
Menem renovó su promesa a la CGT
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Durante un abundante almuerzo que incluyó empanadas árabes, chivito y asado, los principales dirigentes de la CGT escucharon ayer de boca del presidente Carlos Menem una dulce melodía para sus oídos: la promesa de que, a su regreso de Nueva York (el sábado próximo), firmará el decreto que retira del presupuesto nacional el Fondo de Redistribución de las Obras Sociales para ponerlo en manos de un órgano tripartito.
Ese órgano, que tendrá a cargo la administración de esos fondos, estará integrado por la central obrera, los empresarios y el Estado.
El dirigente del gremio mercantil Armando Cavalieri aseguró a La Nación que así se lo encargó Menem al secretario legal y técnico de la Presidencia, Ginés Ruiz, presente en el almuerzo realizado en el Centro de Golf Armenio, donde el primer mandatario aprovechó la oportunidad para practicar su deporte favorito.
Según Cavalieri, el jefe del Estado dijo que, seguramente, hará refrendar esa decisión durante la reunión de gabinete de la semana próxima, donde la someterá a la firma de sus ministros.
En la Subsecretaría Legal y Técnica de la secretaría homónima de la Presidencia se dijo ayer a La Nación que el decreto aún no había ingresado en esa dependencia. En la Jefatura de Gabinete, en tanto, se aseguró que el decreto en cuestión se encuentra actualmente en estudio del Ministerio de Salud.
La devolución de ese fondo había sido acordada entre las diversas áreas del Gobierno (Economía, Trabajo, Salud y la propia Jefatura de Gabinete) bajo la expresa orden de Menem de concretar esa disposición.
Según detallaron voceros sindicales, del fondo compuesto por 220 millones de pesos (correspondiente al 10 por ciento de todos los aportes de los trabajadores), 130 millones de pesos serán controlados por el nuevo organismo (una recreación de la Administración Nacional del Seguro de Salud -Anssal-) para las necesidades de las obras sociales en operaciones y tratamientos de alta complejidad.
Los restantes 90 millones seguirán siendo distribuidos por la ex DGI, que conduce Carlos Silvani, como compensación para las pequeñas obras sociales que no cubren la cobertura médica de 40 pesos per cápita.
Por otra parte, los sindicalistas desmienten que hayan reclamado las deudas que sumaron las obras sociales a partir de que fueron intervenidas durante el Proceso. A pesar de esto último, los sindicalistas la consideran "una deuda que mantiene la democracia" para con las organizaciones gremiales.
Respecto de este tema, el Gobierno decidió no avanzar (especialmente por las quejas de Economía), con excepción de la prerrogativa concedida a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que cobró parte de esa deuda.
Con el nuevo decreto, Menem modificará la decisión adoptada por el ex ministro de Economía Domingo Cavallo, en 1995, cuando dispuso que el fondo de las obras sociales integrase el presupuesto.
Según uno de los sindicalistas consultados, Menem se comprometió a "terminar con esa herencia". Entre otros, participaron del almuerzo los gremialistas Rodolfo Daer, Carlos West Ocampo, Luis Barrionuevo, Oscar Lescano y el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan.






