Una ceremonia íntima que mutó de la indignación a los reclamos de justicia
Cientos de personas acompañaron con carteles el velorio y posterior entierro del fiscal Alberto Nisman, encontrado muerto la semana pasada; tras entonar entre todos el Himno Nacional, exigieron el esclarecimiento del caso
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"Quiero acompañar a Nisman porque lo aprecio. Soy judía y lo sentí un pariente mío". Las palabras de Juana, de 70 años, que se acercó desde Caseros a la casa velatoria de O'Higgins al 2900, en la Capital, fueron una muestra del amplio acompañamiento que tuvo el fiscal Alberto Nisman en su último adiós esta mañana, antes de ser enterrado en el Cementerio Comunitario de Tablada.
El cortejo fúnebre que trasladó los restos del fiscal de la causa AMIA, hallado muerto de un balazo el pasado domingo 18 en su departamento, llegó al cementerio judío a las 11.10, una hora después de lo previsto. A las 12.45, una vez concluida íntima ceremonia, se retiraron los familiares y amigos más cercanos del fiscal de la causa AMIA.
Al igual que ayer, muchas personas acompañaron desde temprano el velorio del fiscal, al que sólo ingresaron familiares y allegados. Afuera de la casa funeraria, cerca de 300 personas expresaron su acompañamiento a través de carteles y cánticos, según pudo observar LA NACION.
Muchos aplaudieron, otros exigieron "justicia", y todos los presentes entonaron el himno nacional a mitad de la mañana.
El cuerpo de Alberto Nisman estaba en la sala velatoria desde ayer a las 17.45. Allí lo llevó una ambulancia manejada por judíos ortodoxos vestidos de negro, empleados de la AMIA, que se encargaron del lavado ritual del cuerpo y su traslado desde la cochería de la calle Loyola, donde había llegado desde la morgue judicial.
"Esto me genera indignación nacional. Saber que esto va a quedar impune es terrible", le dijo a LA NACION Guillermo, uno de los autoconvocados afuera de la casa velatoria. También hubo organizaciones sociales y barriales, como el Equipo de la Resistencia, que expresaron "buscar la Justicia independiente".
"Me da bronca todo esto. Soy anticristinista, pero no vengo de ningún partido político", se quejó Myriam. No pocas fueron las muestras de rechazo al Gobierno. Hasta hubo carteles contra la jefa de los fiscales, la procuradora Alejandra Gils Carbó.
"Queremos saber la verdad. Pedimos justicia por una persona que murió investigando al poder", exigió Paula, de Palermo.
El cortejo partió hacia el cementerio 45 minutos después de lo previsto. Custodiado por una gran cantidad de motos y autos de fuerzas de seguridad, el coche fúnebre salió de la sala para tomar la avenida Cabildo y luego la avenida General Paz, sentido al Riachuelo.
La policía dispuso el corte total al tránsito de la avenida que separa la Capital con provincia. Según supo LA NACION de fuentes del Ministerio de Seguridad bonarense, 110 oficiales de la Policía Federal custodiaron todo el cortejo.
A las 11.10, el coche finalmente llegó al cementerio judío, situado en Esteban Crovara al 2800. Pero el auto con los restos de Nisman ingresó por una puerta lateral. Detrás, también ingresaron dos vehículos repletos de coronas. Luego, lo hicieron los familiares y llegados al fiscal.
Las diputadas nacionales Patricia Bullrich y Elisa Carrió; el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi; y dirigentes de la Embajada de Israel en la Argentina dieron el presente en la inhumación, que tuvo como oradores al vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff, y del escritor y filósofo Santiago Kovadloff. A la ceremonia no se permitió ingresar a la prensa.
"Fue muy emocionante y triste. Dio su vida por investigar el terrorismo. Yo creía que habíamos enterrado la violencia política para siempre", aseguró Lombardi a este medio.
Detalles de la ceremonia de sus más íntimos
El rabino Marcelo Polakoff tuvo a su cargo la ceremonia del entierro, palabras sentidas que escucharon la madre de Nisman, Sara Garfunkel; una de sus hermanas; su ex esposa, Sandra Arroyo Salgado, y sus hijas menores, quienes le dieron hoy su último adiós.
"Sobre el final, la jueza leyó una carta de cada una de las hijas. Fue desgarrador", aseguró a LA NACION el ministro de Cultura porteño. Antes de retirarse del lugar, se abrazó con Santiago Kovadloff, quien no quiso dar declaraciones.
Un empleado público municipal, que no quiso revelar su nombre, aseguró que era amigo de Nisman. "La madre, Sara Garfunkel, estaba destrozada. Las dos chiquitas, al frente de la ceremonia. La mas niña mucho no entendía, pero en dos años va a preguntarse qué pasó con su papá".
"Las palabras de Santiago Kovadloff fueron breves, pero sensatas", añadió.
Un miembro de la colectividad explicó que se llevaron a cabo los rituales judíos. "El cuerpo vuelve a la tierra. El alma, al cuerpo. Y se realizó el ritual de rasgar la ropa de los familiares. La muerte es sólo el fin de la vida material. El alma comienza de nuevo". Además, añadió que se hicieron todos los rezos religiosos durante toda la ceremonia.
Otro abogado y amigo de Nisman dijo respecto a los testimonios: "Donoso Castex habló sobre la justicia. No conocía al fiscal, pero fue muy emotivo".
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