
Maratón en Italia en homenaje a un desaparecido argentino
Miguel Sánchez era deportista federado; fue secuestrado en Berazategui en 1978.
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ROMA.- Aunque dice que "está extasiada con las maravillas de Roma", ciudad que nunca pensó que iba a conocer, para Elvira Sánchez este viaje "no es un paseo placentero". Es lógico: lo que la trajo por primera vez en su vida a Europa es la Corsa di Miguel (la carrera de Miguel), la maratón que se correrá aquí hoy en homenaje a su hermano, Miguel Benancio Sánchez, el único deportista federado entre las personas desaparecidas durante el Proceso.
Aunque dice que "nunca había soñado una cosa así", ya que pudo viajar gracias a una invitación de quienes organizaron la carrera -el diario deportivo La Gazzetta dello Sport, la Comuna y el Club Atlético Central de Roma-, para Elvira Sánchez sigue siendo muy fuerte el recuerdo del horror. Y el recuerdo de los años de preguntas sin respuesta que vivió desde el 8 de enero de 1978, cuando "se llevaron a Miguel" de la casa que compartían en Villa España, distrito de Berazategui.
Aunque aparenta una gran fortaleza, a Elvira Sánchez, de 58 años, directora de una escuela primaria para adolescentes y adultos, se le llenan los ojos de lágrimas al contar la historia de su hermano; parecen no alcanzarle el tiempo ni las palabras.
El menor de diez hermanos de una familia humilde de Tucumán, donde nació el 6 de noviembre de 1952, Miguel Benancio Sánchez decidió a los 18 "ir a buscar el futuro a Buenos Aires", adonde ya se habían trasladado algunos familiares. Amante del deporte, tras anotarse en el club Gimnasia y Esgrima de La Plata para practicar fútbol, se dio cuenta "por la velocidad" de que lo suyo era el atletismo. Algo que comenzó a practicar con pasión.
"El era audaz, decidido y, como necesitaba tener un ingreso mensual, fue al Banco Provincia de Berazategui, donde lo emplearon como ordenanza." Cuando ahí se dieron cuenta de su aptitud y pasión por el atletismo, Miguel comenzó a representar al club atlético del Banco Provincia. A los 22 años, mientras seguía trabajando, empezó su carrera profesional.
Gracias al apoyo del banco, de sus amigos y de sus compañeros, que le decían El Correcaminos o El Tucu, Miguel pudo cumplir el sueño de correr dos veces, en 1976 y en 1977, la tradicional Maratón de San Silvestre de San Pablo, Brasil, que se lleva a cabo todos los 31 de diciembre.
El último saludo
La última vez que Elvira vio a su hermano fue justamente antes de que viajara a Brasil para participar en esta carrera, que resultó la última. "El tenía que viajar el 28 de diciembre (de 1977), y yo justo me estaba duchando cuando me dijo: "Chau, petisa". En ese momento, no sé si fue la intuición o Dios, pero algo me hizo salir corriendo para ir a abrazarloÉ Después no lo vi nunca más."
Cuando a las tres de la mañana del 8 de enero de 1978, Miguel fue secuestrado de su casa por un comando de "seis u ocho personas que se identificaron como fuerzas de seguridad, pero que tenían el pelo rapado, vestían equipos de gimnasia y eran militares", Elvira estaba en Tucumán.
"Armados con metralletas, los hombres preguntaban por Miguel Angel, no por Miguel Benancio, como les hizo notar mi mamá en vano. Y cuando entraron en casa, tiraron todo de la biblioteca, revolvieron los colchones, fueron a despertarlo y le ordenaron que se vistiera. Y antes de llevárselo, no lo dejaron que se despidiera de mi mamá. Ni un beso. "Ya vuelve", dijeron. Los vecinos, que se despertaron por el ruido de los golpes que dieron a la puerta y los ladridos del perro, vieron que le pusieron una venda y que se lo llevaron en un Ford Falcon gris."
La familia Sánchez nunca más supo nada de Miguel, que ni siquiera figura en la lista de desaparecidos elaborada por la Conadep. "Yo pienso que directamente lo tiraron al mar o está en una fosa", dice Elvira.
"El era como soy yo -agrega-, muy abierto para decir las cosas, conversaba con mucha gente y no militaba en política ni estaba afiliado a ningún partido. El era el payaso de todos, tenía muy buen humor; era amigo de todos, de los chicos, del guarda del tren, del mendigo, y su nombre debe de haber estado en muchas agendas. Pienso que como él hablaba de solidaridad, lo habrán tomado como activistaÉ" Valerio Piccioni, periodista del diario deportivo La Gazzetta dello Sport, quedó impactado por este caso, uno más entre miles, y viajó más de una vez a la Argentina para saber más. Allí conoció a su familia, amigos, parientes e incluso a su Tucumán natal, donde pronto habrá una plazoleta con su nombre. Piccioni, que está escribiendo un libro sobre este deportista desaparecido, fue en efecto el promotor de la Corsa di Miguel de hoy, en la cual los participantes correrán con una remera que en un lado tiene la foto del rostro de Miguel, y en el otro, una de sus poesías, titulada "Para vos, atleta". La idea es que la maratón vuelva a correrse también el año que viene, pero no sólo en Roma, sino también en Buenos Aires y en Tucumán, simultáneamente.
"Sé que la carrera no me devuelve a mi hermano -dice Elvira-, pero es una reivindicación del nombre de Miguel, por sus valores humanos, por su dignidad como persona, y por su sensibilidad por el deporte y la vida. La carrera es para que no haya olvido, y que se sepa la historia: no sólo la de él, sino la de los otros desaparecidos."



