
Malvinas: piden en Londres que se negocie la soberanía
Un periodista y ex funcionario del Foreign Office sostuvo que el argumento británico sobre las islas "es falso."
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LONDRES.- Por primera vez desde la Guerra de Malvinas, un prestigioso columnista inglés, Simon Jenkins, pidió, en enero último, al gobierno británico que negocie con la Argentina la soberanía de las islas.
Pero lejos de predicar en el desierto desde las páginas del matutino The Times, su solicitud acaba de tener eco en otro medio, la revista conservadora The Spectator, que no dudó en dedicar dos páginas de su última edición a un sesudo artículo de otro periodista de fama local, Matthew Parris.
Este, con el título "Es hora de pensar de nuevo", asegura que "en historia y en justicia el reclamo británico es profundamente falso" y que es "hora de resolver la cuestión en términos racionales".
Sus argumentos resultan doblemente interesantes, ya que antes de abrazar una laureada carrera en radio, televisión y numerosos periódicos, Parris fue funcionario del Foreign Office (1974-76) y parlamentario tory durante la primera época de Margaret Thatcher, incluida la Guerra de Malvinas (1979-1986).
"Mis dudas de que nuestro caso de jurisprudencia no hace agua no significa que apoyo el caso de otros - advierte Parris-, sino que creo que debemos dejar totalmente de lado la jurisprudencia en este asunto. Lo que cuestiono es el argumento de que la Justicia nos impide alterar nuestra posición".
Sólo una placa de plomo
"La Justicia no hace semejante cosa. Cuando nos fuimos de las islas, en 1774, dejamos una placa de plomo marcando la soberanía británica que los españoles rápidamente removieron. Fue sobre la base de esa pieza de plomo que Gran Bretaña fundamentó su caso para la invasión de las islas, en 1833. ¡Pero eso fue casi 60 años después! -destaca-. Ni una vez, en todo ese lapso, disputamos la ocupación española".
Parris recuerda cómo Gran Bretaña reconoció a la república de las Provincias Unidas como sucesora de España y cómo en 1825 firmó con nosotros un tratado de paz y de amistad sin mencionar a las islas de las cuales nuestro país había tomado posesión cinco años antes.
"Sólo una conclusión puede sacarse de esto. Nosotros nos "afanamos" ("nick") el lugar, como es el hábito de toda potencia imperial musculosa -sostiene más adelante-. No hay nada de malo en esto, pero, por lo menos, seamos honestos".
Otro argumento demolido por la aguda pluma de Parris es el de la "prescripción" de nuestros títulos por no habernos quejado a tiempo, indicando que "las protestas argentinas a la ocupación británica de las islas Falklands (Malvinas) fueron fuertes y frecuentes".
"A principios de siglo, la Argentina se había convertido en una potencia importante y fue así como empezamos a mirar con seriedad la disputa. En 1910 -señala apelando a documentos de la época-, el jefe del departamento americano del Foreign Office escribió en un memorandum: "...es difícil evitar llegar a la conclusión de que la actitud del gobierno argentino no es del todo injustificada..."
"Ni ridículas ni infantiles"
Un año más tarde, su asistente escribió: "No podemos fabricar bien un reclamo y, sabiamente, no hemos hecho nada para evitar discutir el tema con la Argentina". Nuestro embajador en Buenos Aires reportaba: "La actitud argentina no es ni ridícula ni infantil... Yo confieso que no tenía la menor idea de la fortaleza del caso argentino ni de la debilidad del nuestro".
"En 1936 -agrega Parris-, el jefe del Departamento de América Latina del Foreign Office describía nuestra invasión de 1833 como el trabajo de "bandidos internacionales". Sabiamente, varias veces rechazamos las ofertas argentinas de ir a arbitraje, pero el debate volvió a la superficie en la década del 40, lo que llevó a un memo del Foreign Office de 1946 que indicaba: "Descubrimiento: la evidencia que sustancia la prioridad británica del descubrimiento no sólo es insuficiente sino también irrelevante. Ocupación: el caso británico de prioridad en la ocupación es... insostenible. El secreto entendimiento de 1770: si es cierto que hubo secreto entendimiento (entre España y el Reino Unido), esto demolería el caso británico previo a 1833. La placa de plomo de 1774: no retornamos a las islas Falklands por 60 años, lapso durante el cual nuestro reclamo puede haber expirado"."
De amigos y parientes
Pero quizás el golpe más contundente de Parris fue el que emprendió contra la defensa de la autodeterminación de los isleños por parte de Londres desde la Guerra de Malvinas.
"Si los isleños son "amigos y parientes" (como los llamó Margaret Thatcher), entonces no tienen derecho a elegir a sus dueños, porque nosotros somos sus dueños. El deber natural de un Estado hacia sus "amigos y parientes" es defender sus intereses, no sus opciones -destaca-. Si, en cambio, los isleños tienen realmente derecho a la autodeterminación, esto sólo puede ser porque no son sólo un grupo de británicos que viven en el exterior sino un pueblo en sí mismo, un mini-Estado putativo.
"Pero si las islas forman parte de nuestro propio territorio, entonces, cualesquiera que sean los deseos de la gente que vive allí, nosotros tenemos el derecho de vender, comercializar y hasta regalar el lugar."
Esto no significa que Parris ignore las oportunidades (y peligros) que puede traer el descubrimiento de petróleo en la zona. "¿No sería mejor alcanzar un arreglo pronto, antes de que surjan tensiones y mientras los ingresos son aún hipotéticos?", propone.
"Podríamos comenzar por desmontar de nuestro caballo y aceptar que este asunto no se trata de equidad, democracia, leyes internacionales, determinación o justicia, sino de los intereses nacionales británicos. Dieciséis años después de un conflicto en el que el orgullo tuvo su parte -concluye-, es hora de que comencemos a pensar en términos racionales".
Menéndez tuvo que retirarse de un acto
CORRIENTES.- Ex combatientes de la Guerra de Malvinas reaccionaron airadamente por la presencia del general (R) Luciano Benjamín Menéndez en el acto recordatorio de la gesta realizado en la ciudad de Monte Caseros, obligándolo a hacer abandono del lugar que ocupaba en el palco de autoridades.
El episodio, que se conoció sólo ayer en esta ciudad, se desencadenó cuando el ex combatiente Carlos Enrrieri advirtió la presencia del militar, que se desempeñó como gobernador de las islas durante la ocupación por parte de tropas argentinas.
Enseguida, Enrrieri dio inicio a un abucheo que fue subiendo de tono a medida que se difundía entre los veteranos de guerra y el público la noticia de la presencia de Menéndez.
Luego, un grupo de ex combatientes se acercó al general y le expresó el malestar por su presencia en el acto. Menéndez ensayó una respuesta conciliadora; sin embargo, esto no hizo más que exacerbar los ánimos, reacción por la cual el militar se vio obligado a retirarse del lugar. El jefe del Regimiento 4 de Infantería Escuela, coronel Gerardo Fernández, asumió la responsabilidad de la invitación al ex gobernador de las Malvinas, pero su intervención tampoco logró aplacar los ánimos.
Enrrieri, veterano de dicha unidad militar, dijo que "ante la presencia de esta gente, uno revive de mal modo y con bronca lo de Malvinas, porque es uno de los responsables de la guerra, ya que no hicieron nada antes, durante ni después de ella".
Insólita idea de un cura: que cuelguen a Caputo
BAHIA BLANCA (DyN).- Un sacerdote escandalizó a esta ciudad luego de decir, en los actos conmemorativos de las Malvinas, que al pueblo argentino "le falta patriotismo" y afirmar que al ex canciller radical Dante Caputo habría que haberlo "colgado en la Pirámide de Plaza de Mayo por su desidia e incapacidad".
El insólito discurso estuvo a cargo del presbítero Aldo Vara, de la parroquia Villa Rosas, ante representantes municipales y jefes militares del V Cuerpo de Ejército y de la Armada.
El acto se realizó anteayer en la plaza Puerto Argentino, de esta ciudad, y fue organizado por la Comisión de Reafirmación Histórica. El presidente de esta comisión, capitán de navío (RE) Carlos Migliore, dijo sentirse "muy consternado", debido a que "ésta es una época de reconciliación y no de división de la sociedad".
En este organismo también militó el ex carapintada Ernesto Barreiro, quien inició el alzamiento de Semana Santa encabezado por Aldo Rico.
Las palabras del religioso provocaron la reacción del titular del bloque de concejales de la UCR, Oreste Retta, quien increpó duramente a Vara. El titular de la unidad militar, Carlos Ocaña, en cambio, optó por retirarse del acto sin saludar.
En su discurso, Vara acusó también al "gobierno yanqui" de "ayudar hipócritamente a Inglaterra a recuperar las islas Malvinas con armas y satélites", al tiempo que sostuvo que el hundimiento del crucero General Belgrano fue "testimonio de la perversión yanqui-inglesa".
Al referirse al gobierno de Raúl Alfonsín, dijo que "fue peor que (Poncio) Pilatos" y "el epílogo lógico y deplorable ante la falta de patriotismo de nuestro pueblo y gobierno civil".
Para recuperar el patriotismo recomendó "una lucha titánica en favor de la familia tradicional y no la de los travestis; el amor a la Patria que nos llene de orgullo y la defensa activa de la Iglesia Católica", y agregó: "Se está atentando" contra esas instituciones.
Al recordar el conflicto por el Beagle, que la Argentina perdió ante Chile, Vara dijo que "no fue la Santa Sede la culpable, porque era sólo mediadora". Pero cuando se lo consultó luego sobre el alcance de sus palabras, Vara aclaró que se había referido a Caputo utilizando "una metáfora".



