
Pagan la deuda con un casco azul
El Gobierno liberó los fondos para la indemnización del sargento Balla
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El Gobierno reparará hoy la larga injusticia que sufría uno de los cascos azules argentinos heridos en una misión de paz. El sargento primero Sergio Raúl Balla recibirá, finalmente, la indemnización que le corresponde tras haber perdido las piernas por la explosión de una mina antitanque en Croacia, en 1993.
Anoche se confirmó que el presidente Néstor Kirchner recibirá en su despacho al suboficial Balla, a las 9.30, para informarle personalmente que se hará efectiva su indemnización.
Diez años pasaron desde ese trágico suceso, en el que murió el mayor José Rojas. Durante este tiempo Balla reclamó al Estado el pago de su indemnización, que no saldría de los fondos públicos, sino que ya había sido enviada por las Naciones Unidas. Cómo única respuesta consiguió 1800 pesos de los 399.942 dólares girados especialmente por la ONU.
LA NACION dio a conocer su caso este año. El ministro de Defensa, José Pampuro, se interesó por conocer la situación de Balla y dio la orden de que el postergado expediente del sargento tuviese un trámite positivo y recomendó el pago de la indemnización tal como había sido enviada por la ONU.
Culminados los pasos legales, Balla recibirá hoy el pago retenido durante tantos años por el Estado.
La lucha de este hombre de Paraná fue acompañada por Emilio Cárdenas, que en su condición de diplomático conoció a Balla cuando éste estaba internado en un hospital en Zagreb.
El dinero de la ONU
Su accidente ocurrió el 16 de diciembre de 1993, cuando junto a Rojas patrullaba en Dragovich. Tres minas antitanques explotaron al paso del vehículo argentino.
Balla y Rojas (cuya familia reclama una indemnización de 561.557 dólares) no fueron los únicos cascos azules afectados físicamente en misiones de paz de la ONU.
El organismo internacional envió a la Argentina 3.109.816 dólares en concepto de indemnizaciones para ocho militares argentinos, fallecidos o heridos antes de 1995, entre los que se incluyó a los dos hombres que padecieron el incidente en Croacia.
Ese dinero no llegó a los beneficiarios porque el Estado entendió que, legalmente, la compensación monetaria enviada por la ONU no correspondía a las personas, sino al país. Así se les pagaron cifras simbólicas, como los 1800 pesos que recibió Balla, según los montos de indemnizaciones que la ley 19.101 fija para el personal militar.
En el caso de Balla, el Gobierno cambió la posición que mantuvieron las anteriores administraciones nacionales y liberó los fondos para saldar la deuda que el país tenía con un hombre que arriesgó su vida para sostener un acuerdo de paz.
Balla tiene 48 años y vive junto a su esposa, Estela, y sus cuatro hijos, uno de los cuales estudia en el Colegio Militar de la Nación.



