
Olivera probó que no tiene una cuenta en el banco HSBC
Durante la campaña había sido acusado de tener US$ 1,6 millones en el exterior
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Los rostros serios de los dirigentes del ARI, el partido de Elisa Carrió, mezclaban ayer resignación por lo perdido con la tranquilidad del que está seguro de tener la razón de su lado.
La denuncia que conmovió el tramo final de la campaña electoral en la ciudad de Buenos Aires, que según la jefa partidaria surgió desde el Gobierno y afectó seriamente sus chances en las elecciones del domingo, resultaría ser, al menos en buena parte de ella, un sonoro fiasco.
El banco HSBC de Nueva York certificó en las últimas horas que Enrique Olivera, legislador porteño electo por ARI, no posee cuentas en ninguna sucursal de la entidad, con lo que desestimó la denuncia presentada en su contra por un funcionario ibarrista cuatro días antes de los comicios. “Con esta campaña sucia han engañado al electorado de Buenos Aires y de todo el país”, dijo Olivera en el Instituto Hannah Arendt, con el ceño fruncido y un tono más elevado que el habitual .
Rodeado de los máximos dirigentes partidarios –excepto Elisa Carrió, de descanso en el Chaco–, el ex jefe de gobierno porteño agitaba en sus manos una copia del certificado emitido por la entidad bancaria, en el que niega la existencia de una cuenta por US$ 1.671.571 a nombre de Olivera. La acusación había sido presentada por el secretario de Deportes porteño, Daniel Bravo, ante la Oficina Anticorrupción. La denuncia también mencionaba otra cuenta a nombre de Olivera, en el banco Credit Suisse, por algo más de US$ 500.000.
"Esta campaña ha producido graves daños a mi honor y a mi persona. Las acciones judiciales van a seguir demostrando que no se pueden difundir informaciones falsas impunemente en la Argentina", afirmó Olivera, que confirmó la continuidad de las acciones penales presentadas el miércoles de la semana última contra el presidente Néstor Kirchner; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el canciller Rafael Bielsa; el titular de Télam, Martín Granovsky, y el propio Bravo.
"La campaña tuvo un objetivo: dañar las chances electorales de Elisa Carrió en la ciudad de Buenos Aires", agregó el dirigente radical, quien también criticó a la Oficina Anticorrupción "por no haber desestimado una denuncia tan imprecisa como ésta".
Ofensiva
En ARI recalcaban que el propio presidente Néstor Kirchner había aludido a la denuncia en entrevistas radiales concedidas horas antes del inicio de la veda electoral, y allí había aprovechado para criticar a Carrió y a Olivera.
El titular de ARI porteño, Fernando Melillo, apuntó directamente contra el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y lo acusó de "partícipe y responsable político de la maniobra sucia". En diálogo con LA NACION, Bravo puso en duda la legitimidad del comprobante y negó las acusaciones de Olivera (de lo que se informa por separado).
Melillo fue más allá. "Le quiero preguntar al converso Fernández si ser de centroizquierda es usar el engaño y los organismos estatales para afectar a la principal opositora al Gobierno", gritó el legislador.
El jefe del bloque de Diputados, Eduardo Macaluse, calificó el hecho de "grave problema institucional", y aunque calificó de "legítima" la victoria del candidato de Pro, Mauricio Macri, arriesgó: "El objetivo del Gobierno con esta campaña fue elegir qué oposición quería tener".
La ex candidata a senadora Marta Maffei habló de una campaña para "bajarle el pulgar a ARI en todo el país", y conectó las denuncias contra Olivera con presuntas irregularidades en el escrutinio en Mendoza, que habrían perjudicado al candidato de ARI en ese distrito, el ex juez Luis Leiva.
Luego de la conferencia, Olivera afirmó a LA NACION que estaba más tranquilo, pero no del todo conforme. "Acá se dañaron las instituciones del país, se ha inducido al electorado, hay que seguir trabajando para que los que hicieron esto no gocen de impunidad", afirmó el legislador electo.
-¿Por qué cree que le apuntaron a usted?
-Una semana antes estábamos en un empate técnico con Macri. Como a Carrió ya la han denunciado otras veces, esta vez me tocó a mí -contestó el ex jefe de gobierno porteño-. Y agregó a este diario que seguirá impulsando las investigaciones judiciales.
"Mi compromiso es que las instituciones tengan vigencia y que no seamos víctimas de los autoritarios de turno, a los que se les ha ido largamente la mano", sostuvo Olivera.
"Que se haga cargo de lo que dice", desafía Bravo
El secretario de Deportes porteño, Daniel Bravo, autor del pedido a la Oficina Anticorrupción (OA) para que investigue presuntas cuentas no declaradas de Enrique Olivera en el exterior, relativiza el certificado en el que el Banco HSBC desestima buena parte de su presentación.
"Que Olivera presente primero la documentación a la OA, como lo hice yo", se defiende el funcionario ante la consulta de LA NACION. Y contraataca: "Sólo pregunté si las cuentas estaban declaradas. Que Olivera se haga cargo de lo que dice; está al borde de una denuncia por calumnias e injurias", amenaza.
Bravo dice no tener nada personal en contra de Olivera y Carrió, aunque acusa al primero de "conservador que influía en [Fernando] de la Rúa" y a la segunda de haber hecho denuncias que no se probaron. "Ahora resulta que cuando lo hizo ella era un bien a la patria, y cuando se denuncia a alguien de su confianza es una campaña sucia", ironizó.
-Su denuncia influyó en el resultado electoral final...
-Eso es subestimar al electorado. Que Carrió se haga cargo de llevar a un conservador en su lista.
Y desmiente que el jefe de Gabinete haya tenido algo que ver. "Tenemos una excelente relación, pero ni él ni mi padre me pedirían esto. Lo hice porque estaba convencido", retruca con voz ronca.




