
"No somos del Primer Mundo, pero estamos lejos del tercero"
El canciller dice que la Argentina no tuvo un crecimiento sostenido
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EL CAIRO.- El canciller Adalberto Rodríguez Giavarini está convencido de que la Argentina es un país del "segundo mundo". Cree, sin embargo, que está más cerca del Primer Mundo que del tercero y que no pasará mucho tiempo hasta que alcance la meta final.
La frase que el ministro recordó aquí durante la reunión del Grupo de los 15 (G 15) y que, en rigor, fue utilizada por Natalio Botana durante la cumbre que los países de la Tercer Vía hicieron en Berlín, despertó todo tipo de suspicacias.
No sólo haber dicho que "la Argentina está en el segundo mundo", sino el marco escénico (un encuentro de naciones que originariamente pertenecieron a los No Alineados) en el que lo mencionó, dieron mayor efervescencia a sus palabras.
Los que conocen a Rodríguez Giavarini aseguran que el mensaje tiene dos grandes grupos de destinatarios: aquellos que están "haciendo lobby" para que la Argentina asuma una política exterior similar a la que encaró la gestión de Raúl Alfonsín, más cercana a los países subdesarrollados, y a quienes están revestidos por "una capa de soberbia" y creen que el país está en el primer mundo y por ello priorizar las relaciones con los Estados Unidos y las grandes potencias europeas.
Durante una entrevista con La Nación , el canciller consideró "importante" la definición del segundo mundo ya que, explicó, "hay que ser realista con los indicadores: uno, no alcanzamos todos los parámetros que nos permiten acceder al primer mundo, y dos, hay que tomar un baño de realismo y darse cuenta de que la Argentina es un país que yo llamaría de clase media".
Rodríguez Giavarini permaneció dos días más aquí tras la partida del presidente Fernando de la Rúa para reunirse con todos los embajadores argentinos en el Medio Oriente.
-¿Qué quiere decir ser del segundo mundo?
-La Argentina en su política internacional está definiendo claramente cuál es su posición. Tenemos todas las condiciones para ser un país encuadrado en lo que se denomina Primer Mundo, pero cuando uno ve otros datos de la Argentina como su desempleo o la distribución espacial de su ingreso, se da cuenta de que es un país con toda la potencialidad, pero que no ha alcanzado niveles sostenidos de crecimiento. Aunque estamos muy cerca de alcanzarlo, no somos del Primer Mundo y, a la vez, estamos lejos del Tercer Mundo. El primer paso para diseñar una política internacional objetiva es reconocer la realidad.
Para reforzar su teoría, el canciller apela a los números y recuerda que cuando se hizo la condonación de las deudas a los países más pobres, se hablaba de 400 dólares per capita de ingreso como máximo (para poder estar comprendidos en esa categoría), mientras que esa cifra en la Argentina ronda los 8600 dólares.
"Si se toma en cuenta los 10.000 dólares, parámetro según el cual se puede cruzar otra barrera, es evidente que la Argentina está a la cabeza del pelotón y que va a pasar al Primer Mundo", pronosticó.
"Me parece que hay que salir de un planteo de soberbia y asumir claramente lo que somos: un país de nivel intermedio superior, que tiene algo para decir al mundo en esta globalización desde su identidad y su interés nacional."
-¿Estuvo alguna vez la Argentina en el primer mundo?
(Medita algunos segundos y luego responde) -Quizá cuando la definición de Primer Mundo no existía, en los primeros años de este siglo.
Al igual que lo hizo De la Rúa durante su estada aquí, Rodríguez Giavarini destacó que la larga gira es un reflejo perfecto de la nueva política exterior: un abanico más amplio y rico.
"De la Rúa estuvo reunido con el presidente de la más grande potencia del mundo (Estados Unidos), luego fue a encontrase con sus pares latinoamericanos en Cartagena y concluyó su viaje en el G 15. Aquí quiso dar un mensaje muy claro al mundo: se plantea el diálogo Sur-Sur, pero también Sur-Norte."
Asegura que el país "es un país que tiene perfectamente determinadas sus prioridades, sus ejes de relacionamiento de una apertura absoluta y total en un compromiso con la paz y la búsqueda de mercados".
-¿Cuáles son las prioridades?
-Sin duda nuestra prioridad es el Mercosur y el Mercosur ampliado. Luego América latina y un relacionamiento muy, muy especial como lo tenemos ahora en condiciones inmejorables con los Estados Unidos...
-¿Relaciones carnales?
-Para nada, esa definición dejémosla en la historia. Una relación importante donde a veces hay coincidencias, pero siempre hay una relación confiable, transparente. Se sabe dónde estamos y dónde estaremos.
-¿Cuáles son las principales diferencias de esta política exterior respecto de la del menemismo?
-Las diferencias están implícitas. No sólo es un hecho de énfasis: es un Presidente que es recibido como un número uno en la principal potencia del mundo (Estados Unidos), entre sus pares latinoamericanos y que aquí desarrolló una acción de liderazgo muy clara.




