
No se desesperen, locos
Por Mauricio Devoto Para lanacion.com
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"No se desesperen, locos", cantaba Miguel Abuelo, líder de Los Abuelos de la Nada. Pero se desesperan. Basta oír las declaraciones de Fito Páez, el simple ciudadano, y de Horacio González, sociólogo y uno de los autores del relato K. Se desesperan porque no pueden seguir el rastro de aquello que llevó a Pro a obtener el voto del 47% de los porteños.
Se desesperan porque nadie cita a Gramsci, Benjamin, Scalabrini, Lacan, Derrida, Jauretche. Se desesperan porque palabras como utopía, relato, mito no surgen de las bocas de los referentes Pro. Solo ven gente que baila, la Barba inexistente de Durán, globos de colores con sonrisas, jóvenes alegres que cometieron el pecado de no concurrir al Colegio Nacional Buenos Aires o a la UBA. Mientras esperarían ver construcción de relato sólo ven obras concretas, tuneladoras, bicisendas, metrobús.
Se desesperan porque mientras tratan de desentrañar el árbol genealógico ideológico de un movimiento que parece salir de la nada, sólo escuchan a un Alejandro Rozitchner que habla de entusiasmo, de ganas de vivir, de ser feliz y promover la felicidad de otros, de proyectos más que el resentimiento neurótico y la obsesión con el pasado. O de un Federico Pinedo que dice que es más importante el largo plazo que el corto, el futuro que el pasado, el cambio que la resignación, los hechos que las palabras, la unión que la división, la construcción que la destrucción, el respeto que la intolerancia, el diálogo que la cadena nacional, el centro que las extremas derechas o izquierdas.
No pueden ver lo que buscan, no lo encuentran, por lo tanto, no existe. Sólo cabe entonces filosofar sobre lo que sí ven: globos de colores, alegría y "juntos vamos bien". Pero nada les da respuesta al 47% de los votos.
Lo peor que puede pasar es que mientras siguen buscando en la oscuridad, se cumpla lo anunciado por el mismo Miguel Abuelo: "No se desesperen, locos, todo va a andar bien, ninguna bala parará este tren".
No se desesperen, locos. El amor tampoco se ve a simple vista.
El autor es candidato a diputado por Pro





