representantes del gobierno malvinense, el suelo de las islas es muy blando e inestable. Es posible que, con el tiempo, los artefactos hayan ido cambiando de ubicación por los mismos movimientos del terreno, hundiéndose o subiendo.
Esto hace que algunas minas ya no sean detectables, pero nadie puede garantizar que, en un futuro, no vuelvan a ascender y hasta a aflorar. Al no tener la plena seguridad de que no quedará ninguna mina en el terreno, el peligro sigue existiendo.
Esto es lo que ha llevado a los malvinenses a no encarar el trabajo por sí mismos (contratando a quien pudiera hacerlo) y a no aceptar las propuestas argentinas en ese sentido. Aunque esto último no se deba solamente a las cuestiones técnicas.
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