
Marcha y paro docente en Neuquén
Los alumnos se movilizaron por la maestra cuya muerte originó los incidentes
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NEUQUEN.- Los docentes de esta provincia no están dispuestos a perdonar la desidia de funcionarios que abren puertas de escuelas donde la muerte asecha.
Con un profundo dolor y la bronca a flor de piel, los maestros decidieron realizar mañana un paro de 24 horas por un accidente mortal que se podría haber evitado, pero que, sin embargo, le costó la vida a Silvia Roggetti, una profesora de educación física de 29 años que se clavó un hierro en la cabeza mientras trabajaba en la escuela 197 de esta ciudad.
La víctima se transformó aquí en un emblema. Anoche, tres mil personas participaron de una marcha de antorchas en el centro de la ciudad.
La columna fue encabezada por los alumnos que tuvieron trato con Silvia Roggetti, y los chicos marcharon con expresión triste y hasta con lágrimas.
La muerte de esta docente desató aquí anteayer una furia difícil de comprender sin el triste final que tuvo Silvia, transformada ahora por los maestros en un símbolo del daño que es capaz de hacer una decisión equivocada tomada detrás de un escritorio de un despacho oficial.
La profesora de Educación Física nació en González Chávez, un pueblo de Buenos Aires de 12.000 habitantes, y había llegado con sus valijas cargadas de ilusiones al Neuquén hace seis años. Como muchos de los compañeros de escuela que hoy lloran su ausencia, ella vino a esta provincia en busca de un destino mejor. Pero no lo pudo encontrar: ayer, a las la 13.30, Silvia regresó a su pueblo natal en un ataúd, donde sus familiares le dieron el último adiós.
El día anterior a la muerte de Silvia, su padre, Elio Antonio Roggetti, definió la personalidad de su hija en pocas palabras: "Ella siempre va al frente, es luchadora y terca".
Elio la conocía bien y sabía de qué hablaba. La docente fue una de las maestras que protestaron en febrero último ante las autoridades de Educación porque la escuela Nº 197 no estaba en condiciones de iniciar el ciclo lectivo. Nadie escuchó aquel grito y la escuela, a la que concurren 500 alumnos, abrió sus puertas en medio de albañiles, con una obra en construcción que aún hoy sigue en marcha.
El 2 de junio último, a las 15, la punta de hierro de una malla que estaba colocada como protección de una obra de ampliación de la escuela se incrustó ocho centímetros en la cabeza de Silvia Roggetti, a la altura del ojo derecho. La docente sufrió daño cerebral y la mitad de derecha de su cuerpo quedó paralizada.
En el Hospital Regional, donde fue atendida, los médicos confiaban en un milagro. La víctima de este accidente mejoró lentamente durante la semana, pudo salir de terapia intensiva y pasó a una habitación común.
Pero en la madrugada del jueves su estado de salud empeoró por una descompensación y la paciente ingresó en la sala de terapia intensiva con mal pronóstico. Silvia luchó hasta el último instante.
La vida de esta docente se apagó, pero otras se encendieron. La imagen del dolor de una familia que perdió a su hija se contrarrestó con la de una ambulancia que marchaba a toda prisa custodiada por la policía rumbo al aeropuerto, con los órganos que donó la docente neuquina.
El gremio de los docentes (ATEN) reclama la renuncia la subsecretaria de Educación, Graciela Carrión de Chrestia. Pero las autoridades provinciales no anotaron en el debe el desenlace de este terrible accidente y voceros del gobierno respondieron con formalidades. El ministro de Gobierno, Jorge Gorosito, dijo que van a investigar para determinar las responsabilidades.
Chrestia, la titular de la cartera educativa, en el centro de una tormenta cargada de bronca e indignación, opinó que fue un accidente que podría haber ocurrido en cualquier lugar. Y también dijo que estatales y docentes "buscaban una víctima, y desgraciadamente la encontraron".



