
Natalia Alonso reiteró que no se hará la comprobación del ADN
El diálogo con LA NACION fue abruptamente interrumpido por Omar Alonso.
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LA PLATA.- Un reportaje con la joven Natalia Alonso, que se negó a realizarse un estudio de ADN dispuesto por la Justicia de esta ciudad para determinar su verdadera identidad, terminó en forma intempestiva cuando su supuesto padre agredió de hecho a un periodista y a un reportero gráfico de La Nación .
"¡Salga de esta casa, zurdo de m...!", gritó, fuera de sí, Omar Alonso, al tiempo que empujaba y lanzaba puñetazos a este cronista, después de haberle arrebatado el grabador y exigir que el reportero gráfico le entregara el rollo de fotografías.
De ese modo, Alonso, denunciado por haber anotado como propia, en agosto de 1977, a una beba que, según la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, sería hija de desaparecidos, dio por terminada la entrevista a la que la joven había accedido voluntariamente horas antes y por la que convocó a La Nación a su domicilio particular en el residencial barrio de City Bell, al norte de la ciudad de La Plata.
Allí, María Natalia, de 22 años, accedió a la requisitoria periodística para asegurar que no tiene dudas acerca de quién es y que "no necesita probarlo ante nadie".
"¿El drama generado en la Argentina por los casos de desapariciones durante el último gobierno militar no le hace pensar que al realizarse el examen genético ayudaría a mitigar el dolor de una familia..."
Esa fue la inconclusa pregunta que irritó a Alonso. De inmediato comenzó a gritar: "¡Nosotros no tenemos nada que ver con los desaparecidos, qué tenés que preguntarle eso a la chica!" El corpulento hombre, otrora cantor de tangos, se abalanzó sobre el grabador y extrajo el cassette, mientras advertía: "De esto no van a publicar nada".
En el intento por calmar los ánimos no alcanzó, siquiera, la intervención de la joven y de su novio.
Desencajado, Alonso se paró y amenazó con golpear a este cronista si no se iba "inmediatamente" de su casa. Ante esto, el equipo periodístico, que en un primer momento procuró atemperar al hombre, emprendió la retirada en medio de insultos, empujones y manotazos lanzados al aire, que llevaron la escena hasta la vereda.
Pedido de disculpas
Minutos más tarde, la propia María Natalia salió del chalet para pedir disculpas por la actitud de su padre y devolvió el grabador, aunque no el cassette ni el rollo fotográfico.
Antes del altercado provocado por Alonso, la joven había relatado con detalle "las cosas horribles" que tuvo "que soportar en las últimas horas", en relación a la detención dispuesta el jueves último por la jueza de transición María Isabel Martiarena.
La magistrada adoptó esa medida, requerida por la Cámara de Apelaciones en 1997, ante la negativa de María Natalia de prestarse para un examen de ADN, que serviría para conocer su verdadera filiación.
"Sobre mí ejercieron una presión psicológica y moral demoledora. Todavía no sé cómo pude aguantar semejante situación", contó la joven estudiante de Derecho, ante la atenta mirada de quien dice ser su progenitor.
De acuerdo con su relato, la jueza y un psiquiatra de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte bonaerense la amenazaron con que iba a ir presa y que sus padres también quedarían detenidos si no accedía a que le tomaran la prueba.
Amenaza de suicidio
"Para sacarme sangre me van a tener que pegar, le dije a la jueza", recordó María Natalia, tras lo cual reveló que había dejado una carta lacrada en el estudio de su abogado, Fernando Burlando, en la que advertía que si le sacaban la muestra para el examen iba a suicidarse. Finalmente, una "descompensación" de la joven llevó a las autoridades judiciales a desistir de la diligencia.
El estudio de ADN que determinará si María Natalia es hija de Omar Alonso o de un matrimonio de desaparecidos tendrá que esperar hasta que la Cámara de Apelaciones local decida si la joven puede ser sometida a una extracción compulsiva de sangre.
La familia cambió de lugar de residencia en varias oportunidades, de La Plata a Miami y luego a Asunción. "Recuerdo haber sido muy feliz de niña", señaló María Natalia, que aseguró conocer desde pequeña la existencia de la causa judicial iniciada en 1986 por la agrupación Abuelas.
Además, admitió tener "una idea por arriba de la cuestión de los desaparecidos. Sabía que hubo una guerra sucia y que hubo culpables de los dos lados".
Durante la detención de Alonso, entre 1993 y 1995, la joven dijo haber permanecido sola en Paraguay: "Allí pasé momentos muy duros, y nadie se preocupó por mí".
"Una vida normal"
"Voy a querellar a estas señoras (por Abuelas de Plaza de Mayo) que desde hace años acusan a mis padres de delincuentes. Ya no estoy dispuesta a callarme, porque quiero vivir una vida normal de una vez por todas", adelantó.
Cuando, consternada por el incidente protagonizado por Alonso, María Natalia se acercó al vehículo de La Nación para disculparse, respondió la pregunta que provocó la ira de Omar Alonso: "Si yo supiera que se interesan por mí, me haría el estudio, pero sé que acá hay otros intereses que nada tienen que ver con mi persona".




