Pese a las críticas, la izquierda logró su lugar como protagonista

Con los piquetes se diferenciaron de los gremios; cuestionaron a Moyano y a Barrionuevo
Aurelio Tomás
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11 de abril de 2014  

Durante la huelga de ayer, impulsada por las centrales que dirigen Hugo Moyano y Luis Barrionuevo , hubo un invitado de honor: Pablo Micheli. Y un "colado" incómodo para sus organizadores: la izquierda.

El líder de la CTA opositora retomó con el paro la "unidad de acción" que había quedado trunca desde 2012. Fue invitado a los principales anuncios previos y a la conferencia de ayer. Lo elevaron, así, del plano de un adherente a coorganizador. La frutilla del postre llegó con la conferencia de ayer. Mientras los militantes gritaban "CGT hay una sola", Moyano, desde el micrófono, comenzó a cantar: "CTA hay una sola".

Las agrupaciones de izquierda, en contraste, ni habían sido invitadas al baile ni parecieron contentarse con cumplir las normas de quienes se sentían los dueños de casa. Incluso, disputaron durante toda la jornada la atención de la prensa. En la CGT hubo quien sintió que les habían "embarrado el paro" ante el rechazo que producen los piquetes en distintos sectores y el modo en que el Gobierno pudo asignarles una gran relevancia para el éxito del paro.

Desde los cortes de todo el país, llovieron críticas para los dirigentes de las centrales opositoras peronistas. Se cuestionó que el paro no hubiera coincidido con la huelga docente. Néstor Pitrola (Partido Obrero) dijo ayer eufórico: "Superamos el paro dominguero que proponía la burocracia. Moyano y Barrionuevo sólo canalizaron la presión de las bases que se verificó en cada fábrica". Por su parte, el legislador bonaerense Christian Castillo (PTS) afirmaba en consonancia: "Los sectores sindicales combativos y la izquierda dejamos en claro que paramos desde una posición independiente de Moyano y Barrionuevo".

En los más de 50 piquetes que se organizaron en todo el país, sus impulsores llevaron una agenda de reclamos propia, en la que se diferenciaron tanto del Gobierno como de las centrales que impulsaron el paro. Si en los anuncios del paro había podido estar presente el dirigente de Izquierda Socialista Rubén Sobrero, ayer sabía que no iba a ser bien recibido en la CGT Azopardo.

Por su parte, la CTA retomó el camino de la "unidad de acción" que quedó en suspenso desde el paro del 20 de noviembre de 2012, tras un largo período de divorcio en el que su secretario general reclamó acciones a la CGT y realizó fuertes críticas a Moyano y Barrionuevo por sus encuentros con Mauricio Macri, Daniel Scioli y Sergio Massa. Durante esta etapa de desencuentro con el cegetismo, Micheli se recostó sobre la izquierda e impulsó su última movilización con la Coordinadora Sindical Clasista del Partido Obrero, el pasado 19 de diciembre.

Como parte de su acuerdo con las centrales opositores peronistas, Micheli respetó el pedido de que no hubiera movilizaciones en la Capital, a pesar de que fue presionado por sectores afines a la CTA que integran junto con la central la Multisectorial. En una primera reunión realizada hace dos semanas, el MST, Barrios de Pie y la CCC, entre otras organizaciones, pidieron realizar un paro activo y pugnar por la continuidad del plan de lucha.

En el interior del país, hubo libertad para que las seccionales se sumaran a las movilizaciones. Sin embargo, se mantuvo firme la postura de no movilizarse en Buenos Aires. El reclamo surgió, incluso, en el Congreso de la CTA que se realizó en Mar del Plata el fin de semana último, cuando el legislador porteño y congresista Alejandro Bodart (MST) presentó una moción para adherir al paro de forma activa.

Con una clara mayoría, Micheli impuso su posición y argumentó: "La unidad de acción no es un invento nuestro, es la historia misma de la clase trabajadora. No construimos unidad de acción con Barrionuevo, ni con Moyano, ni con la CGT, construimos la unidad con los trabajadores, con nuestra propia clase".

En forma paralela al pedido de la multisectorial, sendos encuentros de la Coordinadora Sindical Clasista del PO y la Mesa Nacional del Encuentro Sindical Combativo (que reúne a Izquierda Socialista, PTS, el SEOM de Carlos "el Perro" Santillán y el Nuevo MAS, entre otros) decidieron una serie de acciones en las que convergieron con los sectores disidentes de la Multisectorial.

En rigor, los piquetes de ayer con los que la izquierda marcó la jornada eran parte de un plan que se había preparado antes de que Moyano y Barrionuevo anunciaran el paro, para pedir por la liberación de los trabajadores petroleros de Las Heras, condenados por la muerte del policía Jorge Sayago.

IRONÍAS DE BARRIONUEVO SOBRE EL JUEGO

Luis Barrionuevo hizo señalamientos y lanzó ironías ayer durante la conferencia de prensa que compartió con Hugo Moyano y Pablo Micheli. Entre otros destinatarios estuvo el diputado oficialista Héctor Recalde, quien había condicionado una reforma de Ganancias al cobro de otros impuestos, para no "desfinanciar" al Estado. "Se ve que está medio dormido Recalde", observó Barrionuevo, al insinuar que los impuestos al juego podrían afectar a la Presidenta, dado el vínculo que según el gremialista Cristina Kirchner tiene con el empresario Cristóbal López, con negocios en bingos y casinos. Barrionuevo también se refirió de manera irónica a las reuniones que la Presidenta mantuvo con poderosas empresas mineras extranjeras.

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