
Qué fue de las manzaneras de Duhalde
Fueron parte del esquema político del ex candidato del PJ; hoy trabajan en 2107 barrios bonaerenses
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LA PLATA.- Trabajadoras vecinales es el nombre oficial, pero se las conoce como manzaneras.
Tuvieron -o se les atribuyó- un papel político de trascendencia durante la gobernación del justicialista Eduardo Duhalde.
En el imaginario popular, las manzaneras llegaron a ser el índice y el factor del vaivén electoral en los barrios pauperizados del conurbano.
Técnicamente, se trata de voluntarias que viven en zonas de extrema necesidad, que distribuyen los alimentos del Plan Vida, creado el 5 de septiembre de 1994 por Hilda González de Duhalde cuando estaba al frente del Consejo Provincial de la Familia.
Desde ese momento, las manzaneras tuvieron oficialmente que ver con la llegada de alimentos a unos 23.000 niños necesitados.
Esos chicos pertenecen a un universo de nueve millones de personas que habitan bolsones de pobreza sobre unos 5500 kilómetros cuadrados.
Es el conurbano, concentrador de necesidades, de violencia, de desnutrición y, no puede olvidarse, pedestal o tumba de los que quieren gobernar Buenos Aires o la Argentina toda.
Las manzaneras son hoy 30.490 mujeres que no cobran salario y reciben la cuota del Plan Vida. Están acompañadas por 6848 comadres, que asisten a los niños por nacer y a sus madres embarazadas, cuya edad, de paso, es cada vez menor en el promedio.
Lo que fue
Ahora gobierna una junta, pero hasta hace pocos días fue presidenta honoraria del Consejo de la Familia la esposa del gobernador, María Isabel Zapatero de Ruckauf, mujer sin interés político, que volvió a su función de impartir justicia.
No siempre fue así. Hilda "Chiche" González de Duhalde, su antecesora, sí quiso actuar políticamente y la organización de las manzaneras comenzó a ser el centro de imputaciones de la oposición.
No eran, por lo menos a la vista, devaneos de café. Por ejemplo, el 8 de marzo de 1997, Chiche Duhalde probó su fuerza en Gimnasia y Esgrima La Plata, con un acto organizado por las manzaneras de ese entonces.
En la cumbiamba de un festejo con matices de puritanismo (las concurrentes comieron manzanas, bebieron agua mineral y se rezó una oración), el gobernador Duhalde se sintió seguro entre la multitud femenina.
Mientras tanto, las manzaneras eran comparadas con los temidos jefes de manzana de la Argentina de los dos primeros gobiernos de Juan Perón.
El 5 de mayo de 1997, Duhalde instaló, sin consulta y en el primer lugar de la lista justicialista para diputados nacionales, el nombre de su esposa.
Como se sabe, la cosa salió mal para Duhalde, cuyo eclipse había comenzado con el asesinato del fotógrafo de la revista Noticias José Luis Cabezas.
Ante el triunfo de la Alianza, en ese momento, surgieron incógnitas: ¿las manzaneras se habían sentido mejor representadas por Graciela Fernández Meijide o nunca tuvieron el poder de movilización que se les atribuía?
Realmente, nunca se supo bien.
Hoy
Con o sin influencia en los votos de la pobreza, las manzaneras vivieron el rumbo de oscuridad mediática que señaló el sendero de Duhalde.
No son pocos los que creen que la organización ha desaparecido.
No es así. Las manzaneras trabajan en 2107 barrios por medio de convenios entre el consejo y cada municipalidad.
Elegidas por sus propios barrios, actúan en zonas de concentración de la pobreza extrema, sobre una media de densidad de 50.000 habitantes.
La ración alimentaria para cada chico es así: medio litro de leche por día; semanalmente: tres huevos, un kilo de cereal (rotación entre arroz, lentejas, copos de maíz, harina de maíz en invierno y de sémola en verano y harina de trigo), fideos y azúcar.
Los envíos responden a planes alimentarios de emergencia básica diseñados por nutricionistas y alcanzan a chicos desde la concepción (a través de las madres) y hasta el ingreso en el período escolar.
Cada tanto, el consejo debe insistir en su premisa y negar los salarios que algunas manzaneras demandan, así como, por medio de los mismos vecinos, sabe si alguien que no está en situación de emergencia se aprovecha del plan.
Las secretarias Lucrecia Ametrano y Mabel Tejo explicaron a La Nación que, desde hace un año, el recambio político en Buenos Aires determinó un sustancial ahorro en el presupuesto.
Con Duhalde, una parte de los gastos corría por cuenta del hoy disuelto Ente del Conurbano. Al llegar Ruckauf, hubo un llamado licitatorio unificado que permitió ahorrar 60 millones de pesos respecto de ejercicios anteriores.
El sistema, incluidos los gastos de distribución, eroga 141 millones de pesos por año.
En suma, las manzaneras gozan de buena salud, sin ruidos de mala fama.




