
Masiva excusación de autoridades de mesa en la Capital
El 72% pidió permiso para no asistir
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El 72 por ciento de las personas convocadas para desempeñarse como autoridades de mesa para las elecciones de mañana en la Capital Federal se presentó ante la Justicia y fue excusado de prestar esa carga pública o, directamente, no pudieron ser notificadas de la obligación cívica.
Así lo revelaron a LA NACION fuentes del juzgado federal número 1 de esta capital, a cargo de María Servini de Cubría, que tiene competencia electoral.
Los bonaerenses, en cambio, demostraron tener más ánimo de participar: sólo solicitaron ser excusadas 23.500 personas entre las 99.000 que fueron notificadas, esto es, el 24 por ciento, y sólo el 15 por ciento consiguió que el juez federal Manuel Humberto Blanco accediera al pedido.
"En la provincia de Buenos Aires el verdadero problema no son las excusaciones, sino las inundaciones, que afectan la movilidad de autoridades y de electores en vastos sectores de la provincia", dicen fuentes de ese tribunal.
En la Capital
En la Capital Federal los números llaman la atención: de los 26.400 ciudadanos convocados como presidentes o suplentes para cumplir funciones en las 6640 mesas habilitadas, 19.037 se presentaron ante la justicia electoral para excusarse o directamente no pudieron ser notificados cuando el Correo Argentino les llevó los telegramas.
En la Justicia no recuerdan que esta circunstancia se haya presentado en anteriores ocasiones.
Pero, esta vez, la apatía de muchos ciudadanos, cuando no su disconformidad con las políticas del Gobierno, con los candidatos o sus propuestas, no sólo se manifiestan en la intención de no concurrir a votar o de hacerlo en blanco o anular el voto -según revelan todas las últimas encuestas-, sino también a través de la quita de colaboración personal a la realización de los comicios.
El Código Electoral reprime con prisión de seis meses a dos años a las personas que, habiendo sido convocadas, faltan a la cita o abandonan las tareas. Pero, en rigor, la sanción nunca se aplicó.
Como la junta electoral preveía que algo podía ocurrir, en lugar de convocar para cada mesa a un presidente y a dos suplentes, como establece el Código Electoral, se decidió llamar a cuatro personas por mesa: un presidente y tres suplentes.
Muchos telegramas jamás llegaron a sus destinatarios, porque los empleados del Correo recibieron la respuesta de que los vecinos que buscaban ya no vivían en los domicilios a los que se les cursaron las comunicaciones.
Pero a la hora de justificar la ausencia, muchas de esas personas invocaron problemas económicos: hay autónomos, como taxistas o pequeños comerciantes, que aseguraron que el día de las elecciones no pueden dejar de trabajar, porque no pueden prescindir del ingreso de ese día.
"Uno de los factores que pudieron haber incidido -sostiene un funcionario electoral- es que a las autoridades de mesa no se les paga ni siquiera un viático ni un sándwich."
En cuanto en Tribunales se advirtió lo que ocurría, se decidió cursar nuevos telegramas, pero esta vez están siendo diligenciados por la Policía Federal.
Pero si en el momento de iniciarse los comicios estas personas notificadas no se presentan, las autoridades comiciales podrían hacer lo que, en otras ocasiones, sólo ocurrió excepcionalmente: nombrar como autoridad de mesa a las primeras personas que concurran a votar.


