Nahuel Gallo: “No puedo contar todavía las atrocidades que me hicieron”
Luego de 448 días cautivo en Venezuela, el gendarme habló por primera vez en el Edificio Centinela junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el canciller Pablo Quirno; no habló del rol de la AFA
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Con paso firme y vestido con su uniforme de gendarme, Nahuel Gallo recorrió a las 15.33 el patio descubierto del edificio Centinela hasta llegar a su asiento. “Yo pedí un momento para dar mi palabra, mi testimonio. Estoy en mi casa, he defendido a mi institución y a mi bandera”, dijo el cabo primero de Gendarmería, en su tercer día en libertad luego de 448 jornadas detenido por el chavismo en la cárcel El Rodeo 1.
Fue su primer encuentro con la prensa desde su llegada, en la madrugada del lunes, en un avión alquilado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y junto a dos dirigentes de esa institución que responden a su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, enfrentado con la Casa Rosada.
Delgado pero erguido, y sin mencionar a los dirigentes de la entidad futbolística, cuya gestión enojó al Gobierno, Gallo se emocionó en una parte de sus siete minutos de discurso. Se trató de una conferencia de prensa en la que no se aceptaron preguntas y en la que estuvo acompañado por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva; el canciller Pablo Quirno; y el jefe de la Gendarmería, general Claudio Brilloni.
“Recibí bastante tortura psicológica, no es muy grato para contar ahora”, dijo Gallo con la voz entrecortada. Aludió a su “fortaleza mental” y su hijo Víctor como antídotos para soportar el encierro. Reclamó a los organismos internacionales la liberación del resto de presos políticos extranjeros, unos 24, según precisó. “No se olviden del Rodeo, no podemos mirar para otro lado”, dijo.
Contó que “no podía recibir visitas ni llamadas”, y en una de las pocas alusiones políticas destacó: “Fuimos fichas de cambio, y eso es feo”. Volvió a quebrarse cuando dijo que seguiría “encerrado hasta que no liberen” al resto de los extranjeros, detenidos en la cárcel dónde pasó la mayor parte de su cautiverio.
Al comienzo de su breve testimonio, Gallo aseguró que se está realizando estudios médicos, aunque se encuentra en buen estado de salud. Negó, además, haber estado retenido en la sede de Gendarmería desde su regreso al país “Estoy tratando de poder reinsertarme en la sociedad”, reconoció. “Estoy en el Centinela, que es mi casa. Yo me siento en mi casa”, enfatizó, ante el aplauso de un puñado de oficiales de Gendarmería que se mezclaron entre las cámaras para escucharlo.
En las últimas horas, Gallo fue sometido a diversos estudios médicos en el Hospital Militar Central y permanecía en observación en el edificio central de Gendarmería, en Retiro.

Antes de Gallo, los demás miembros de la mesa se mostraron contentos por su regreso, y evitaron temas ríspidos. “Es una alegría muy grande que estés sano y entero”, dijo Monteoliva mirando a los ojos del gendarme. “El protagonista sos vos”, agregó la ministra. Su antecesora y hoy senadora nacional, Patricia Bullrich, había sido anunciada como participante, aunque finalmente se bajó de la convocatoria. “Lo va a recibir en el Congreso pronto”, explicaron a LA NACION cerca de la ex ministra de Seguridad.
Brilloni, en tanto, destacó el “acompañamiento” de la Gendarmería a Gallo y su familia (que no estuvo en la conferencia de prensa) “desde el primer momento”. Destacó que el gendarme se encuentra bajo “acompañamiento psicológico normal, lógico” y se mostró confiado en que Gallo, que es maratonista, “volverá a competir muy pronto”. Quirno, por último, afirmó que “Argentina no abandona a sus compatriotas y pidió por la liberación del único detenido argentino que queda en las cárceles de Venezuela, el abogado Hernán Giuliani. “Privilegiamos la vida de nuestros compatriotas”, agregó el canciller, una forma de sostener la postura del Gobierno en relación a la operación de regreso de Gallo, con la que la Casa Rosada tuvo poco que ver.
Durante los escasos 15 minutos que duró el encuentro con la prensa, llamó la atención la extrema delgadez de Gallo, rapado y sin sonrisas. Poco antes de quedar libre en Venezuela, Gallo había iniciado una huelga de hambre junto a otros presos para reclamar por su liberación. “Nahuel está en un proceso de recuperación. Su salud es lo primero. Durante 14 meses se la negaron deliberadamente mientras estaba en cautiverio. Ahora tiene que sanar, paso a paso”, escribió su mujer María Alexandra Gómez, con quien compartiera su primera cena en libertad, el lunes por la noche.
La intervención de la AFA
Ni Gallo ni sus acompañantes hicieron referencia al regreso del gendarme al país, en un avión rentado por la AFA. El avión pertenece a Baires Fly, empresa que exhibe vínculos con el polémico empresario Fred Machado, a través de uno de sus socios, Sergio Daniel Mastropietro, quien se encuentra relacionado con la firma de aviación.
La compañía se asocia además con Tapia, que suele recurrir a estas aeronaves para sus propios traslados o viajes oficiales. El máximo ente del fútbol nacional emitió el primer comunicado oficial al respecto de la liberación del cabo primero, con la novedosa imagen del oficial excarcelado acompañado por autoridades del organismo.
Mientras el kirchnerismo festejaba el operativo, el Gobierno hizo un incómodo silencio inicial, pero finalmente reconoció no haber sido informado sobre la operación. “Fue una operación secreta sin dar el conocimiento al Estado argentino”, dijo Bullrich ayer. “La AFA sabía dónde estaba Gallo y no fue capaz de decirnos”, sostuvo la exministra de Seguridad, aún enojada por el imprevisto desenlace de la historia.



