
Nadie tiene aún pistas serias sobre el intruso en Olivos
Para el Gobierno, es un experto; para el juez, un loco o borracho
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Según relevamientos internos, en el área de seguridad de Néstor Kirchner aseguran que el intruso que ingresó en la residencia presidencial de Olivos hace casi un mes y puso en vilo a toda la custodia debió ser un profesional, dentro de una operación perfectamente armada; para el juez federal de San Isidro, Juan Manuel Culotta, fue sin duda un borracho, un drogadicto o un enfermo mental.
Esta contradicción podría responder a una sorda disputa entre sectores de la Policía Federal y del cuerpo de Granaderos del Ejército, quienes conviven y compiten dentro del sistema de seguridad presidencial.
El Gobierno no tomó posición oficial, pero altos mandos de la seguridad presidencial apuestan a una operación política y ponen la mira en la Policía Federal. Sospechan del viejo proyecto de algunos sectores de la policía para quedarse con el monopolio de la custodia.
El juez Culotta, en tanto, espera informes de inteligencia de la Policía Federal para estos días. Pero es pesimista sobre el resultado de las pesquisas: para él se trata de un hombre carente de lucidez.
Según fuentes judiciales, el magistrado sostiene que la hipótesis de una puja entre distintas fuerzas de seguridad está casi descartada.
Lo cierto es que el 24 de octubre último un individuo desconocido trepó el muro, saltó al jardín y durmió allí hasta el amanecer. Se despertó con la luz del alba, pidió un vaso de agua y al ser descubierto huyó, al parecer, para siempre. El enfrentamiento entre militares y policías dentro de la custodia presidencial no es nuevo.
Pero en la Casa Rosada aseguran que la última palabra la tendrá el juez. "Si él dice que fue un borracho tendrá pruebas. Vamos a respetar lo que diga", aseguró a LA NACION un alto funcionario de la seguridad presidencial, que conduce el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.
Según investigadores judiciales, Culotta considera muy bajas las probabilidades de identificar al intruso. "Por cómo salió en la filmación, trastabillando, oscilando de lado a lado, apoyándose en el muro, puede ser que haya sido un borracho o un alcoholizado", confió una fuente judicial.
"Los testigos oculares relataron que tenía la campera mojada, como si hubiera dormido en el jardín", agregó.
Hasta ahora declararon ante Culotta personal de servicio de la quinta presidencial, dos granaderos y un efectivo de la policía bonaerense.
Culotta descree de una operación política o de inteligencia. "En ese caso, hubiera bastado con que dejara una señal y en cinco segundos se marchara. ¿Para qué se quedaría durante horas allí, como se quedó este individuo?", inquirió un investigador.
Sospechas
Según fuentes gubernamentales, en cambio, algunos miembros de la custodia ponen de relieve que el juez debe ser asistido en su pesquisa por la Policía Federal, fuerza en la que ciertos jefes podrían sostener la hipótesis del insano como más conveniente.
En la custodia aseguran que el intruso debió tener apoyo logístico y dicen que en los videos habría quedado registrada la presencia de individuos en actitud de soporte, del lado de afuera de la quinta presidencial.
¿Por qué sectores de la policía instalarían la versión del insano luego de la supuesta operación? Buscarían así desplazar de su actual función a la policía bonaerense, que controla el perímetro de la residencia de Olivos, y a los granaderos, que vigilan el interior de la quinta, los ingresos y los sistemas de videos y alarmas. La tesis del insano golpearía sobre estas fuerzas, al endilgarles una supuesta negligencia para cuidar al jefe del Estado.
Diferencias
La Policía Federal sólo tiene hoy a su cargo la custodia de los desplazamientos del Presidente. Y en Olivos controla únicamente un destacamento situado entre la Avenida del Libertador y la vía del ferrocarril Mitre.
"Quedarse con todo este paquete confiere un poder tremendo, que es el poder de la información", deslizó un funcionario de la Casa Rosada, que observa el tema con atención.
Luego del episodio del intruso, se tomaron medidas para perfeccionar los dispositivos. Se volvió a reforzar con un aumento de efectivos la custodia de Olivos y la de los desplazamientos de Kirchner, ya que éste había reducido su número porque sostenía que a él "lo cuidaba la gente". También se trabaja en mejorar en Olivos las alertas, las alarmas y los dispositivos para evitar fallas humanas. Por ahora, la idea de crear un servicio secreto independiente quedó postergada y se trabaja en perfeccionar lo que hay.




