
"No tengo apuro, pero en algún momento ya voy a dar la cara"
Se lo dijo a LA NACION en enero último, en la gomería que manejaba en esta capital
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Hasta anteayer, Fernando Vaca Narvaja solía llegar diariamente con su perra a Juan B. Justo 6470 entre las siete y media y las ocho de la mañana. Un rato después abría el local de Neumáticos Mavas, ataviado con un overol azul, y ponía manos a la obra, después de lavar la vereda como cualquier hijo de vecino. Es que eso era Vaca Narvaja hasta ayer: un vecino más de Floresta, que trabajaba en su gomería toda la jornada, hasta las 19.30, a la par de los demás.
Nada parecía haber cambiado ayer en el comercio de Juan B. Justo y Joaquín V. González luego de que miembros de Interpol de la Policía Federal detuvieran temprano al ex jefe montonero por orden del juez federal Claudio Bonadío. "El Vasco" fue interceptado a metros de su casa, con su perra, antes de ir a la gomería que posee desde hace unos ocho años y en la que emplea a un par de muchachos.
"No. Acá no se habla de cosas personales", respondió Gastón, mecánico de Mavas, a LA NACION sobre si en los últimos días Vaca Narvaja había comentado algo sobre su situación judicial. Gastón es rubio, lleva su largo pelo atado en una coleta y es veinteañero desde hace no mucho.
"Algunos clientes no se dan cuenta de quién es; otros lo reconocen y se ponen a hablar. ¿De qué? No sé", contó el joven empleado, que se mostró bastante distante respecto de la identidad del dueño del local, casi como si Fernando Vaca Narvaja fuera uno más.
De hecho, el perfil del ex guerrillero era bastante bajo en la zona. Incluso, varios lugareños consultados desconocían que trabajaba ahí, y a algunos hasta les costó recordar quién era Vaca Narvaja. Miraban sorprendidos el pulcro frente de unos 12 metros de ancho sobre la avenida y contestaban con un "mirá vos; no sabía".
El que sí sabía bien de quién se trataba es Sergio, que atiende el quiosco frente a Mavas. "Anda trabajando a la par de los demás. Se lo puede vercon su guardapolvo azul, abajo de los autos, baldeando la vereda... Es muy limpio y ordenado. Y es un tipo como cualquiera, que charla de cualquier cosa, de política...", relató. "¿Y qué cuenta sobre política? ¿Habla del pasado o comenta sobre el presente?", se interesó LA NACION. "No, de nada... De la situación en general", respondió Sergio, que entendió que Vaca Narvaja "es una parte de la historia argentina. Para un lado o para otro, pero es innegable que el tipo fue importante".
Durante una entrevista inédita concedida en enero último a LA NACION, Vaca Narvaja había asegurado que la de Montoneros fue "la primera guerrilla de América latina que planteó una estrategia electoral", y se había mostrado orgulloso de ello.
Aun en su bajo perfil, el dirigente se proponía relanzar el Partido Auténtico Federal, creado en 1975 en oposición al PJ. "Pero la gente ya no nos pide combatividad, sino tranquilidad y gobernabilidad, y eso es lo que vamos a darle", expresó entonces en la gomería, donde reparaba autos, vendía neumáticos y asesoraba a los clientes acerca de cuestiones automovilísticas.
Bajo la mirada atenta de sus compañeros de trabajo, El Vasco delineó su proyecto electoral, cuyo fundamento era, según explicó, "redistribuir la riqueza y poner un punto final a la fractura social". También opinó que el "que se vayan todos" no servía si no se creaba una "alternativa política", que él se propuso generar.
"Siempre fuimos contra la corriente. Cuando piden que se vayan todos, nosotros llegamos. Somos animales políticos", comentó el ex montonero aquella tarde de verano.
Preguntado sobre si creía en la posibilidad de que ganara la elección del 27 de abril, Vaca Narvaja, confiado y con una leve sonrisa, contestó: "Yo siempre repito que hay que ir paso a paso, como decía Mostaza Merlo (el ex DT de Racing). No tengo apuro, pero en algún momento ya voy a dar la cara".
No hubo tiempo. Antes le llegó la detención dispuesta por Bonadío.






