Nuevos vínculos con Inteligencia del autor del robo a Massa

Testimonios judiciales se suman al legajo del prefecto; negativa del Gobierno
Marcelo Veneranda
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12 de febrero de 2015  

Pese a que el legajo de Alcides Díaz Gorgonio confirmó que el prefecto trabajó hasta 2005 en el "servicio de inteligencia" de la Secretaría de Seguridad Interior, el Gobierno insistió ayer en rechazar que el detenido por el robo al domicilio de Sergio Massa fuera un espía. Los indicios que cuestionan esa versión, con todo, van en aumento.

Como reveló LA NACION en septiembre pasado, a partir del relato de testigos en el expediente por el robo a Massa que tramita el fiscal de Tigre Mariano Magaz, Díaz Gorgonio cumplía tareas en el edificio de la calle San Juan 2776, donde funciona la Dirección de Inteligencia Criminal de la Secretaría de Seguridad de la Nación.

Según el testimonio tomado por Magaz a una oficial de la Policía Federal, el prefecto se reunía en la Sala de Situación de ese edificio con agentes de las cuatro fuerzas que dependen del Ministerio (Prefectura, Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Gendarmería) para reportar a la Dirección de Inteligencia Criminal sobre "protestas sociales", "tomas, cortes de rutas, desapariciones" y sus autores. La "mesa" fue desactivada tras la detención del prefecto.

Oficialmente, y según el legajo de Díaz Gorgonio, esa tarea se encuadraba en el Centro de Planeamiento y Control de la Secretaría de Seguridad, donde el prefecto ingresó en 2005. Antes, y desde 2001, había cumplido tareas en el Servicio de Inteligencia de la Secretaría, como anticipó ayer este diario.

Con todo, la difusión de ese legajo fue utilizada por el Gobierno para explicar que Díaz Gorgonio nunca había pertenecido a la Dirección de Inteligencia Criminal, como afirmó el prefecto en una conversación telefónica con su esposa desde el penal de San Martín, que estaba siendo registrada por la Justicia.

Fuentes del oficialismo insistieron ayer en minimizar el rol de Díaz Gorgonio a tareas administrativas y, con otros términos, señalaron su grado de suboficial y su "escasa" formación para poner en duda su posible rol como "espía".

Lo que no pudieron explicar fue cómo, pese a esos supuestos condicionantes, Díaz Gorgonio atravesó la última década en áreas de inteligencia y enlace con otras fuerzas. Tampoco por qué el director de Inteligencia Criminal de la Prefectura, Gustavo Logozzo, se hizo cargo de su sumario interno tras su detención y lo visitó en la cárcel.

"Honestamente, de corazón, prefiero esperar a fin de mes que empieza House of Cards. Me gusta más que esta serie", ironizó el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, al ser consultado ayer por el caso.

Al igual que el secretario de Seguridad, Sergio Berni, sostuvo que "fue totalmente guionado" el diálogo revelado por las escuchas entre el prefecto y su mujer, en el que Díaz Gorgonio le pedía que buscara "sobres" y enviara documentos a Prefectura, admitía el robo, su tarea en Inteligencia y revelaba la visita de Logozzo. Los funcionarios no acompañaron pruebas al respecto.

El Frente Renovador, por su parte, volvió a denunciar que desde la UFI 1 de Pilar, a cargo del fiscal Carlos Washington Palacios, se instrumentaba una causa para derribar la investigación de Magaz sobre el robo. Los legisladores bonaerenses Jorge D'Onofrio y Jorge Sarghini le pidieron ayer a la procuradora general de la provincia, María del Carmen Falbo, que disponga la intervención del expediente de Palacios.

Según el massismo, el prefecto y el fiscal actuaron "en connivencia para introducir irregularidades en la investigación" de Magaz, hecho que habría quedado registrado en las escuchas. D'Onofrio denunció penalmente al fiscal y prepara un pedido de juicio político. LA NACION intentó consultar ayer a Palacios, pero desde la UFI de Pilar indicaron que se hallaba de vacaciones, en Brasil, hasta el miércoles.

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