
Masivo reclamo de justicia por la muerte del maestro
En Neuquén y en la ciudad de Buenos Aires, multitudinarias marchas exigieron la renuncia del gobernador Jorge Sobisch; Kirchner calificó de "lamentables" los hechos de violencia
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En la mayor movilización social y gremial desde que Néstor Kirchner llegó al poder, miles de trabajadores y docentes de todo el país expresaron ayer en múltiples movilizaciones –casi sin incidentes– un categórico rechazo a los episodios que terminaron en Neuquén con la vida del docente Carlos Fuentealba.
Profesor de química de 40 años, Fuentealba murió el jueves pasado después de recibir el impacto de una granada de gas disparada por la policía de esa provincia durante una protesta en demanda de aumentos salariales.
El principal escenario de las protestas fue Neuquén: allí, unas 30.000 personas se movilizaron por las calles de la capital provincial en reclamo de justicia y de la renuncia del gobernador Jorge Sobisch.
Esas consignas se reiteraron en la ciudad de Buenos Aires, en una multitudinaria marcha convocada por los gremios docentes que reunió ayer a decenas de miles de personas frente a la delegación de esa provincia en la Capital Federal.
Kirchner rompió ayer el silencio que mantenía desde la semana pasada: calificó de “lamentables” los hechos de violencia y llamó a todos los sectores a la racionalidad. “(Fuentealba) era un argentino que, según su visión, estaba haciendo lo que correspondía y por pensar de una determinada forma, por ahí, o así, fue fusilado, fue fusilado... Eso evidentemente no puede ni debe pasar nunca más en la Argentina", dijo Kirchner en un acto que encabezó en la Casa Rosada, luego de permanecer nueve días en Santa Cruz.
En la ciudad de Buenos Aires, las agrupaciones de izquierda, las federaciones estudiantiles y los sectores docentes enfrentados a la conducción de la Ctera se movilizaron luego a la Plaza de Mayo para expresar su rechazo al presidente Kirchner y al ministro de Educación, Daniel Filmus, a quienes también responsabilizaron por la muerte del profesor de química neuquino.
Se oyeron además cuestionamientos al gobernador de Salta, Juan Carlos Romero, y al titular de la Ctera, Hugo Yasky.
En tanto, en Salta el conflicto con los docentes recrudeció ayer. Maestros que participaban de una nueva marcha en reclamo de mejoras salariales y en repudio de la muerte de Fuentealba volvieron a protagonizar incidentes con la policía.
Unos 30 maestros se desprendieron de las columnas de alrededor de 5000 manifestantes que marchaban desde la plaza central de la capital hacia la Legislatura e intentaron entrar en el edificio, cuyas puertas estaban abiertas.
Los policías que custodiaban el interior de la Legislatura los dispersaron con gases lacrimógenos. Esto provocó la reacción de los docentes, que respondieron tirando piedras, lo que produjo la rotura de varios vidrios del edificio. Como resultado de los disturbios un docente debió ser hospitalizado por la inhalación de gases lacrimógenos y dos uniformados recibieron heridas leves.
Por la tarde, luego de las movilizaciones, el presidente Néstor Kirchner rompió el silencio y llamó a todos los sectores a la racionalidad.
"Llamo a todos los sectores a la convivencia, a la racionalidad", dijo Kirchner en la Casa Rosada.
De manera elíptica, el Presidente calificó la muerte del profesor de química como un "hecho lamentable" y la relacionó con el caso de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, los dos piqueteros asesinados por la policía el 26 de junio de 2002.
Kirchner sostuvo que el Gobierno repudia la violencia fuertemente y mencionó a los grupos que exigen del Gobierno que "ande con un palo en la mano" para gobernar.
En el resto del país también hubo manifestaciones de condena a los episodios de Neuquén.
En Santa Cruz, donde los docentes reclaman mejoras salariales, unas 5000 personas pidieron justicia en las calles de Río Gallegos.
Hubo allí algunos forcejeos con la policía para que la columna pudiera llegar a la casa de gobierno provincial.
En Mendoza, unas 7000 personas marcharon por las calles en repudio de la violencia, mientras que en Córdoba unos 1000 militantes de agrupaciones de izquierda hicieron un escrache frente a un local partidario de Sobisch.
Sin clases
Las marchas se complementaron con un masivo paro de docentes que se cumplió ayer en todo el país en repudio al homicidio del profesor neuquino.
En algunas provincias y municipios fueron sus propias autoridades las que declararon asueto. Por ejemplo, en Tierra del Fuego, el mandatario Hugo Coccaro dispuso feriado administrativo en señal de luto.
En Córdoba y en La Pampa, los mandatarios José Manuel de la Sota y Carlos Verna anticiparon que no descontarán el día de huelga de los haberes docentes.
La Rioja, Salta y Santa Cruz se sumaron al paro. También Buenos Aires, la Capital Federal, Rosario y Mendoza.
La movilización más numerosa fue la de Neuquén. En una manifestación pacífica, unos treinta mil docentes, gremialistas, partidos políticos de izquierda y el kirchnerismo marcharon por las calles de la ciudad capital y se concentraron frente a la casa de Gobierno.
Allí, los distintos oradores -entre ellos la viuda de Fuentealba, Sandra Rodríguez- exigieron la "inmediata renuncia" del gobernador Sobisch y sus ministros vinculados a la seguridad y la educación, al tiempo que reafirmaron que continuarán con los cortes de ruta en reclamo de aumentos salariales.
El mandatario se mantuvo ayer en absoluto silencio.
En la ciudad de Buenos Aires, la marcha central, que causó serios trastornos en el tránsito del microcentro porteño durante varias horas, fue convocada por la CTA y Ctera.
Los manifestantes, muchos de ellos docentes que lucían sus guardapolvos blancos, comenzaron a concentrarse a partir de las 11 en el Obelisco, y desde allí marcharon, con pancartas que rezaban "Hoy somos todos Carlos Fuentealba" y "Las tizas no se manchan de sangre", por Diagonal Norte hasta la calle Maipú, donde se realizó el acto.





