Pichetto fue el símbolo de la resistencia: "No hay transición"

Impuso su idea de que el Gobierno no debe resignarse para garantizar la gobernabilidad
Impuso su idea de que el Gobierno no debe resignarse para garantizar la gobernabilidad
Gustavo Ybarra
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13 de agosto de 2019  

En la hora más oscura del macrismo, Miguel Pichetto sacó a relucir el manual del peronista para convertirse en la voz y el rostro de la resiliencia de la fórmula presidencial a bajar los brazos ante la dura bofetada que recibió el oficialismo en las elecciones primarias.

"La elección definitiva, que es cuando el pueblo se va a expresar en las urnas, es el 27 de octubre. No hay transición", fue la tajante respuesta con la que el candidato a vicepresidente atajó ayer las preguntas periodísticas que daban por hecho la derrota del oficialismo intentando inquirir sobre cuáles serían los pasos que seguirá el Gobierno hasta su eventual salida de la Casa Rosada en diciembre.

Aun enojado por el resultado del domingo, más que pedir medidas económicas para empezar a remontar la cuesta -que también reclamó y propuso en la intimidad de las reuniones posderrota de ayer-, la atención de Pichetto estuvo centrada en despejar el ánimo derrotista que imperó en el oficialismo desde la noche del domingo.

De alguna manera, aunque con las diferencias propias de sus respectivas y muy diferentes personalidades, el rionegrino tomó la bandera que en el búnker macrista y con las heridas todavía frescas enarboló Elisa Carrió cuando, tras el discurso del Presidente, se subió al escenario para arengar a los presentes en un Centro Costa Salguero en el que el clima de derrota pesaba más que el mercurio.

"Miguel no cree en transiciones. Para él esto recién acaba de empezar", explicó a la nacion uno de sus colaboradores el espíritu de las palabras del senador rionegrino.

En ese momento, algunas declaraciones de Pichetto adelantando la intención de Macri de hablar con los postulantes que participaron de las primarias, lo cual incluía a su principal rival y ganador de la elección, Alberto Fernández, todavía se leían como un supuesto gesto que indicaba la apertura de negociaciones para buscar una transición ordenada de cara a diciembre.

Minutos después y con Macri sentado a su lado, Pichetto se apresuró a aventar cualquier declaración derrotista. "La transición ocurrirá entre el 27 de octubre y el 10 de diciembre", insistió durante la conferencia de prensa celebrada en la Casa Rosada.

Si bien la negativa de Pichetto a conceder la derrota antes de que empiece el partido es de manual y de estricto sentido común, también hablan de la praxis política, tanto pasada como presente, del rionegrino.

Pragmático al extremo, el senador sabe que desde junio último, cuando aceptó abandonar el PJ, solo le queda fugar hacia adelante, que esta podría ser la última ficha que le permitirá jugar la política nacional.

Pero también muestran las cicatrices de derrotas electorales pasadas tanto o más dolorosas que la que vivió anteanoche, como la caída en su intento por alcanzar la gobernación de Río Negro en 2015.

Esa elección explica el desagrado que le genera Axel Kicillof, por aquel entonces enfrentado como ministro de Economía con los productores frutihortícolas de la provincia.

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