Marco Rubio eludió confirmar si Estados Unidos negocia con la Argentina para enviar deportados de otros países
Ante una consulta de LA NACION, el secretario de Estado dijo que tienen “conversaciones” con gobiernos dispuestos a aceptar nacionales de terceros países, pero que no tienen “nada concretado”; Quirno también había evitado confirmar si hay tratativas
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WASHINGTON.- En el marco de la cumbre de minerales críticos convocada por Estados Unidos en esta capital, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, evitó ante una consulta de LA NACION confirmar si la administración de Donald Trump mantiene negociaciones con la Argentina para enviar al país inmigrantes deportados de otras nacionalidades, aunque señaló que el Gobierno “es un gran socio en todos los aspectos”.
“Tenemos conversaciones sobre países dispuestos a aceptar nacionales de terceros países, pero no tenemos ningún acuerdo ni nada concretado. Sé que existen filtraciones a los medios, y a veces tienen intenciones maliciosas, pero sin duda, la Argentina es un gran socio en todos los aspectos, y al fin y al cabo, tenemos una enorme confianza en nuestra relación con el presidente Javier Milei y su equipo, y él siempre actuará en el mejor interés del pueblo argentino y del interés nacional de su país", dijo Rubio, en una conferencia de prensa tras el inicio de la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos de la que participa el canciller Pablo Quirno.

El martes, en un encuentro con empresarios organizado por el Atlantic Council en Washington, Quirno había sido consultado por el tema y respondió que que el Gobierno no comenta sobre situaciones que no están confirmadas, en línea con lo que habían dicho otros funcionarios de la administración libertaria en los últimos días.
Al ser consultada sobre si esa eventual negociación entre la Casa Blanca y la Casa Rosada fue abordada en la reunión del martes entre Quirno y el subsecretario de Estado, Christopher Landau, una alta fuente señaló a LA NACION que el Gobierno mantiene muchas conversaciones “sobre muchos temas con Estados Unidos y otros países”, pero remarcó que nada es anunciado hasta que no esté concretado.

Si bien ninguna de las fuentes consultadas por LA NACION, tanto en Estados Unidos como en la Argentina, habían negado la existencia de las negociaciones el viernes pasado -cuando The New York Times publicó la noticia-, Milei había enfriado la posibilidad de un acuerdo con la Casa Blanca al repostear el viernes en su cuenta de X un mensaje del militante oficialista Daniel Parisini, que se hace llamar el Gordo Dan, en el que calificó de “falsas” las tratativas.
Como parte de su estrategia para acelerar las expulsiones de migrantes ilegales -una de las principales promesas de campaña de Donald Trump-, su administración recurrió a acuerdos de deportación con otros países, como ocurrió con El Salvador, cuyo presidente, Nayib Bukele, es un aliado del líder republicano.
De acuerdo a los documentos del gobierno estadounidense a los que tuvo acceso The New York Times, el subsecretario de Política Exterior argentino, Juan Manuel Navarro, presentó a principios de enero una propuesta para concretar el acuerdo con un tercer país. “Los documentos revelan que el canciller Pablo Quirno se había comprometido con las autoridades estadounidenses a firmar dicho acuerdo", informó el diario en su artículo del viernes.
Según lo publicado por el medio neoyorquino, la Argentina aceptaría a personas que hayan sido detenidas cerca de la frontera poco después de ingresar ilegalmente a Estados Unidos, dijo una de las personas familiarizadas con las conversaciones, que The New York Times identificó como un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).
Entre las razones de la Casa Blanca para avanzar en estos pactos con gobiernos aliados está el hecho de enviar un “mensaje disuasorio” para desalentar a los migrantes a cruzar ilegalmente la frontera hacia Estados Unidos. El propio Trump se jacta de que gracias a su estrategia, los cruces fronterizos alcanzaron un mínimo histórico durante el primer año de su segunda gestión.
Este tipo de acuerdos también cumplen otra función: deportar a ciudadanos de países a los que resulta difícil deportar, ya sea por la falta de relaciones diplomáticas o por la imposibilidad de obtener documentos de viaje para los migrantes, señaló The New York Times.
La administración Trump ya deportó a miles de migrantes de otras nacionalidades a otros países con los que suscribió acuerdos para recibirlos, como Costa Rica, El Salvador, Panamá, México, Guatemala, Kosovo, Esuatini, Uganda, Sudán del Sur y Rwanda.
La revelación -que generó un debate en la Argentina por la estrategia migratoria- se produjo pocos días después de que el Gobierno anunciara que en los últimos dos meses registró un incremento significativo en las inadmisiones y expulsiones de ciudadanos extranjeros en todos los pasos fronterizos.
Según informó el Ministerio de Seguridad Nacional, entre diciembre y enero “casi 5000 personas no pudieron ingresar al país o fueron expulsadas”. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, atribuyó esa cifra al refuerzo de controles en aeropuertos, puertos y corredores fronterizos.
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