Preocupación en el Gobierno por el futuro del acuerdo con el radicalismo

La UCR avanza hacia su convención nacional en medio de tensiones internas para reformular su alianza con el macrismo y redefinir la estrategia electoral; la Casa Rosada busca contenerlos
La UCR avanza hacia su convención nacional en medio de tensiones internas para reformular su alianza con el macrismo y redefinir la estrategia electoral; la Casa Rosada busca contenerlos Fuente: AFP - Crédito: Archivo
Santiago Dapelo
(0)
6 de mayo de 2019  

"¡Tenemos un problema dentro de Cambiemos!" La definición, que pertenece a uno de los hombres que se sienta a la mesa que comanda el jefe de Gabinete, Marcos Peña, expone la fragilidad que atraviesa la coalición que gobierna la Argentina. El radicalismo ocupa hoy un lugar en el podio de las preocupaciones del Gobierno.

Detrás de la volatilidad del dólar y la suba de la inflación, que comparten el primer lugar en un empate técnico, el futuro de la Convención Radical, prevista para los últimos días del mes, se convirtió en un peligro creciente para la candidatura del presidente Mauricio Macri .

Mientras buena parte del Gobierno festejó el cierre de una semana con la divisa norteamericana controlada, el riesgo país con tendencia para abajo y con la centralidad recuperada en la agenda política gracias a la convocatoria a la oposición para discutir 10 políticas de Estado, cerca del Presidente y de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, comienzan a mirar con inquietud lo que pueda ocurrir en los próximos 15 días con la UCR. "El semáforo está en amarillo. No podemos cometer otro error", reconoció uno de los principales funcionarios.

A medida que se acerca la fecha -una posibilidad es que se realice el 24- crece el debate interno dentro del radicalismo, que deberá definir las condiciones de su alianza con el macrismo y su permanencia en Cambiemos. Cualquier movimiento, reconocieron fuentes oficiales, puede provocar un "cimbronazo" para el Gobierno y en particular para el objetivo de la reelección.

En medio de este escenario fue el presidente del partido centenario y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien hace tres días sembró mayor confusión en los despachos de la Casa Rosada cuando pidió ampliar Cambiemos y sumar al peronismo. "Es evidente que el Gobierno solo, con el presidente Macri a la cabeza, no lo puede hacer", disparó el mendocino. Un reclamo similar al que siempre planteó el diputado Martín Lousteau. En la Casa Rosada esperaban una declaración de respaldo a la convocatoria para debatir los 10 puntos. La frase de Cornejo obligó a más de un ministro a salir con un matafuegos a frenar las primeras llamas de un incendio que se podría propagarse.

Dentro del radicalismo conviven varias posturas. Si bien en cada visita a la Casa Rosada los gobernadores Cornejo, Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes) le reafirman a Macri y Peña que no hay riesgos, esto difiere cuando los interlocutores son Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez y el histórico operador Enrique "Coti" Nosiglia, amigo del Presidente. Hay miedo a una sangría. "Tenemos que evitar que se escapen los radicales", aseguró uno de los hombres de consulta diaria de la gobernadora bonaerense.

Tres son las opciones que se barajan en el seno del radicalismo: impulsar la fórmula Vidal-Lousteau, la convocatoria a una gran PASO, con Sergio Massa, Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey. O encolumnarse detrás de Lavagna. A eso se suman las críticas que plantean en público algunas minorías como la que lidera Ricardo Alfonsín.

La respuesta del oficialismo llegó desde la provincia. El vicegobernador, Daniel Salvador, ya le avisó a Vidal que una semana antes de que se realice la Convención Nacional se llevará a cabo la bonaerense. El respaldo a la continuidad de Cambiemos será abrumador, según le adelantó. "Están alineados", confió una fuente al tanto de la negociación. Buenos Aires aporta el 40% de los afiliados nacionales.

Pero todavía falta una batalla que dejará heridos: la elección en Córdoba, el domingo, donde Mario Negri, el candidato de la Casa Rosada, enfrenta a Ramón Mestre, el intendente radical de la capital cordobesa, bastión que la UCR puede perder por la confrontación interna.

El futuro del radicalismo se sumó así al listado de las prioridades diarias. Las urgencias van en dos andariveles, pero tienen puntos en común. En uno está el factor económico. Por primera vez en semanas, el Gobierno llegó al viernes con entusiasmo. En el Palacio de Hacienda celebraron que la balanza comercial sumó un superávit y se encamina a cerrar el año con una diferencia a favor de entre 7000 y 8000 millones de dólares.

Además, la recaudación del Estado fue mejor a la esperada en abril, ya que creció 51,3% nominal con respecto al mismo mes del año pasado, según reveló la AFIP. Y también destacaron la baja del déficit primario. Al final del camino, serán 5 puntos del PBI en tres años. "Si no tuviéramos elecciones el escenario sería otro", se lamentó una altísima fuente de diálogo diario con el Presidente. La fórmula de la "felicidad", dentro del "plan calma" -que incluyó patear para más adelante los aumentos de transporte y tarifas de servicios públicos, congelar precios de bienes de primera necesidad y el lanzamiento de créditos con tasa subsidiada- está atada a los resultados de las paritarias.

"Todavía estamos con salarios viejos y alta inflación", describieron fuentes oficiales. Eso cambiará en las próximas semanas y se acelerará en junio con los nuevos acuerdos. Ningún sector perderá contra la inflación como en 2018.

El ánimo dentro del Gobierno también subió por las encuestas. En todos los despachos oficiales se habló en los últimos días de la encuesta en la que Macri volvió a crecer y donde se impondría en una segunda vuelta por dos puntos. Es decir, un empate técnico. Lo mismo ocurre en la provincia de Buenos Aires, donde Vidal supera cómodamente a cualquier rival -está casi nueve puntos arriba de Axel Kicillof- y subió su imagen positiva de 41, que tenía en febrero, a 51. En el distrito más importante del país, Macri mejoró la imagen positiva, que está en 37%, pero la negativa.

Más allá de estos datos, la tranquilidad volvió a la Casa de Gobierno por dos hechos puntuales. El guiño del FMI para poder actuar libremente frente al dólar y la convocatoria a todo el arco político para firmar un acuerdo que contenga "consensos sobre cosas básicas" en un mensaje de cohesión a los mercados en medio de la incertidumbre electoral. "Estamos de nuevo en el centro del ring", celebró uno de los funcionarios más cercanos al jefe del Estado.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.