
Moyano llamó a la desobediencia fiscal
En una numerosa y heterogénea marcha, de la que participaron diputados de la Alianza, el líder de la CGT rebelde confirmó una huelga para el 9 del actual
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El sindicalista disidente Hugo Moyano encabezó ayer una numerosa y heterogénea marcha, en la que convocó a un paro para el 9 del actual y amenazó con llamar a la "desobediencia fiscal".
Como orador principal de la protesta, el camionero cargó contra el Gobierno y contra la delegación del FMI, que hoy llega al país. La marcha había sido convocada para reprobar la presencia de los funcionarios del Fondo en el país, pero el ajuste anunciado por el Gobierno tan sólo dos días antes, provocó una mayor adhesión.
Antes de partir para Alemania y sin conocer aún el resultado de la marcha, el presidente De la Rúa había adelantado que "muchos" expresarían su disconformidad, en lo que interpretó como "un llamado de atención a los organismos financieros internacionales" para que se atiendan las necesidades de la población.
A la hora de calcular la cantidad de concurrentes, los organizadores hablaron de 100.000 y la Policía Federal de 35.000, cifra que se aproximaba más a lo estimado por los periodistas. La Plaza de Mayo, habilitada en un 50 % de su capacidad total, estaba cubierta y había gente en las calles aledañas.
También se sumaron a la marcha diputados de la Alianza y numerosos dirigentes opositores como Felipe Solá y Humberto Roggero.
Heterogénea marcha contra el FMI
Hugo Moyano encabezó una convocatoria amplia y confirmó la huelga para el 9 del actual; hubo diputados de la Alianza
Las persianas bajas de la Casa de Gobierno y un público tan numeroso como ecléctico fueron testigos privilegiados del duro embate que Hugo Moyano lanzó contra el Gobierno.
El jefe de la CGT disidente fue el principal orador de la marcha convocada ayer para oponerse al FMI y al ajuste anunciado por el presidente Fernando de la Rúa. Durante su discurso, convocó a un paro para el 9 del actual, para el que coincidirá con la central obrera dialoguista, liderada por Rodolfo Daer, y con la Central Argentina de Trabajadores (CTA), que conduce Víctor De Gennaro.
El líder camionero acusó al Gobierno de ser "cómplice de la dictadura financiera" y dijo que llamaría a la "desobediencia fiscal". Envalentonado por la numerosa convocatoria, Moyano redobló la apuesta y desafió al oficialismo al decir que estaba "preparado para la lucha".
Acorralada ante el éxito de su enemigo interno, la CGT oficial se sumó a la convocatoria de paro. Daer, su titular, dijo que habrá "paro total y absoluto contra la política económica del Gobierno". El dirigente hizo el anuncio en una entrevista televisiva. Ni él ni sus aliados estuvieron ayer en la Plaza de Mayo.
El éxito fue de Moyano y sorprendió a propios y extraños por lo numerosa y heterogénea de la convocatoria. Las palabras del camionero, erigido por su gente como "el único" líder de la CGT, levantaron la temperatura de la gélida tarde porteña y fueron aplaudidas por una gran concentración de gente y de dirigentes. El número de concurrentes varía según las fuentes: los organizadores hablaron de 100.000 y la Policía Federal de 35.000. Hubo algunos disturbios menores en la desconcentración.
Mucha gente
Más allá de las especulaciones alrededor de la cantidad de gente, lo concreto es que el sector habilitado de la Plaza Mayo, el 50 por ciento de su capacidad total, estaba lleno y varias columnas no pudieron llegar, y escucharon los discursos apostadas en las calles aledañas.
En las inmediaciones del palco se dieron cita políticos de todo el arco opositor, incluyendo a los legisladores disidentes de la Alianza.
Apretujados en armoniosa convivencia para criticar al Gobierno, los diputados oficialistas Elisa Carrió, Alfredo Bravo y Alicia Castro, entre otros, compartieron la marcha con justicialistas de pura cepa, como el vicegobernador bonaerense Felipe Solá, los diputados Hilda "Chiche" Duhalde y Humberto Roggero, el senador Antonio Cafiero y la legisladora porteña Irma Roy. Circularon también menemistas como Fernando Galmarini y Dolores "Loly" Domínguez.
El ajuste anunciado por De la Rúa el lunes último fue el disparador de la protesta y generó convivencias de lo más extrañas, como la de varios aliados de Domingo Cavallo -Gustavo Beliz y los diputados Franco Caviglia y Fernanda Ferrero- con el sindicalista beligerante Carlos "El Perro" Santillán y agrupaciones anarquistas y de izquierda. El cuadro se completó con Agustín Pichot, rugbier estrella de los Pumas.
El variado y nutrido grupo se concentró para no quedarse fuera de la protesta más grande que sufrió De la Rúa desde que asumió la presidencia, hace casi seis meses. El Presidente viajó ayer por la tarde a Alemania y sus funcionarios intentaron minimizar el alcance de la marcha.
Además de Moyano, habló el secretario de la Comisión de Pastoral Social de la Iglesia, Guillermo García Caliendo, en representación de su titular, el cardenal Raúl Primatesta. El representante religioso arrancó reclamando el fin del "capitalismo salvaje". Antes, había sonado el Himno Nacional, interpretado por la banda del sindicato de músicos, y dos clásicos de la liturgia peronista: la marcha e insultos para el partido radical.
Ingreso con caos
Los cantos fueron telón de fondo para el caótico acceso de los dirigentes al palco. Un grupo de forzudos con pecheras que los identificaban como organizadores intentaban abrir el paso a los políticos que se iban acercando. Hubo empujones, insultos y algún amago de gresca rápidamente abortado.
La columna principal avanzó por Diagonal Norte hacia la Plaza de Mayo y estuvo encabezada por los diputados díscolos de la Alianza y los dirigentes del gremio de los camioneros. Moyano prefirió no marchar y dirigirse, con la ayuda de su gente, directamente al escenario.
Por la Avenida de Mayo avanzó el grueso de los dirigentes justicialistas. Otros grupos avanzaron por Diagonal Sur y la convergencia de las tres columnas generó un embotellamiento feroz.
La marcha había comenzado a tomar color cerca del mediodía en las inmediaciones del Obelisco. Militantes y gremialistas espantaban el frío con bombos, cánticos y bombas de estruendo. Cerca de las 14 hizo su entrada "El Perro" Santillán con su columna de la Corriente Clasista y Combativa: alrededor de 150 jujeños que mascaban coca y se quejaban de su suerte. Acababan de finalizar un viaje de 26 horas.
A esa misma hora un grupo de extranjeros cruzó la Plaza de Mayo con cara de distraídos. No eran turista, era la delegación del FMI que caminó desde Banco Central al Ministerio de Economía. Nadie los reconoció.
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