
Masivo respaldo a Lanusse
Miles de manifestantes rechazaron ayer la suspensión de la reforma de la Constitución provincial
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SANTIAGO DEL ESTERO.- La consigna era el rechazo al fallo de la Corte Suprema de Justicia que suspendió el proceso de reforma electoral en esta provincia, pero en la práctica terminó siendo una bocanada de aire fresco para la golpeada intervención federal que comanda Pablo Lanusse.
El interventor tuvo su momento de gloria política -que los más exagerados llamaron "su 17 de octubre"- cuando más de 5000 personas (20.000, según los organizadores) hicieron caso omiso al calor más veraniego que primaveral que reinaba ayer en esta capital y marcharon unas diez cuadras por el centro de la ciudad para culminar con una concentración frente a la Casa de Gobierno. Con fuertes muestras de respaldo y hasta de cariño personal, la gente intentó sanar las heridas que un día antes había provocado en el interventor el fracaso de su principal apuesta política.
"Pablo, querido, el pueblo está contigo", cantaban algunos de los diversos grupos políticos y sociales que se habían autoconvocado menos de 24 horas antes.
Aunque al principio dudó, finalmente Lanusse se decidió a salir al encuentro de la multitud y, al mejor estilo del presidente Néstor Kirchner, se zambulló entre la gente, para sorpresa y preocupación de sus custodios.
La convocatoria era por demás heterogénea: organismos de derechos humanos, partidos políticos cercanos a la intervención, docentes (y hasta alumnos con uniforme) que aprovecharon el paro decretado por el sector en apoyo a la intervención, dirigentes campesinos, empleados públicos, comerciantes que hicieron caso a la cámara que los agrupa y cerraron sus locales para sumar su respaldo, familiares de las víctimas del doble crimen de La Dársena y piqueteros.
De hecho, una de las columnas más numerosas era la del Movimiento Sin Trabajo (MST) Teresa Vive, liderada por la legisladora porteña Vilma Ripoll, quien dejó en claro que pese a compartir el rechazo al fallo de la Corte no se sumaba al respaldo a la intervención.
"Esta es una nueva maniobra de los viejos partidos, el PJ y la UCR, junto con la Corte para que se reconstituya el juarismo. Pero Lanusse tampoco hizo los cambios que debía hacer en la provincia", dijo a LA NACION la dirigente de Izquierda Unida, que estuvo menos de 12 horas en Santiago.
Temprana concentración
Entre los partidos que iban a competir en las canceladas elecciones constituyentes del 31 de octubre, se destacaba la presencia de los dirigentes del Frente Popular de la Victoria (FPV), la escisión del PJ creada por sectores afines a la Casa Rosada. Varios intendentes encolumnados en el FPV se encargaron de garantizar la presencia de los adherentes del interior provincial.
Uno de los referentes del sector, Osvaldo Ríos Olivero, destacó el carácter "espontáneo" de la convocatoria y prometió incluir en la plataforma de su posible candidatura a gobernador la reforma constitucional.
Tras la temprana concentración en la plaza Libertad, a las 9, la multitud marchó hacia la plaza San Martín (frente a la gobernación), pero antes hizo sentir su presencia -con insultos y algunos huevazos- en los focos que identificaron como las encarnaciones de los poderes económico y judicial ligados a Carlos Juárez: la casa del empresario Néstor Ick y el despacho del juez federal Angel Toledo. En las pancartas y en los cánticos aparecía un tercer enemigo: el senador nacional José Luis Zavalía (UCR), impulsor del recurso de amparo ante la Corte.
Los manifestantes todavía no sabían que por la tarde la fiscal de Estado, Sara Fauze, viajaría a Buenos Aires para presentar ante el Consejo de la Magistratura un pedido de juicio político contra Toledo por sus vinculaciones con Ick. Todo un gesto de la intervención para reforzar su autoridad luego del golpe de anteayer, cuando Lanusse llegó a ofrecer su renuncia a la Casa Rosada.
En la Casa de Gobierno, los funcionarios enviados por Kirchner no ocultaban su satisfacción. Pese al pedido de Lanusse de "no capitalizar" la movilización, ninguno se privó de hacer declaraciones públicas. "Esto es lo que venimos sosteniendo desde siempre. La reforma no es un capricho nuestro, sino un reclamo de toda la sociedad", dijo a LA NACION el ministro de Justicia, Luis Alén.




